Quien pregunte por las preocupaciones del Presidente en estas horas recibe una sola respuesta: superar el síndrome Misiones. Aunque el público dejó atrás aquella elección provincial, al gobierno lo mortifica la desmovilización que le significó la derrota que, además, envalentona a opositores de adentro y de afuera. Peronistas de todo el país harán el lanzamiento de un autodenominado "Peronismo de pie" que junta a militantes que le quieren dar pelea a Néstor Kirchner. Tironeados entre el macrismo y el lavagnismo, ese lote tiene representación de todas las líneas internas e incluye a delegados de los principales gobernadores.
El peronismo anti-Kirchner jugará hoy su carta más pretenciosa desde que el patagónico es presidente: bajo un paraguas amplio, tanto que los límites se esfuman, se intentará reunir a los fragmentos sueltos del PJ que, excluidos o alejados, combaten a Kirchner.
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Sin la obsesión pública -que atormenta a otros- de normalizar el PJ nacional, que «gobierna» la jueza María Servini de Cubría, los díscolos planean una jugada pretenciosa: alinear al peronismo para gestar un frente electoral que englobe a otros sectores políticos.
La idea, ya acordada, es votar un acta de buena conducta en la que se exponga la voluntad republicana de los peronistas que citaron para hoy en Los Dos Chinos. Pero la fantasía mayor es que ese texto sea, luego, apoyado por ex presidentes y candidatos a serlo.
En la cumbre de hoy, delegadosde todo el país, elegirán a una comisión para que inicie una ronda de diálogo con referentes y sectores. Al frente, ganador de Misiones, estará Ramón Puerta, que actuará como el «canciller» del Peronismo de Pie (PdP).
El misionero, ex presidente por unas horas, será el encargado de parlamentar con Raúl Alfonsín, Eduardo Duhalde -a quien vio el lunes- y Carlos Menem.
Debería, también, tocarle el timbre a Fernando de la Rúa y a Adolfo Rodríguez Saá, al que visitó días atrás.
Citas
Si respeta el mandato de charlar con «candidatos», Puerta deberá citarse con Roberto Lavagna -gestión que facilitaría Miguel Angel Toma- y con Elisa Carrió, quien acostumbra compartir debates filosóficos con Moisés Ikonicof. Más fácil será ver a Mauricio Macri, su antiguo amigo.
Estos actores estarán representados hoy, aunque, la mayoría lo hará vía intermediarios: por caso, Rodríguez Saá manda a Luis Lusquiños. Por Macri, en tanto, llegarán los porteños Cristina Ritondo y Daniel Amoroso.
En las subas y bajas hay un tachón: anoche se descartaba la presencia de Chiche Duhalde, tal como el ex presidente se lo anticipó días atrás a un visitante. «Yo presidente, que no vaya: pero si le digo 'no vayas', ella va. Así que me conviene callarme», se confesó el ex presidente.
Igual, el duhaldismo residual tendrá a sus delegados: por un lado, Francisco de Narváez, que se presume estará en la mesa de los cuatro -junto a Puerta, Toma y Julio César Aráoz-; por otro, Daniel Basile, que asegura juntar con la orden expresa de Duhalde.
Dudas
Pero en PdP el factor Duhalde genera demasiadas dudas. ¿Hasta qué punto es conveniente que el ex presidente aparezca vinculado al armado? Están los que destacan las conveniencias y los que alertan sobre los perjuicios de esa ligazón.
Al margen del capítulo Duhalde, ayer los PdP anunciaban la presencia de referentes de todas las provincias y del grueso de los sectores que se ubican en la oposición a Kirchner.
A coro, se festejará con cierta demora el triunfo de Misiones -alguien pedirá un aplauso para Puerta, a quien se mencionará como artesano de esa victoria- y luego se aprobará por aclamación el documento que convoca a recuperar la «dignidad» del PJ. De allí eso de « peronismo de pie».
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