El oficialismo lanzó a sus principales candidatos a mostrarse en escenarios europeos. Con Cristina Fernández de tour por París y Daniel Filmus de visita en España, el candidato a gobernador bonaerense, Daniel Scioli, desembarcó ayer en lo que técnica y legalmente es territorio europeo, la Embajada de Italia.
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El vicepresidente llegó ayer a las 19.50 a la sede diplomática ubicada en Billinghurst y avenida Del Libertador, y fue recibido por el huésped de honor, Fausto Bertinotti, presidente de la Cámara de Diputados de Italia y tercero en la línea sucesoria de ese país. Scioli y Bertinotti mantuvieron ayer un encuentro privado donde el ex motonauta entusiasmó al italiano con la buena marcha de la economía, elogió a Néstor Kirchner e invitó al dirigente del partido Refundación Comunista a visitar el Congreso de la Nación, que esta semana retomará su actividad. Pero no sólo hubo alabanzas recíprocas: en Italia hay unos 500 mil bonistas privados perjudicados por el «corralito» que todavía no encuentran una solución. Bertinotti exhibió como estandarte en la campaña donde fue derrotado Silvio Berlusconi una fuerte defensa de los bonistas privados. Ahora para ayudar a la Argentina a llegar a un acuerdo con el Club de París por la regularización de la deuda, el jefe del Parlamento itálicole pidió al gobierno argentino que encuentre una solución para los damnificados particulares.
Muchos de los bonistas privados no ingresaron al canje de la deuda cerrado en 2005 por seguir el consejo del representante que los agrupaba Nichola Stock (perdieron mucho dinero ya que luego los nuevos bonos del canje subieron fuerte de precio).
En lo que se refiere a la situación legal, en Italia, a diferencia de otros países, los bonistas entablaron juicio a los bancos que les vendieron los títulos argentinos.
Presencias
Entre los invitados locales estuvieron el jefe de la UCeDé, Jorge Pereyra de Olazábal, miembro de la orden de Saboya y amigo personal del embajador italiano, Stefano Ronca, otro de los invitados al ágape. También concurrieron Adalberto Rodríguez Giavarini, Aníbal Ibarra -el único que se vistió con camisa y sin corbata, todos los demás llevaban traje oscuro-, el diputado macrista Jorge Vanossi, el socialista Hermes Binner, el kirchnerista santafesino Jorge Giorgetti, el senador argentino que ocupa una banca en el Senado italiano, Luigi Pagliaro, los embajadores Vicente Espeche Gil y Fernando Petrella, el empresario Christiano Rattazzi y el asesor sciolista, Ricardo Lagorio.
Bertinotti también le comentó a Sciolisu reciente visita de poco más de 24 horas a Montevideo donde firmó acuerdos de cooperación parlamentaria. En un breve y moderado discurso también elogió la gran importancia de la Argentina para el gobierno italiano y pidió reforzar los vínculos por el lazo establecido entre ambos países a través de la inmigración y por el «importante papel que desarrollarán en el futuro». Scioli agradeció los elogios y mencionó en dos oportunidades a Kirchner a quien señaló como el motor de la recuperación económica del país.
El jefe de la Cámara baja italiana había sostenido en Uruguay entrevistas con el vicepresidente de ese país, Rodolfo Nin Novoa, el canciller Reinaldo Gargano y con la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, y expresó su deseo de que la Argentina y Uruguay se encaminen hacia una pronta solución por el conflicto de las pasteras. Antes había estado en Chile junto a Michelle Bachelet y también fue recibido por la Cámara de Diputados.
Bertinotti, de 67 años y nacido en Milán, es perito industrial y comenzó su carrera política como dirigente sindical. Accedió a la jefatura de la Cámara baja gracias a su capacidad negociadora, elogiada incluso por sus opositores.
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