Alberto Fernández empoderó a Santiago Cafiero como su brazo ejecutor en medio de la pandemia del coronavirus a establecer, a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) N°457/2020, la facultad del jefe de Gabinete para reasignar sin tope partidas presupuestarias. Con el objetivo de agilizar la ayuda de emergencia a familias, repetir en mayo el auxilio a empresas privadas mediante el pago de la mitad de casi un millón de salarios y avanzar con el aumento a jubilados que se pagará en junio, el artículo 4°, el DNU suspende durante el ejercicio 2020 la aplicación de los límites a las reestructuraciones presupuestarias y autoriza al jefe de Gabinete de Ministros “a realizar modificaciones dentro del monto total aprobado”.
Cafiero concentra la caja y extiende ayuda a privados
Un decreto presidencial lo habilitó para reasignar partidas presupuestarias sin tope. Además destinó mayores fondos a la ANSES. El jefe de Gabinete es el vértice del poder albertista y coordina ayuda social con Fernanda Raverta.
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El Gobierno nacional aspira a evitar así demoras en el pago del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), además de hacer más operativo el nuevo tramo de ayuda para pago de salarios privados del programa de Ayuda al Trabajo y la Producción (ATP) que, según confirmó ayer la jefatura de ministros, incluirá al mes de mayo. La ANSES transferirá a las cuentas de los trabajadores, en forma directa, un monto para cubrir el 50% del sueldo de bolsillo: la asignación no podrá ser menor a un salario mínimo (16.875 pesos) ni mayor a dos (33.750 pesos). “Ante la emergencia sanitaria y las dificultades operativas conocidas por todos, avanzamos de esta manera para poder actuar de forma ágil y concreta ante las distintas necesidades de la sociedad. Con la normalización del funcionamiento del Congreso, avanzaremos con los proyectos que corresponda para una nueva asignación presupuestaria”, explicaron desde Casa Rosada ante la consulta de Ámbito Financiero.
Más allá del DNU 457/2020, la ubicación de Cafiero como vértice del poder albertista ya había quedado manifiesta al designar, también por decreto, al funcionario como jefe de la unidad coordinadora contra la pandemia que dejó bajo su órbita incluso al ministro de Salud de la Nación, Ginés González García. La decisión presidencial representó en ese momento priorizar la conducción política de la crisis sanitaria a partir del dictamen científico del comité de expertos médicos. La pandemia terminó así escenificando el juego de equilibrios interno y por dónde pasa el poder real en el Poder Ejecutivo Nacional a la hora de tomar decisiones.
El 29 de abril, el Presidente exhibió a través de Cafiero otro gesto de autoridad: el jefe de Gabinete se encargó de citar a Alejandro Vanoli a Casa Rosada para pedirle la renuncia al frente de la ANSES. Luego de una serie de especulaciones sobre la eventual cobertura de ese cargo con un funcionario/a de línea albertista -se mencionó a Cecilia Todesca y a Juan Zabaleta-, la jefatura de ANSES recayó en Fernanda Raverta, hasta entonces funcionaria de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires y dirigente de La Cámpora.
El mismo DNU que le otorga facultades a Cafiero para reasignar partidas del Presupuesto 2019, ya que este año el Poder Ejecutivo Nacional no envió proyecto al Congreso, aumentó también las partidas destinadas a la ANSES. Con ese instrumento, el Gobierno nacional reforzó el Presupuesto para este año en $382.183.131.794 de los cuales, el 80% de ese monto, $306.234.303.869, se destinarán a la Administración Nacional de la Seguridad Social para atender la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus.
Cafiero despliega además una doble órbita. Tiene el mando político del Gobierno pero también encabeza las reuniones de Gabinete económico donde junto a Guzmán, Raverta, Matías Kulfas (Producción), Mercedes Marcó del Pont (AFIP) y Miguel Pesce (Banco Central) se definen las medidas de auxilio ante el parate económico generado por el aislamiento social obligatorio. Desde el IFE para el sector informal de la economía, hasta los planes de crédito y el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).
El empoderamiento de Cafiero en términos de reasignación de partidas no sólo se vincula al coronavirus. La renegociación de la deuda con acreedores externos también obliga al Gobierno nacional a prepararse para un eventual escenario de cesación de pagos y de complicaciones de las empresas para acceder a créditos. En el Gabinete soportan un intenso lobby empresarial para esmerilar a Martín Guzmán y forzar un cambio de ministro. Lo responsabilizan por el escaso margen de aceptación de la propuesta, apenas por encima del 12%, y piden “la intervención del Presidente”, como si la oferta no hubiese tenido el aval del primer mandatario.
Desde la UCR, el diputado Mario Negri presentó un proyecto para dejar sin efecto el artículo 4 del DNU. De todas maneras, por el procedimiento de sanción ficta, la norma tiene validez siempre y cuando no sea rechazada por ambas Cámaras más allá del dictamen de la comisión bicameral. “En 2016 Cambiemos logró modificar esta situación cuando el Congreso fijó un tope del 5% del total del Presupuesto para hacer reasignaciones. Lamentablemente el Gobierno nacional decidió ahora volver a 2006. Con este DNU, el jefe de Gabinete de Ministros no tiene limitaciones para modificar el Presupuesto nacional”.
“La pandemia no es justificativo válido para que la emergencia sanitaria sea continuada por una emergencia institucional. No se puede vaciar al Congreso de potestades. Por eso pedimos la derogación de los superpoderes que dispuso el DNU 457/2020”, concluyó Negri.




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