Mauricio
Macri, en
un cuatriciclo
en la
inauguración
de la
Plaza Vial
que instaló
la Legislatura
porteña
en la Feria
del Libro
Infantil. El
diputado
Diego
Santilli le
ayuda a
mantener
equilibro.
Mauricio Macri espera reunirse en las próximas horas con el jefe de Gabinete nacional, Sergio Massa, y renovar los reclamos del distrito sobre obras públicas y autonomía porteña. Le facilitarán ese encuentro las indicaciones de Cristina de Kirchner al nuevo funcionario, a quien le ha dicho que comenzara reuniones con la oposición (por eso anoche se comunicaban con Hermes Binner), pero además la amistad que une a Massa con el jefe de Gabinete de Macri, Horacio Rodríguez Larreta, es un puente que el jefe de Gobierno cree que le ayudará a recuperar el diálogo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Massa y R. Larreta comparten una amistad que se extiende a las respectivas familias, desde que los dos trabajaron juntos en la Secretaría de Desarrollo Social a cargo de Ramón «Palito» Ortega, en tiempos de Carlos Menem. Por eso, no bien Massa tuvo la noticia, R. Larreta se comunicó con su amigo, a quien prometió presentarle a Macri.
Desde el comienzo de la crisis con el campo, Macri ya no tuvo conversaciones con el saliente Alberto Fernández y menos cuando el mandatario de la Capital disparó críticas contra el gobierno de Cristina de Kirchner en defensa del sector agropecuario. Asimismo, en cuanto el mandatario porteño ocupó su sillón, Alberto F. fue el encargado de rechazarle la petición de que le transfieran parte de la Policía Federal, con fondos incluidos, a la Ciudad de Buenos Aires.
Ahora, el jefe de Gobierno porteño intentará refrescarle esa agenda de temas en discusión a Massa, que incluye:
El soterramiento del ferrocarril Sarmiento que ha adjudicado el gobierno de los Kirchner a la empresa del primo de Macri, Iecsa, en enero pasado.
La autopista ribereña, una obra planificada hace más de una década que conformará el anillo vial de la Ciudad para descongestionar el tránsito por las vías internas, y circulará por Puerto Madero.
Subtes. Necesita Macri el aval de la Nación para un crédito millonario que quiere volcar a la construcción de nuevas líneas de transporte y también que el gobierno kirchnerista disponga de parte de los fondos necesarios. Los subtes son concesionados en la Capital Federal, que está ampliando el recorrido de líneas ya existentes y concluyendo un tramo de una línea nueva, pero el control luego lo tiene la Nación. Los servicios fueron concesionados por el Estado nacional a la empresa Metrovías SA en 1994, junto con los del ex ferrocarril Urquiza.
Transporte: es un tema que preocupa a Macri, quien viene ensayando alternativas para el ordenamiento, pero no puede controlar al servicio público, en su mayoría bajo la órbita nacional. De ciento treinta y seis líneas de colectivos que transitan por la Capital Federal, la Ciudad sólo puede controlar 25, cuyos recorridos comienzan y terminanen el distrito.
Puerto. El de la Capital Federal es el único que no fue transferido, y su administración y control los ejerce la Nación. Le interesa a Macri la construcción de un puerto turístico y amarra de cruceros acompañado de un importante desarrollo inmobiliario en la zona, más que el control de la actividad portuaria que actualmente es baja y menos significativa que la de otros puertos en la provincia de Buenos Aires.
Ferrocarriles. La Ciudad viene reclamando el traspaso de las tierras que tiene bajo su órbita la Organización Nacional de Bienes del Estado (ONABE), donde suelen desplegarse asentamientos precarios en esos terrenos aledaños a las vías de ferrocarriles. . Juego. Un convenio, recurrido judicialmente, impone que Lotería Nacional le otorgue a la Capital Federal parte del producido de los juegos de azar en el distrito, por la venta de billetes, casino y bingos, aunque la Constitución porteña impone que la Ciudad controle todos los juegos de azar. El Gobierno porteño intenta renovar ese convenio, pero consiguiendo más dinero de las apuestas para el distrito.
A esos temas Macri agregará el de la Policía y la Justicia, ante un Massa que posiblemente también requiera detalles sobre los proyectos políticos del porteño.
Por su parte, el ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, explicó durante el fin de semana que espera «una relación cordial y desde el punto de que nadie puede estar en contra del gobierno para que le vaya mal, porque si no, les va mal a los ciudadanos».
Pero, ante las radios, Grindetti señaló que la relación entre la Ciudad y la Nación es diferente de la del resto de las provincias, ya que la administración porteña «no depende del fondo nacional».
Dejá tu comentario