Otro cachetazo para Roberto Lavagna. Tras la disminuida convención de la UCR donde apenas se autorizó a la cuestionada cúpula del partido a negociar alianzas con el ex ministro, ayer el PRO de Mauricio Macri volvió a rechazar un acuerdo con el lavagnismo.
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Las tribulaciones del proyecto «Lavagna 2007» ya dejaron de ser una sensación subjetiva en el entorno del ex funcionario kirchnerista. Tampoco se puede achacar al oficialismo la debilidad del armado político lavagnista, ya que hasta los voceros del fundador de Ecolatina comienzan a exponer preocupantes síntomas de desconcierto.
Ayer, Alberto Coto, uno de los principales operadores de Lavagna, insinuó tímidamente la posibilidad de cerrar un acuerdo programático con el macrismo. En declaraciones radiales, Coto afirmó que para eso «primero, se tienen que construir las alternativas para saber qué quiere cada uno, qué expresa cada uno, y quiénes lo rodean, y después, si se arma una estrategia común, será con un acuerdo programático».
¿Por qué coquetea el lavagnismo con el PRO si antes de ser tentado por Raúl Alfonsín, el ex funcionario kirchnerista despreciaba a Macri y a López Murphy? El presidente de Boca Juniors sigue arriba de Lavagna en intención de voto y planea lanzar formalmente en 90 días su candidatura presidencial.
Eso, sumado a la falta de dirigentes radicales con poderío territorial -gobernadores e intendentes UCR alineados con la Casa Rosadahace tambalear el futuro político de Lavagna.
Lo concreto es que el aullido de Coto dirigido a Macri revela también la jerarquización que el lavagnismo realiza en cuanto a sus actuales y potenciales socios. Relega a un aliado concreto como es la UCR de Roberto Iglesias en pos de seducir a un distante Macri, aun corriendo el riesgo de romper su primer amorío con las huestes radicales -para Alfonsín y compañía el límite infranqueable de la alianza de «centro progresista» con Lavagna es el líder de PRO-.
El G-7 macrista, como se autodenominan Horacio Rodríguez Larreta, Néstor Grindetti, Federico Pinedo, Carlos Tramutola, Eugenio Burzaco, Jorge Macri y Gabriela Michetti, celebraron ayer un cónclave donde ratificaron que el diputado más xeneize del Congreso mantendrá su precandidatura presidencial, continuará con sus giras por las provincias -con Santiago del Estero y Misiones como próximos destinos-y esperarán a ver cómo evoluciona el armado lavagnista. «Todavía no demostró que es opositor», repetían ayer los estrategas macristas.
Desprejuiciado, Coto recordó que Macri «es la derecha» y dijo que su «impresión es que vamos, de alguna manera, a la polarización» electoral. Advirtió en ese sentido que «lo que no vamos a querer es (que sea) el progresismo contra la derecha: no expresamos la derecha, pero de todas maneras -indicó-, Macri es la derecha... si él lo dice, lo manifiesta».
El líder de PRO descartó además la posibilidad de que la marcha convocada por Juan Carlos Blumberg sea utilizada para plantear su incorporación a su fuerza política, aunque incluyó al padre de Axel entre aquellos dirigentes que «pueden hacer aportes valiosos a la política». Macri ratificó su intención de asistir a la marcha convocada por Blumberg para mañana en Plaza de Mayo en reclamo de mayor seguridad: «Blumberg representa el mensaje `cuídennos`, que la sociedad les hace a las autoridades nacionales». También reiteró que su presencia en la marcha no tendrá consignas partidarias porque irá en carácter de ciudadano, y en ese contexto dijo que dará «libertad de conciencia a los dirigentes de su partido». El diputado realizó estas afirmaciones durante la presentación de las nuevas autoridades de Compromiso para el Cambio de la provincia de Buenos Aires, donde fue ratificado el legislador provincial Jorge Macri al frente de la fuerza.
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