5 de noviembre 2003 - 00:00

Solá e Ibarra, unidos para reclamar más fondos para Bs. As. y Capital

Felipe Solá y Aníbal Ibarra intentarán impulsar la creación de un nuevo fondo nacional -esta vez, para paliar la pobreza de la región metropolitana del país-que los asista en sus respectivas gestiones. La idea se la expondrán en conjunto a Néstor Kirchner en las próximas horas.

Ese fondo se calcularía sobre la base de la atención compartida, que en el caso de la Salud, asegura la Capital, le demanda 60% de los servicios para los bonaerenses, unos $ 400 millones anuales.

Solá
convidó ayer un almuerzo a Ibarra y a tres secretarios de su gestión, quienes compartieron la mesa, en la residencia del gobernador en La Plata, junto con sus pares bonaerenses. En esa primera foto conjunta de los mandatarios tras las elecciones y reelecciones en sus propios distritos, discutieron la idea de la creación del fondo para la pobreza urbana. Fue el punto en el que confluyeron lamentos y demandas de Ibarra y de Solá, quienes mantenían distancia desde la campaña electoral porteña en la cual el gobernador se mostró junto a Mauricio Macri, el rival del jefe de Gobierno.

Es habitual que el porteño alegue la sobrecarga de atención que presentan los 33 hospitales de la Capital Federal, por lo que asegura es el requerimiento del conurbano que cruza la avenida General Paz para recibir asistencia. Solá ha retrucado ese argumento que usó Ibarra durante la campaña política diciéndole que «esos bonaerenses también trabajan, consumen y pagan impuestos en la Capital Federal».

Otra pelea que los irritaba era la deuda de la Ciudad con el CEAMSE -organismo encargado de la disposición final de los residuos-que perjudica a la provincia, la que a su vez recibe un tercio de la basura porteña. Solá hasta animó un proyecto de ley para su disolución, pero ayer Ibarra llegaba con gran parte de la deuda saldada y el bonaerense con la idea de descartar la eliminación del ente.

Creen Ibarra, Solá y sus funcionarios que los problemas que tienen en común en la llamada área metropolitana que conforman Capital y municipios del conurbano parten de los bolsones de pobreza que se han generado. Por eso hablaron de unir voluntades para plantear al gobierno una solución a la pobreza urbana de las grandes ciudades, como en Santa Fe lo es el gran Rosario, y partir de un fondo, similar a lo que fue el de reparación histórica que recibió la provincia de Buenos Aires (ver nota aparte).

El gobernador y el jefe porteño se encontraron cerca de las 13 en la residencia oficial de La Plata, una concesión que hizo Ibarra, ya que cuatro meses antes de las elecciones porteñas Solá lo había visitado en su despacho. Dejaron a los respectivos ministros en la mesa y, antes de que llegara la mesa de frutas que el bonaerense sirve de entrada (dice -como agrónomo que esque después de la comida la fruta fermenta, por eso hay que comerla antes), caminaron por el parque a solas.

Sellaron allí un pacto de no agresión y un acuerdo que se trasladaría a la mesa, ya por el segundo plato -milanesas de pollo-, de ejercer presión conjunta por temas comunes. Uno es una deuda del PAMI que tiene por $ 100 millones con la provincia y por $ 30 con la Capital, además de la seguridad, que por cierto se trató muy en general durante la comida a la que el gobernador llegaba luego de una noche sin dormir -tras el caso Belluscio-.

Durante la comida, se acordó la creación de una suerte de comisión que hará un diagnóstico sobre las demandas y servicios de los hospitales en la provincia y la Ciudad para luego definir, por ejemplo, dónde se instalarán nuevos centros de asistencia.
Para el tema CEAMSE, se creará una comisión conjunta de estudio, que integrarán funcionarios de la Ciudad y de la provincia.

El tema del AMBA ha servido de excusa en la historia para diversos encuentros políticos. Los tuvieron Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa -cuando eran gobernador y jefe porteño, respectivamente-cuando anunciaron políticas conjuntas, pero en realidad acordaban oponerse a un tercer mandato de Carlos Menem. Ibarra mismo en 2000 recibió con el mismo temario a Carlos Ruckauf, pero nunca se vieron resultados. También en esta oportunidad Solá y su par porteño comparten otras inquietudes: ambos reanudan sus segundos y últimos mandatos, y las aspiraciones nacionales les hacen pensar en hacer brillar sus gestiones lo más que puedan. Por otra parte, Solá conforma a Néstor Kirchner al mostrarse con su candidato favorito, aunque como contrapartida lo gana para una pelea de demandas para su distrito que, de concretarse en los términos de ayer, reforzarán esos pedidos.

Hablaron de planes a más de ocho años y dieron pie a la chanza:
«Lástima que ninguno puede reelegir», se dijo. Rápidamente, el gobernador contestó: «Podemos cambiar de distrito», sugirió aludiendo a que él nació en Capital Federal, lo que lo habilita a ser candidato a jefe de Gobierno porteño, mientras que Ibarra nació en Lomas de Zamora, lo que le otorga el mismo permiso para presentarse a gobernador bonaerense. Así, se hicieron más de las cuatro de la tarde, e Ibarra tomó el helicóptero para regresar antes de las cinco, cuando los piqueteros pasaban por la puerta de su despacho.

Por el lado provincial, acompañaron a Solá su jefe de Gabinete,
Florencio Randazzo, y el ministro de Salud, Ismael Passaglia. Por el de Ibarra, estuvo el secretario de Medio Ambiente, Eduardo Epztein; el de Salud, Alfredo Stern; y el jefe de Gabinete, Raúl Fernández.

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