18 de junio 2003 - 00:00

Manfroni (de López Murphy): "Lo de Ibarra es horrible"

El próximo 24 de agosto, los porteños irán a las urnas para elegir a sus gobernantes, en este caso al jefe y vice del Gobierno de la Ciudad, además de la renovación total de la Legislatura, es decir, 60 bancas a ocupar. Una de las propuestas es la de Unión para Recrear Buenos Aires, que lleva la fórmula Patricia Bullrich-Carlos Manfroni, patrocinada por el ex candidato presidencial Ricardo López Murphy.

Manfroni, 50 años, abogado, casado, 4 hijos, es un hombre que se ha especializado profesionalmente en el combate al fraude y la corrupción. Como tal, es parte asesora en la OEA de la Convención Interamericana contra la Corrupción. Ex titular de la Fundación de Etica Pública, se propone, de resultar electo, «informatizar todas las áreas del Gobierno de la Ciudad para combatir la corrupción», y agrega que «es la única forma de ofrecer a propios y extraños seguridad jurídica».

Periodista:
¿Cuáles serían las áreas a informatizar?

Carlos Manfroni: Yo le llamo la escoba electrónica, y abarcará desde los meros trámites, pasando por el patrimonio de los funcionarios, el control y supervisión de los inspectores, las denuncias, la salud, las compras y licitaciones, el control del personal y el seguimiento de impuestos y tasas, la edificación...


P.:
¿No hay claridad en las compras del Gobierno porteño?

C.M.: ¿Usted tiene idea del poder de compra del Gobierno de la Ciudad? Piense que es el segundo presupuesto del país. La forma en que se compra no es buena. Son todas emergencias o contrataciones directas.


• Convenio


P.: ¿Y ustedes cómo se proponen extirpar estas lacras que restan transparencia?

C.M.: Primero, poniendo en marcha un convenio con la Organización Mundial del Comercio en materia de contrataciones públicas. E inmediatamente comenzar a poner los pliegos en Internet, para que puedan ser consultados gratuitamente. La mayor oferta va a provocar la baja de costos...


P.:
También se puede buscar a través de mayores volúmenes de compra...

C.M.: Esa es una verdad a medias, porque si yo compro grandes volúmenes, puedo llegar a encontrar que no hay empresa capaz de satisfacerme. En Chile, por ejemplo, se fraccionan los volúmenes de compra y entonces hay mayores posibilidades incluso para la participación de varias empresas.


P.:
¿Con las inspecciones qué van a hacer? Porque ése es otro nicho de corrupción...

C.M.: La excesiva reglamentación es la que provoca que, cuando llega el inspector, siempre encuentre algo en infracción. Vamos a simplificar la reglamentación para hacerla lo más sencilla posible. A lo sumo, un pequeño volumen para el Código de Edificación que diga qué es lo que no se puede hacer. Todo lo demás estará permitido.


P.:
¿Es tan simple de encarar esto?

C.M.: Piense usted si los planos de obra, salvo que se trate de un edificio de varios pisos, los pueden aprobar directamente los profesionales involucrados, certificados ante escribano público. Son formas de simplificar para evitar la discrecionalidad.


P.:
¿Qué otras áreas se propone controlar informáticamente?

C.M.: (sonríe) Por ejemplo, los viajes de funcionarios al exterior. Hace poco Ibarra viajó a París para promocionar el tango, algo poco comprensible cuando hay tanto que hacer acá. Y esos viajes son numerosos y frecuentes...

P.:
Pero usted no me dice cómo acotarlos.

C.M.: Ya llego. En la página Web que se habilitará se va a describir todo. Nombre y apellido de quienes viajan, costos, comitiva, motivos del viaje y resultados. Contra esta rendición, y si resulta satisfactoria, recién allí se pagarán los viáticos...


P.:
Perdone que uno se muestre escéptico, pero hay quienes creen que la gestión de Ibarra no es tan mala...

C.M.: Es horrible. La gestión de Ibarra es una de las peores que se recuerden en toda la historia de la Ciudad. Se dedica a estimular el resentimiento; una Ciudad con más de 400 años de historia y tradición está enchastrada, sucia, pintarrajeada; hay tolerancia en infracciones graves...

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