La política empezó a moverse con lógica de 2027 mucho antes de lo previsto. El proyecto de reforma que presentó el Gobierno es la bandera de largada. Los tiempos se aceleraron y ahora se confirma la intención del oficialismo de eliminar las PASO, bajo el noble argumento de bajar el gasto público.
El Gobierno acelera a 2027 con el riesgo de que se corra el eje de la grieta: de "anti K" a "anti Milei"
LLA busca eliminar las PASO para atomizar a la oposición y poner aprietos a las fuerzas "frentistas". El desgaste en la imagen del Presidente también llegó a la redes sociales. La pelea con el periodismo, clave en la lógica de crear enemigos. El PJ muestra a sus candidateables y empieza a mostrar las cartas.
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Javier Milei volverá a asistir al Congreso; esta vez, para respaldar a Adorni.
El fin de las primarias le calza bien a La Libertad Avanza, ya constituido como partido en todo el país, y deja complicaciones a sus adversarios. Al principal, el peronismo, porque se queda sin una herramienta vital para dirimir liderazgos en momentos de reacomodamiento. Esos mismos problemas quedarán en otros partidos.
Pero también es un incordio para aquellas fuerzas que plantean unirse en frentes, que deberán ponerse de acuerdo en los candidatos antes de firmar cualquier carta de intención. Las primarias cerradas, en esos casos, son un laberinto imposible por las incompatibilidades de los padrones partidarios.
Para LLA es todo mucho más sencillo: la lapicera la tienen los hermanos Milei.
La jugada mileísta en el Parlamento se da en la previa de la exposición de Manuel Adorni en la Cámara de Diputados, con presencia del Presidente confirmada. Y coincide con un momento político flaco del Gobierno, al que le cuesta retomar el control de la agenda y apela al efectismo de corto plazo para volver al centro del ring.
El bloqueo del ingreso de los periodistas acreditados en la Casa Rosada es una muestra más de la estrategia. Sin embargo, pese a sus peleas con los medios —el nuevo villano elegido por Javier Milei— el Gobierno empieza a mostrar dificultades para enmarcar la conversación en las redes, la arena libertaria por excelencia.
La llegada de la reforma política al Congreso también coincide con movimientos cada vez más visibles en la oposición. El peronismo exhibe sus candidateables y otea las cartas. El PRO sigue con las giras federales con Mauricio Macri al frente y recibe presiones internas para plantar candidatos amarillos el año próximo.
También empieza a corporizarse la aspiración de Dante Gebel, quien hasta acá era más un rumor de sus armadores que una voz y una cara visible. El pastor se mostró en entrevistas, se reunión con políticos, dirigentes y empresarios en su bunker local de Puerto Madero. Definirá su candidatura después del Mundial, según deslizó.
La batalla por la conversación pública
La pelea con el periodismo es parte de una saga larga, que se acentuó con la cobertura de los medios de los escándalos que derivaron en causas judiciales, como el crecimiento patrimonial de Adorni, $LIBRA o los presuntos retornos en Andis. La difusión de encuestas con la caída de la aprobación del Gobierno también enfurece a Balcarce 50.
Consultoras, sea cual sea su signo, marcan un deterioro de la imagen del Presidente y de sus principales funcionarios. Para el Gobierno, son maliciosas, aunque esos mismos profesionales antes ponderaban de forma positiva. Pero el síntoma tiene otras elocuencias: las redes también marcan ese desgaste. No hay distancia.
Un trabajo de Reputación Digital marcó la siguiente comparativa: las menciones en redes están en la misma línea que la aprobación que registró una de las consultoras de renombre, Zuban Córdoba.
“¿Qué hicimos? Tomamos las 16 preguntas de la encuesta de Zuban Córdoba y Asociados (2.200 casos, abril de 2026) y las respondimos desde otro lugar: lo que 3,7 millones de personas dijeron espontáneamente en redes sociales durante 44 días”, comienza el informe.
“Sobre la reelección, los dos instrumentos dicen lo mismo: la mayoría está en contra. La encuesta marca 60,7% que no lo votaría. En redes, el 59,9% de la conversación orgánica es contraria a Milei. No importa cómo lo midas, la señal es la misma”, explica Reputación Digital.
El Índice de Sentimiento Neto (ISN), un indicador de Reputación Digital, marca −50,7. Significa que por cada comentario positivo hay tres negativos. El enojo domina toda la conversación: 78% en menciones anti-Milei, 67% en promesas incumplidas, 64% en corrupción.
Otro estudio de la consultora Tendencias coincide en el retroceso libertario en la calle digital. Según un trabajo publicado esta semana, durante los primeros cien días de 2026 se exhibe “una caída del 45,4% del apoyo digital del Presidente, y una caída sostenida como espacio político si se suman sus principales referentes y voceros”.
Dicho de otro modo: el termómetro digital empieza a parecerse demasiado al clima social.
Como fuera, el descontento social proyecta modificaciones sobre el escenario 2027. Hasta hace no mucho tiempo, el peronismo tenía una certeza: en un balotaje perdía con seguridad y solo podía arribar a una victoria apostando a superar el 40% en primera vuelta y a partir el voto de Milei con el florecimiento de candidatos de centroderecha.
Hoy, en este clima dinámico, parece ser esa misma la ecuación que hacen los libertarios: ya no es segura una victoria en segunda vuelta. Empieza a insinuarse un cambio más profundo: la línea que divide a la política deja de ser el kirchnerismo —en retroceso— y empieza a ser Milei. Es decir, puede crearse un escenario complejo para el Gobierno donde ya no sea “cualquier cosa menos los K”, sino “cualquier cosa menos Milei”.
