Kirchner propuso para la Corte Suprema a Zaffaroni
De modo sorpresivo, el gobierno anunció ayer que su candidato para cubrir el puesto de Julio Nazareno en la Corte Suprema es Eugenio Zaffaroni. Penalista de prestigio, liberal de izquierda y ex miembro del Frepaso, su figura despierta controversias por su carácter garantista, algo que muchos juzgan poco adecuado para contener la actual ola de inseguridad. Además es partidario de despenalizar el uso personal de drogas, de legalizar el aborto en ciertas circunstancias y de declarar inconstitucionales las leyes de punto final. Más allá de las controversias, se considera positivo que un penalista llegue al tribunal, dadas las carencias de éste en esa especialidad. Hombre de pensamiento libre, en su momento fundamentó que no se podía aplicar la figura de la asociación ilícita a Carlos Menem, argumento que finalmente permitió su liberación. La postulación de Zaffaroni deberá pasar ahora por el filtro de las asociaciones civiles y, luego, será sometida al Senado. Lo primero no sería problema dados sus antecedentes. Tampoco lo segundo, ya que Kirchner logró el fin de semana seguridades de varios senadores acerca de un consenso suficiente en la Cámara.
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Néstor Kirchner propuso anoche al penalista Eugenio Raúl Zaffaroni para integrar la Corte Suprema de Justicia en reemplazo de Julio Nazareno, a quien aceptó formalmente su renuncia al tribunal.
Zaffaroni es director del Departamento de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Buenos Aires y vicepresidente de la Asociación Internacional de Derecho Penal, además de ser titular (por concurso) de Derecho Penal de la UBA.
Autor del manual de derecho penal con el que estudiaron todos los universitarios durante las últimas décadas, hasta llegó a opinar sobre la injusta detención del ex presidente Carlos Menem en la causa sobre el contrabando de armas. En ese caso, Zaffaroni intervino fundamentando la fragilidad de la acusación que sobre «asociación ilícita» le imprimió el controvertido fiscal Carlos Stornelli. De su paso por la Justicia, algunos recuerdan sus fallos sobre «insignificancia» e «inimputabilidad».
En la década del '70, Zaffaroni fue promotor de «lo nuevo» en materia de derecho penal. Se encargó siempre de trazar una línea conductora de máximo y neto corte en favor de los derechos humanos en obras tales como «Teoría del delito» (1973), «Manual de Derecho Penal» (1977), «Tratado de Derecho Penal» (1980) y su más reciente obra «Derecho Penal, parte general» (2000).
«La reforma penal presupone una decisión política. Un desafortunado positivismo jurídico suele deformar a nuestros estudiantes y preparar hombres que sirven al apuntalamiento del sistema», es una de sus frases preferidas.
Zaffaroni, quien fue convencional constituyente por el Frepaso, también pasó por la dirección de ILANUD en Costa Rica y es doctor honoris causa de la Universidad de Río de Janeiro.
Fue profesor de la Universidad Veracruzana en México y de la Universidad Católica Argentina, además de ocupar el cargo de vicepresidente de la Asociación Internacional de Derecho Penal.
El ex camarista está a favor de despenalizar el consumo personal de droga, una idea que terminó de completar cuando ocupó el cargo de interventor del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) durante el gobierno de la Alianza. Desde ese plano, se enfrentó con el grupo empresario de «Radio 10», al que calificó de «racista».
Siempre polémico, para Zaffaroni penalizar la tenencia para el consumo personal es «una adaptación del prohibicionismo norteamericano y la punición del consumo es lisa y llanamente inconstitucional, porque es uno de los actos privados que está fuera del control del Estado», dijo en diciembre de 2000.




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