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12 de octubre 2006 - 00:00

Pactos y amagues en peronismo por las candidaturas de 2007

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Alberto Balestrini
Existe un universo paralelo en el que Jorge Julio López no está, hace casi un mes, desaparecido: es el planeta que habitan los peronistas, ciegos y sordos a la ausencia del testigo, sólo atentos a los entramados, propios y ajenos, que conducen hacia 2007.

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Tras el golpe inicial que congeló todos los movimientos, la política de Buenos Aires recuperó el ritmo y la furia. Esta noche, de hecho, se reactivará sobriamente el operativo reelección de Felipe Solá, en una cumbre de intendentes en Berazategui.

Esa cena, continuidad del almuerzo que el jueves pasado tuvo el gobernador con los alcaldes del norte, será la ocasión para que en la incertidumbre del caso López -pesquiza que parece estar en una encerrona- Solá sondee entre los intendentes su plan de continuidad.

  • Armadores

  • Dos de los actores, ambos duhaldistas que tiempo atrás descargaban sobre el gobernador un decálogo de maldiciones, son esta vez los armadores del mitin: Juan José Mussi, como intendente anfitrión, y Baldomero «Cacho» Alvarez, jefe comunal de Avellaneda.

    Alvarez fue, de hecho, el primero en postular desde las paredes de su municipio la trilogía electoral Kirchner-Solá-«Cacho» para 2007. Tras una vieja disputa, que tiene su origen en gambetas de fines de los '90, «Cacho» y Solá se reconciliaron y pactaron apoyo mutuo.

    Pero anteayer se encendió una alarma en ese vínculo: en una visita que José Pampuro hizo a Avellaneda, el intendente dijo que ponía toda su estructura para respaldar la candidatura a gobernador del senador de Lanús. Ni Pampuro esperaba un gesto semejante.

    Alvarez, que no suspendió el armado de la cena en Berazategui -en definitiva allí Solá hablará del plan trienal que planea lanzar, previa consulta con los alcaldes- tiene dos razones para justificar esa pirueta: el incierto caso López y una supuesta orden de Kirchner.

    «El Presidente dijo que hay que jugar con vos», le explicó Alvarez a Pampuro su decisión. Lo mismo, se supone, le dirá a Solá cuando le reproche ese cambio de barco.

    Claro que el segundo argumento que enumera el lord de Avellaneda tiene estrecha relación con el primero que tiene, a su vez, impacto sobre otro de los protagonistas de la competencia bonaerense: el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

    Como Solá, Fernández -es el responsable de la seguridad a nivel nacional- pone en juego más de una ficha de su pretensión de ser gobernador de Buenos Aires en la resolución positiva del caso López. Eso, dicen sus rivales, explica su temor que lo llevó a paralizar sus movimientos.

    En ese juego de equilibrios irregulares, Pampuro recolectó algunos respaldos: días atrás, cuando la crisis López estaba en plena ebullición, caminó por Merlo con Raúl Otacehé. «El Vasco» dijo que será el armador de la candidatura «Pepe» 2007 en la Primera Sección.

  • Piqueteros

    En tanto, en una mezcla de indiscutible impronta K, también el piquetero Jorge Ceballos, de Libres de Sur, se reunió con Pampuro y puso la tropa bonaerense de esa tribu a la orden del senador que la semana próxima abrirá en Capital Federal su búnker político.

    Esta tarde, para continuar con su marcha silenciosa, Pampuro volverá a su distrito, Lanús, junto a Alicia Kirchner -que pasará a saludar a Manuel Quindimil- y mostrará a Darío Díaz Pérez, el dirigente que postula para la jefatura de ese distrito.

    Otro que junta aliados en sitios insospechados es Alberto Balestrini. En un pelotón más rezagado, el matancero está en carrera para 2007 en la provincia y se dispuso a sumar el apoyo de los «Sin Techo», grupo de kirchneristas que enfrenta a los jefes del PJ clásico.

    Ese club, que ordena Edgardo Depetri, prepara un show para fin de octubre en La Matanza. Balestrini cerrará el encuentro que reunirá a dirigentes de Avellaneda, Lanús, Lomas, Berazategui, Brown y Perón, entre otros distritos, que encarnan un kirchnerismo «no pejotista».

    Nunca integrado a la cooperativa de intendentes del conurbano sur, Balestrini parece dispuesto a esponsorear la aventura de los «Sin Techo», quizá con la expectativa de que le sirvan en el futuro como pie para sostener su candidatura a la gobernación.
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