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28 de febrero 2007 - 00:00

Interna Buenos Aires vuelve a alejar a Solá de Kirchner

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Siempre intermitente y ácida, la relación entre Néstor Kirchner y Felipe Solá atraviesa una mala hora, mientras, en el proceso inverso, Daniel Scioli es el protagonista top -debe, a veces, compartir ese rol con Daniel Filmus- de todos los shows del gobierno.

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Dos casos. El sábado, a pesar de que buena parte de la estructura que financió el acto del Movimiento Evita (M-E) en la cancha de Arsenal de Sarandí se alimenta del gobierno bonaerense, el jefe del M-E tuvo que, por pedido de Kirchner, bajar del escenario a Solá.

«Que el centro sean Scioli y Filmus; nadie más», le indicó el patagónico al jefe piquetero. Como había ocurrido un año atrás en el Luna Park, Solá no participó aunque, esta vez -a diferencia de aquélla- sí se transmitió un video con el saludo del gobernador.

El otro hecho se registró ayer.

En la Casa Rosada se anunciaron obras para el municipio de Ameghino, en el noroeste bonaerense, ceremonia de la que participaron Kirchner, Scioli, Julio De Vido y Aníbal Fernández, pero donde no hubo ningún funcionario provincial.

  • Tensión

    Podría atribuirse a que de Ameghino es Patricio García, senador provincial del PJ, cuya hermana Andrea es la intendenta. Es un hecho conocido que son días de extrema tensión entre el gobierno de Solá y los legisladores del peronismo que ordena José María Díaz Bancalari.

    Pero la ausencia de Solá en los actos del kirchnerismo son, apenas, el reflejo de un malestar profundo y muchas veces silencioso que se hace notar en los desencuentros -o falta de voluntad, según el felipismo- en torno a proyectos y leyes que reclama Solá.

    El viernes pasado, en Pilar, el gobernador se lanzó a un confesionario sobre ese punto. Dijo que tuvo que resignar el impuesto a la riqueza -le aceptarán otro, pero menos impactante y de menor recaudación- y podría, además, fracasar la reforma penal.

    En ambos casos, los legisladores del PJ bonaerense se revelan contra la imposición de Solá en algún caso con el argumento de que desde la Casa Rosada les dieron la indicación de no aprobar los proyectos enviados por el gobernador. En ese tironeo, todo sigue en veremos.

    Hay, además, otro capítulo: el referido a la educación, que estalló luego de que Filmus anunció de manera unilateral un incremento salarial para los docentes, lo que desató un reclamo en la provincia que mantiene, todavía, en duda el inicio de las clases el próximo lunes.

    Como un búmeran, lo que el gobierno imaginó como un anuncio taquillero se convirtió en un punto crítico.

    El kirchnerismo, que suele ser brutal en las formas, reflejó ayer la ausencia de Solá en la Casa Rosada con frialdad. «Esta es la tónica, señor vicepresidente, con la que vamos a seguir trabajando», dijo De Vido dirigiéndose a Scioli como si fuese, ya mismo, gobernador.

    En la misma línea, el ministro de Planificación se dedicó a destacar las inversiones en infraestructura que en los últimos años se realizaron, con fondos nacionales, en la provincia de Buenos Aires, que se incrementaron «3.228% entre 2002 y 2006», según indicó.

    Scioli, en tanto, sigue su ronda por la provincia como el candidato ecuménico. Ayer estuvo en Berazategui -donde el kirchnerismo tendría dos boletas: una del PJ con Juan José Mussi como candidato; la otra del FpV, encabezada por Mario Giacobbe- y hoy visitará Lanús.

    En un frágil equilibrio, el vice se muestra con enemigos irreconciliables. Es lo que hará hoy cuando comparta un acto con Manuel Quindimil en Lanús, pero, a su lado, parará a Darío Díaz Pérez, el postulante del kirchnerismo, patrocinado por José «Pepe» Pampuro.

    De ese encuentro, está previsto que participe -esta vez sí- Solá.
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