Desde que el populismo se afirmó en suelo argentino, Alvaro Alsogaray fue el hombre que más y mejor enseñó sobre la libreempresa, en contra del derroche de los fondos públicos. Al morir a los 91 años, el viernes pasado, dejó un legado que renueva su vigencia con la actual gestión de gobierno, la que ostenta una peligrosa tendencia a aumentar subsidios y gastos del Estado. Ex ministro de Industria y de Economía, embajador en Estados Unidos y diputado, Alsogaray, renovador en el contacto de la clase política con los medios de comunicación, difundió con ahínco el valor de la iniciativa privada y la libertad individual. Sus últimos días los pasó agobiado por la muerte previa de su compañera de toda la vida, Edith Gay, y la prisión de su hija.
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Su velatorio se llevó a cabo en su casa de la calle Junín, y asistieron, entre otros dirigentes políticos, el ex gobernador de Corrientes Informate más
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