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16 de octubre 2006 - 00:00

Papeleras: desafían con cortes todo el verano

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Miles de vecinos se instalaron este fin de semana en la Ruta 136 para manifestar su rechazo a la instalación de Botnia en Fray Bentos. Ahora analizan reponer los bloqueos durante todo el verano.
Los vecinos de Gualeguaychú levantaron ayer el corte en la Ruta 136, que une esa ciudad entrerriana con la localidad uruguaya de Fray Bentos, tras 52 horas de bloqueo permanente en rechazo al último informe del Banco Mundial que avala la instalación de la planta contaminante de Botnia.

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La liberación del paso internacional marca el inicio de una etapa de espera entre el gobierno nacional y los asambleístas, luego de los frustrados intentos de la Casa Rosada por desactivar la medida de fuerza por la que ahora el país podría enfrentar una nueva demanda en el Tribunal del Mercosur (ver aparte).

Durante los casi tres días que duró el bloqueo pasaron por la ruta miles de habitantes de esa ciudad y de otras que llegaron para solidarizarse con esta causa social. Incluso, el campamento montado en la zona de Arroyo Verde resistió un violento temporal de lluvia, viento y piedra que se abatió sobre esta zona el sábado a la madrugada.

  • Nueva reunión

  • Con todo, los ambientalistas volverán a reunirse mañana a las 20 para definir la próxima medida, aunque a esta altura se descarta cualquier movilización que no sea un corte de ruta que también podría perpetuarse durante todo el verano, como ocurrió este año. Esta es precisamente la instancia que el gobierno quiere evitar.

    «Tenemos que volver a la ruta y demostrar que estamos vivos», afirmó Daniel Carmona, uno de los vecinos autoconvocados que con su presencia sostuvo el corte votado por 60 por ciento de la asamblea el último martes.

    Jorge Frisler, por su parte, hizo un balance positivo de estos dos días y medio de protesta, los primeros que incluyen corte de ruta desde el verano pasado.

    «Es una batalla ganada, que sepan los uruguayos que la ruta es nuestra y que la usaremos cuantas veces sea necesario, como ahora. Muy pronto tendremos que dar la batalla final», remarcó.

    Otra sugerencia que será analizada es confeccionar una planilla con apellido, nombre y documento de los asambleístas que intervienen en los cortes para entregarla a la Justicia, que estaría filmando a quienes participan de las protestas.

    «No somos piqueteros, somos gente que lucha a cara limpia», gritó una vecina.

    Además, otro dato: según admitieron varios asambleístas, los referentes históricos de esta ONG irán cambiando sucesivamente, en parte para desconcertar al gobierno y evitar que se pueda personalizar la batalla social.

    «Todo el pueblo está decidido a aguantar hasta las últimas consecuencias. Aquí no hay nombres. Somos todos iguales», marcaron varios integrantes en diálogo con este diario.

    Esta estrategia es precisamente la que frenó al presidente Néstor Kirchner a pensar en una intervención oficial mayor, y mucho menos a pedirle a la Justicia que ordene la liberación de la ruta. A diferencia de lo que ocurrió con los grupos piqueteros, no logra Kirchner hacer flaquear ni dividir a los vecinos, una tarea que tímidamente le encomendó en parte al gobernador Jorge Busti y a la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti, salida de las entrañas mismas de la Asamblea Ambiental.

    A esta altura de los acontecimientos, cuando la posibilidad de obtener un resultado favorable en la Corte Internacional de La Haya se aleja casi definitivamente, los habitantes de Gualeguaychú han decidido seguir la batalla en soledad institucional y ahora analizan cada gesto de la Casa Rosada como una provocación.

    «No comprendemos cómo es que Kirchner no nos entiende. Esto es una lucha contra un poder económico como lo es Banco Mundial, idéntico al problema que él tuvo con el FMI, al que no dudó en enfrentar», dijeron desconcertados algunos vecinos que permanecieron en el paraje de Arroyo Verde todo el fin de semana.

    «La Haya no puede ser la única estrategia para frenar a Botnia y al gobierno uruguayo, que sigue haciendo lo que quiere», advirtieron.

    En tanto, ayer el gobernador Busti afirmó que el ex ministro de Economía Roberto Lavagna «siempre ha trabajado por los intereses de Botnia y ENCE», y que «ha mantenido reuniones secretas y sospechosas con autoridades uruguayas y representantes de las empresas».

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