El gobierno decidió ayer aliviar el control de cambios ante la fuerte caída que registraba el dólar. La intención oficial ahora es mantenerlo por encima de $ 3,40. Ayer cayó otro 2% a $ 3,43, pese a que el Banco Central compró u$s 68 millones. Las medidas empiezan a regir desde el 2 de enero próximo. Se dispuso elevar de 100.000 a 150.000 dólares el tope mensual que tenían empresas y público para la compra de divisas. También se faculta a los bancos a tener en cartera más dólares (pasa de 5% a 6% del patrimonio de cada entidad el límite existente). Se flexibilizan las restricciones para las empresas que tengan que pagar deudas a acreedores en el exterior: se liberan pagos de intereses financieros y se autorizan automáticamente algunos pagos de capital. Para las importaciones, se libera totalmente siempre que se trate de bienes de capital. Hasta ahora por cada dólar que liquidaban los exportadores, el Banco Central emitía pesos para comprarlos. Sólo en una semana el circulante subió en $ 1.000 millones, lo que iba a tener impacto en más inflación. Pero Lavagna no quiere un dólar más bajo: al caer de $ 3,60 a $ 3,40 sólo por las retenciones a los exportadores, se pierde de recaudar 60 millones por mes. Para que no caiga el dólar más y al mismo tiempo dejar de emitir, es que tomó estas medidas. Ahora alienta la compra de divisas y decidió dar más libertad al mercado reduciendo topes y restricciones que tenían potenciales compradores. No sólo esto: además satisface al FMI.
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Por eso ayer se flexibilizaron varias normas para que el sector privado pueda pagar más fluidamente su deuda externa, los importadores puedan negociar con menos trabas la compra de bienes de capital y los exportadores de estos bienes tengan un alivio financiero.
El problema que encuentra hoy el Banco Central es que los dólares tienen un límite para hacer pagos al exterior y esto los hace girar dentro del mercado local con pocas chances de colocación. Por eso, se los venden al Central y, con los pesos que emiten los privados, buscan la tasa de interés a través de la compra de Lebac (Letras del Banco Central) o colocaciones en plazo fijo que dan tasas que equivalen a casi 2% mensual en dólares.
Con las nuevas medidas, se busca alentar la compra de dólares por parte de los privados para no emitir tantos pesos que se pueden trasladar a precios y alentar la inflación. De hecho, ya se nota el encarecimiento de los servicios realacionados con el turismo y de varios artículos de la canasta familiar.
Estas son las medidas adoptadas ayer:
• Se les permite a las entidades financieras tener más dólares al subir el límite de 5% (de la Responsabilidad Patrimonial Computable) a 6%.
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