Daniel Scioli se entrevistó ayer en Panamá, donde representa a la Argentina en los actos por los 100 años de la fundación de ese país, con el canciller de los EE.UU., Colin Powell, y con la anfitriona, Mireya Moscoso. Junto al vicepresidente, su esposa Karina Rabolini.
Panamá (especial) - Piqueteros y aborígenes insurgentes aparecieron ayer como la nueva preocupación de los gobiernos de América latina, según el testeo que hicieron los mandatarios y funcionarios que participaron del almuerzo que ofreció la presidenta de Panamá a los invitados a los actos por los 100 años de la fundación de su país.
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En esa mesa se sentó un seleccionado muy variado, entre quienes estaban, además de la dueña de casa, el enviado del gobierno argentino Daniel Scioli; el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell (de paso hacia Nicaragua y Honduras); el presidente de Colombia, Alvaro Uribe; y James Bond, es decir, el actor Sean Connery, vecino de Jamaica, que concurrió acompañado de su esposa, la pintora Micheline Roquebrune. Es amigo personal de la presidenta panameña.
Según los comentarios que se escucharon en la mesa, la preocupación de todos los presidentes por la creciente disconformidad de sectores identificados con la protesta los enfrenta con un desafío inesperado para administraciones que, encima, accedieron al poder mediante la oferta a los votantes de consignas populistas.
• Queja
La extracción de la protesta indígena que hizo caer al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, según varios mandatarios asistentes a los actos en Panamá, no se distancia mucho de la que en 2001 viabilizó la caída tras protestas piqueteras de un Fernando de la Rúa. Desde ya que esa reflexión encierra una queja: cómo la oposición política a los gobiernos manipula en su beneficio la fuerza de protesta de esos sectores piqueteros o aborígenes.
En el diálogo que mantuvo el vicepresidente argentino con Powell, se cruzaron mensajes de presidente a presidente. Scioli le agradeció otra vez al canciller de George Bush la ayuda al país en la negociación con el FMI, algo que, según el funcionario argentino, ha hecho crecer la apreciación de Kirchner entre su pares de otros países. Scioli estuvo también a solas con Moscoso, ante quien aprovechó la oportunidad para acercarle los saludos de Kirchner y explicarle en detalle la evolución de la situación de nuestra Nación. Scioli se reunió, además, con el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, con quien dialogó sobre obras de infraestructura que involucran a ambos países; con el primer mandatario de Nicaragua, Enrique Bolaños Geyer; y con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias.
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