Macri acusó a Ibarra de usar su cargo para hacer campaña
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Aníbal Ibarra, ayer, en la entrega de motocicletas a una nueva comisaría de la Capital Federal, junto al secretario de Seguridad, Norberto Quantín, y el jefe de la Federal, comisario general Roberto Giacomino. / Mauricio Macri, ayer, en el porteño hotel Nogaró, desde donde reclamó al gobierno veedores de la OEA para el ballottage porteño del domingo próximo. El candidato desconfía de funcionarios nacionales que apoyan a su rival, Aníbal Ibarra.
Macri aseveró que «conocidos hechos de campaña sucia, mentiras, injurias y persecución a nuestra gente y a líderes comunitarios que nos apoyan, por parte del gobierno de Ibarra», le requieren el pedido de veedores externos.
«Todo esto nos hace pensar en que se está utilizando el aparato del Estado que debe ser imparcial y el cargo conferido por el pueblo, para torcer la voluntad popular», dijo el candidato y le disparó a Alberto Fernández con que «se ha convertido en el virtual jefe de campaña de Ibarra que va por la reelección, y los dos prominentes ministros de la Nación se vienen manifestando todos los días y con mayor virulencia a favor de Ibarra».
Antes de esas declaraciones, Macri, en un periplo radial matutino, aceleró las críticas a Ibarra, de quien opinó que tiene «una trucha de acero, es capaz de decir cualquier cosa, miente todo el tiempo», sostuvo.
Ibarra, en recorrido similar por el dial, le respondió a su rival en igual tono, todo referido a la ayuda social del comedor Los Piletones que organiza Margarita Barrientos, a quien los candidatos suelen visitar obligadamente en campañas electorales, como un clásico.
Macri viene denunciando -y lo hizo a través de un spot de TV- que la mujer habría sido castigada por el Gobierno porteño por apoyarlo y como penitencia se le habrían reducido las raciones de alimentos. Ibarra insiste con que eso es mentira y que el Gobierno de la Ciudad le entrega 300 raciones diarias de desayuno, almuerzo y merienda. Barrientos también paseó por radios ayer y dijo que no niega que Ibarra la ayude, pero que le quitaron raciones para la guardería.
«Es penoso ver la utilización de un tema como la ayuda alimentaria tironeada en el medio de la campaña y puede llegar hasta a ser patético», respondió Ibarra en un segundo de sensatez.
El macrismo, que terminará su campaña con una caravana, similar a la que realizó en el cierre de la primera vuelta electoral, insistirá en las 48 horas previas a la veda política en apuntar hacia la gestión del jefe porteño, mientras espera Macri que Carlos Reutemann le sume apoyo a su candidatura.




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