• El Banco Mundial confirmó el aval a la instalación de Botnia en Fray Bentos al otorgar préstamo de 170 millones de dólares • ¿Alarde? Se conoció la decisión de la firma finlandesa de comenzar su producción entre setiembre y octubre de 2007 • Vecinos de Gualeguaychú ratificaron cortes de ruta por tiempo indeterminado contra contaminación en río Uruguay • Se agrava conflicto que encuentra al gobierno sin estrategia ni decisión frente a bloqueos en el paso hacia el Uruguay.
La empresa finlandesa Botnia, empecinada en construir una planta contaminante de celulosa
en Fray Bentos, en la frontera misma entre el país y el Uruguay, logró ayer un crédito
y avales del Banco Mundial. Dice que abrirá en diez meses.
La empresa Botnia anunciará en las próximas horas que su plan concreto, ahora con el crédito del Banco Mundial definido y otorgado, es terminar con la construcción de la planta Orion, de Fray Bentos, en setiembre u octubre de 2007 como fecha máxima. La pastera, que ya está levantada en 70% (90% en su parte civil y 60% en la electromecánica), no ve ahora por delante ningún impedimento, ni financiero ni logístico, para que el emprendimiento esté en pleno funcionamiento para esa fecha. Lo único que faltaba para esto, afirman los responsables de la papelera finlandesa, era que el Banco Mundial aprobara el crédito de u$s 170 millones otorgado ayer y que el mismo organismo liberara el seguro por u$s 350 millones para resguardar a la planta de cualquier accidente. Como ambos fondos fueron aprobados, ahora la empresa Botnia considera que tiene vía libre para avanzar plenamente en el proyecto y cumplir con la fecha tope de octubre de 2007 para que la pastera ya esté produciendo.
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En el comunicado oficial del Banco Mundial, donde se informa la aprobación definitiva del crédito, la entidad financiera afirma: «La junta directiva aprueba la planta de celulosa de Orion, en Uruguay. Se crearán 2.500 puestos de trabajo, sin daño ambiental».
Ahora, con este resultado definitivo, el gobierno de Néstor Kirchner se concentrará en la presentación ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde el 15 de enero se debería ratificar la presentación de la Argentina y aportar las últimas pruebas para que el tribunal comience a definir la cuestión. De todas maneras, y por los propios tiempos de esa Corte, cualquier decisión definitiva demandará como mínimo 12 meses más, con lo que la resolución de La Haya no se conocerá hasta diciembre de 2007, esto es, dos meses después de que la planta de Botnia esté en funcionamiento.
El gobierno argentino aguardará, además, lo que suceda con la «facilitación» del rey Juan Carlos de España, cuyo primer informe oficialse puede conocer antes de que termine noviembre. En ese trabajo, elaborado por el enviado del monarca Juan Antonio Yáñez Barnuevo, tiene igualmente un dato preocupante: el embajador español ante la ONU dijo que no ve con buenos ojos la continuidad de los cortes en Gualeguaychú.
Aunque inevitable, fuentes del gobierno argentinos se manifestaron desilusionados con el resultado de la votación del directorio del Banco Mundial, donde se aprobó el crédito para Botnia. El «board» del organismo financiero comenzó ayer sus deliberaciones puntualmente a las 13, hora de la Argentina. El préstamo para Botnia, que debía haber sido aprobado el jueves pasado, pero cuyo tratamiento se retrasó para ayer (a pedido de la Argentina), estaba agendado como cuarto capítulo para debatir en la reunión.
De todas maneras, la actividad del «board» fue rápida, y para las 15.30, la aprobación del dinero para Botnia fue avalada por 23 votos a favor contra uno en contra. Obviamente, esta última elección correspondió a la Argentina, ya que el representante del país ante el Banco Mundial, Alberto Félix Camarasa, votó en contra del crédito. Luego, sucesivamente, optaron a favor los representantes de Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón, como estados con representación permanente. También se volcó por esta opción otro grupo de países que en realidad representan a estados de regiones similares. Así, también aprobaron el crédito para Botnia Bélgica, España, Holanda, Canadá, Italia, Corea del Sur, la India, Burundi, Noruega, Argelia, Suiza, Kuwait, China, Arabia Saudita, Rusia, Indonesia y Guinea Bissau. Hubo otros dos votos a favor que merecen una mención especial. El crédito fue avalado por Brasil (país que encabezaba el grupo de Colombia, República Dominicana, Ecuador, Haití, Panamá, Surinam y Trinidad y Tobago), cuyo representante, Otaviano Canuto, recibió instrucciones de Luiz Inácio Lula da Silva. Así, se completa la lista de 23 países, que de todas maneras aumenta a 24 si se considera el voto simbólico de Uruguay, al que le fue permitido emitir su opinión, ya que integra el grupo de la Argentina. Como este país se pronunciaría en contra de las papeleras,el «board» le permitió a Uruguay emitir su voto, aunque de una manera simbólica.
El gobierno argentino, aunque esperaba una manifestación masiva en contra de su posición, aguardaba que algunos de los países que avalaron el préstamo, sobre todo Brasil y España, se abstuvieran, lo que no sucedió.
Satisfacción
El gobierno uruguayo y la empresa Botnia manifestaron su satisfacción porque el Banco Mundial haya concedido el préstamo para instalar la planta. Según el ministro de Economía de ese país, Danilo Astori: «Esto es un paso muy importante porque permite seguir adelante con la más importante inversión del exterior de la historia del país».
Por su parte, Botnia emitió un comunicado en el que expresa su satisfacción por el fallo. «Nos alegramos de que este proceso haya llegado a su fin y que los exhaustivos estudios hayan confirmado los beneficios del proyecto», dijo el presidente de Botnia, Erkki Varis. «Tenemos la esperanza de que los diferentes grupos de interés finalmente vean que la planta cumplirá con las normas ambientales correspondientes y de que su construcción no comprometerá el bienestar de los residentes de la zona», completó el ejecutivo de Botnia.
La empresa española ENCE también planeaba construir una planta de celulosa en la orilla del río Uruguay, pero luego decidió cambiarla de ubicación y por eso el BM la descalificó para obtener ayuda financiera. No obstante, los informes concluyeron que el proyecto de ENCE cumple también con los más altos estándares de calidad.
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