El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con esto confirmó que ejercer el cargo mientras se hace campaña para ser reelecto es importante para ganar. Sin duda es ventaja. El viernes previo a la elección de este domingo pasado, el titular del Ejecutivo municipal hizo un acto con el presidente Néstor Kirchner -fotografiado y televisado para los medios- ampliando el «boleto escolar». Lo más curioso es que el acto tendiente a captar votos, sin duda, se hizo en horas de veda electoral (había comenzado a las 8 de ese viernes) y el presidente de la Nación avaló esa situación, algo que en un país normal y realmente serio hubiera ya demandado denuncia de oficio de los fiscales de Estado por violación de la ley, esté o no presente el presidente de la Nación en el hecho. Claro, ¿quién se atreve en esta época de miedos a algo así, aunque sea defender la ley?
Obsérvese, además, que Presidente y jefe de la Ciudad violaron varias leyes, inclusive la que obliga al funcionario público -ambos lo son- a denunciar violaciones a la ley aunque sean ellos mismos los que la estén infringiendo. Es peligroso que se empiecen a violar disposiciones legales desde el más alto nivel oficial sobre todo si, además, se están transgrediendo normas morales como la neutralidad de un presidente de la Nación frente a una elección distrital. Si se reiteran estas cuestiones, ¿les vamos a pedir el cumplimiento de la ley a los evasores, por ejemplo? ¿O que no tengan trabajadores en negro a pobres comercios chicos o talleristas menores, que si pagan los previsionales cierran y dejan a sus empleados en la calle?
Además no se sabe si Felgueras tiene una amistad con Mauricio Macri al extremo de beneficiarlo electoralmente si toma temporariamente la conducción administrativa de la Capital Federal. Aunque pudiera, nada lo hace suponer en una mujer joven como la radical. Quizá la aprehensión de Ibarra de pie a suposiciones que se hacen sobre por qué razón nunca quiso ir a un debate televisivo donde estuviera el candidato radical Caram que, según el mundo político, sabía demasiado de Ibarra. En definitiva, se está perdiendo, en esta época de ganar desesperadamente elecciones a cualquier precio, la ética de dejar el cargo con licencia durante el proselitismo electoral cuando el titular de un Ejecutivo participa. El último al que se recuerde brindar tales recaudos fue al actual gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, que pidió licencia al cargo apenas se postulaba a presidente de la Nación, entre muchos que siguieron en el puesto, como Kirchner. Juan Carlos Romero lo hizo en la etapa final. Carlos Ruckauf nunca dejó la protección del cargo en todos sus intentos, sólo mirando los presidenciables.
Dejá tu comentario