Mauricio Macri no pudo evitar ayer su pasión alternativa, el fútbol, a pesar de que estaba jugándose en una jornada clave, la del ballottage, su destino en la política. Después de votar, tuvo que contestar a los «movileros» sobre el regreso de Diego Maradona a Boca -esta vez, en calidad de embajador del club-. Ese fue el puntapié inicial.
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Mientras se desarrollaban los comicios, el postulante de Compromiso para el Cambio optó por seguir en esa misma línea. De la Escuela Técnica N° 2, del barrio porteño, marchó al Gran Buenos Aires a oficiar de DT del equipo de fútbol de su hijo Francisco. En apariencia, preocupado por el despliegue de los punteros en la cancha -y no por el de los homónimos, que debían colectarle votos para la elección-, siguió con su afición en el búnker de Compromiso para el Cambio, en la calle Chacabuco al 100.
Allí, cerca de las 17, jugó al metegol, delante de las cámaras de TV. Excitado por el duelo, y en tándem con el jefe de campaña, Juan Pablo Schiavi, manejó los delanteros del combinado que derrotó a la dupla Diego Santilli-Eugenio Burzaco. Estos últimos -legislador electo y responsable del área seguridad de los equipos técnicos macristas, respectivamente-cayeron derrotados 8-7, a manos de Macri-Schiavi. Burzaco, en voz baja y tono irónico, hacía responsable a Santilli por sus «errores» defensivos que facilitaron la victoria de Mauricio y su ladero. Muy divertidos, amigos del actual diputado nacional y director ad honorem del Banco Ciudad no dudaron en acusarlo: «¡Diego le dejó hacer los goles a Mauricio!».
•Rutina
Macri comenzó temprano la jornada, sin perder los hábitos. Se levantó a las 8 y, por supuesto, repasó los diarios, comenzando por la sección Deportes. Desayunó en familia y, a las 10, ya estaba emitiendo el sufragio. El día anterior había almorzado en el restorán Oviedo y, sin romper la rutina de los sábados, practicó con su equipo de fútbol, Los Cardenales, en la quinta Los Abrojos, en la zona norte del conurbano.
Forzado por los medios que lo esperaban en la puerta de la escuela, el candidato de Compromiso para el Cambio alcanzó a decir algunas frases electorales de circunstancia, pero tuvo que confirmar las tratativas boquenses para que Maradona actúe como embajador deportivo, cuando el equipo haga una gira por China, tras la final de la Copa Intercontinental en Japón.
Sin violar la veda, el aspirante a jefe de Gobierno comentó a la prensa que «las encuestas muestran una paridad, a pesar de lo cual estamos muy confiados en tener una ventaja importante». «Vengan a votar; en el cuarto oscuro, somos todos iguales y libres, y podemos votar con el corazón, pero con la cabeza también», arengó Macri por radio y TV, consciente de que había -a esa horapoca concurrencia a las mesas habilitadas. Al filo de quebrar las reglas de juego, sostuvo: «Hicimos lo mejor, un trabajo de dos años serio, con propuestas para resolver los problemas de los vecinos y creemos que Buenos Aires tiene todo para volver a ser la ciudad donde podamos vivir y trabajar con tranquilidad», concluyó.
Curiosamente, fotógrafos y camarógrafos que cubrían la votación de Macri estuvieron a punto de no poder retratar el momento en el cual colocó el sobre en la urna. Algo inédito. En un primer momento, las autoridades electorales del establecimiento escolar les prohibieron a los reporteros que tomaran imágenes. Consultado sobre el insólito incidente, el candidato se permitió bromear acerca de la presunta identificación del presidente de mesa con Aníbal Ibarra.
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