Por eso necesita agrupar a todos bajo el sello violeta y observa con preocupación el desmarque de Victoria Villarruel y la aparición de Gebel. Al mismo tiempo, necesitan un peronismo con múltiples candidaturas en la papeleta de la Boleta Única Papel. El sueño mayor es que el PJ se presente como en 2003, atomizado.
Si esa es la ecuación, el fin de las PASO le calza como un guante al momento político de los libertarios.
El experimento libertario
Milei está dispuesto a ir a fondo, en especial en su batalla contra el periodismo. El cierre de la sala de prensa, medida apelada en la Justicia por Ámbito, demuestra un rasgo del Presidente: como anarco-capitalista, reniega de las instituciones.
Porque, en rigor, evitar a los periodistas en los pasillos de la Casa Rosada fue anhelado por más de un jefe de Estado, pero nadie se animó para sostener el institucionalismo. Incluso gobiernos de facto.
La decisión coincidió con la presencia de Peter Thiel en Balcarce 50, el magnate de Silicon Valley, creador de PayPal y luego de Palantir, empresa que es la punta de lanza de su idea de un Estado algorítmico.
Un modelo donde la tecnología —en especial la inteligencia artificial— se desarrolle sin control estatal y tome funciones que normalmente son del Estado, incluidas decisiones en materia de Defensa. Argentina podría ser una suerte de tubo de ensayo y al mismo tiempo un enclave para quienes comulgan con la idea mesiánica del Dios Tech. Los 22 puntos del Manifiesto de Palantir merecen ser leídos. La reunión Milei-Thiel se desarrolló sin periodistas en el edificio oficial.
Un dato menos expresado en estos días: Thiel es también inversor en la app Objection, una plataforma que se alinea con los intereses de Milei, ya que se utiliza para evaluar —y controvertir— piezas periodísticas. La aplicación ya es parte de la guerra de LLA contra los medios.
Spoiler: cuando vea a algún militante poco sesudo desmenuzar una nota crítica al Gobierno con un grado de análisis superior a sus capacidades para fustigar a un periodista, seguramente haya utilizado Objection. El abono cuesta apenas u$s2.000.
El peronismo y la búsqueda de un moderado
Axel Kicillof ya se mueve como candidato presidencial. Su asunción al frente del PJ bonaerense fue otra demostración. Antes, su paso por Barcelona, donde se mostró con líderes globales progresistas como Pedro Sánchez, Lula o Claudia Sheinbaum.
No obstante, no son pocos en el universo peronista y entre los consultores que creen que ahí también radica su debilidad: estar tan instalado un año y medio antes puede llevarlo a un desgaste. También se observa que, si la grieta política empieza a ordenarse alrededor de Milei, Kicillof puede convertirse en una llave para traer a Cristina Kirchner nuevamente a la discusión.
Quienes miden los apoyos para el PJ observan que, para buena parte de la sociedad, el gobernador bonaerense sigue siendo parte de la esfera del kirchnerismo, por más esfuerzos que haga por distanciarse.
“Otro punto es que le queda un año para gobernar Buenos Aires sin un peso; la gestión puede ser muy difícil para Axel, más si quiere mostrar resultados para proyectarse a la presidencial”, mencionó un consultor que trabaja con distintos sectores del peronismo. En ese escenario empieza a emerger la figura de Sergio Uñac, el senador y exgobernador de San Juan que cuenta con la bendición de Cristina Kirchner.
En su entorno niegan que su aparición sea una forma de incomodar a Kicillof y aseguran que ya lo habían ido a buscar desde otros espacios tiempo atrás. “Todos reconocen que el próximo presidente va a ser un moderado, y Sergio es moderado, es capaz de congregar a actores”, señalan.
Parte del universo de los consultores se dio cita en Montevideo esta semana para participar de la Cumbre Mundial de Comunicación Política. Había cierta coincidencia en que algunos ejes del Gobierno de Milei perdurarán, y que más que el modelo la sociedad está buscando otro tipo de liderazgo, acaso más racional.
Esa tesis lleva a buscar opciones de centro. Una posibilidad que vuelve a entusiasmar también a Sergio Massa, que activa rondas de consultas y busca que las PASO se sostengan, como sea. En el caso de Uñac, deberá romper una barrera de desconocimiento fuera de San Juan.
Entre sus armadores empieza a emerger la idea de que, si las primarias caen, las internas sean “federales”: hacer elecciones por regiones desde fin de este año, con distintas fechas, en un modelo similar al de los estados en EE.UU. Una forma, además, de instalar candidatos durante meses, con movimiento en cada contienda. La otra tesis que asoma —aunque con menos convencimiento— es una gran PASO opositora contra Milei.
Los más cautos miran con reserva un espacio que mezcle a radicales, peronistas y un sinfín de partidos sin coincidencias programáticas. “Eso espanta a la sociedad… ¿qué tienen que ver Kicillof, Lousteau, Larreta o Monzó?”, dicen quienes aconsejan descartar esa opción.
Por lo pronto, el peronismo intentará evitar el fin de las PASO. También las necesitan tanto la UCR como el PRO, ya sea para integrar alianzas como para pulsear candidaturas dentro de una sociedad con los libertarios, en el caso del macrismo.
Con lo cual, el Gobierno buscará apoyo en los gobernadores dialoguistas con una prenda de cambio que nadie oculta: no plantar candidatos violetas competitivos en esos pagos.
La paradoja es que algunos legisladores que responden a mandatarios se verán en la encerrona de defender el fin de las PASO a nivel nacional cuando en sus distritos se mantienen. Hoy tienen PASO Mendoza, Chaco, Buenos Aires, Entre Ríos, CABA, Santa Fe y Catamarca. Excepto Buenos Aires, el resto son distritos cercanos a la Casa Rosada.
Una contradicción que anticipa una negociación áspera en el Congreso.






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