Solá e Ibarra, unidos para reclamar más fondos para Bs. As. y Capital
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Solá convidó ayer un almuerzo a Ibarra y a tres secretarios de su gestión, quienes compartieron la mesa, en la residencia del gobernador en La Plata, junto con sus pares bonaerenses. En esa primera foto conjunta de los mandatarios tras las elecciones y reelecciones en sus propios distritos, discutieron la idea de la creación del fondo para la pobreza urbana. Fue el punto en el que confluyeron lamentos y demandas de Ibarra y de Solá, quienes mantenían distancia desde la campaña electoral porteña en la cual el gobernador se mostró junto a Mauricio Macri, el rival del jefe de Gobierno.
Sellaron allí un pacto de no agresión y un acuerdo que se trasladaría a la mesa, ya por el segundo plato -milanesas de pollo-, de ejercer presión conjunta por temas comunes. Uno es una deuda del PAMI que tiene por $ 100 millones con la provincia y por $ 30 con la Capital, además de la seguridad, que por cierto se trató muy en general durante la comida a la que el gobernador llegaba luego de una noche sin dormir -tras el caso Belluscio-.
Durante la comida, se acordó la creación de una suerte de comisión que hará un diagnóstico sobre las demandas y servicios de los hospitales en la provincia y la Ciudad para luego definir, por ejemplo, dónde se instalarán nuevos centros de asistencia. Para el tema CEAMSE, se creará una comisión conjunta de estudio, que integrarán funcionarios de la Ciudad y de la provincia.
El tema del AMBA ha servido de excusa en la historia para diversos encuentros políticos. Los tuvieron Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa -cuando eran gobernador y jefe porteño, respectivamente-cuando anunciaron políticas conjuntas, pero en realidad acordaban oponerse a un tercer mandato de Carlos Menem. Ibarra mismo en 2000 recibió con el mismo temario a Carlos Ruckauf, pero nunca se vieron resultados. También en esta oportunidad Solá y su par porteño comparten otras inquietudes: ambos reanudan sus segundos y últimos mandatos, y las aspiraciones nacionales les hacen pensar en hacer brillar sus gestiones lo más que puedan. Por otra parte, Solá conforma a Néstor Kirchner al mostrarse con su candidato favorito, aunque como contrapartida lo gana para una pelea de demandas para su distrito que, de concretarse en los términos de ayer, reforzarán esos pedidos.
Hablaron de planes a más de ocho años y dieron pie a la chanza: «Lástima que ninguno puede reelegir», se dijo. Rápidamente, el gobernador contestó: «Podemos cambiar de distrito», sugirió aludiendo a que él nació en Capital Federal, lo que lo habilita a ser candidato a jefe de Gobierno porteño, mientras que Ibarra nació en Lomas de Zamora, lo que le otorga el mismo permiso para presentarse a gobernador bonaerense. Así, se hicieron más de las cuatro de la tarde, e Ibarra tomó el helicóptero para regresar antes de las cinco, cuando los piqueteros pasaban por la puerta de su despacho.
Por el lado provincial, acompañaron a Solá su jefe de Gabinete, Florencio Randazzo, y el ministro de Salud, Ismael Passaglia. Por el de Ibarra, estuvo el secretario de Medio Ambiente, Eduardo Epztein; el de Salud, Alfredo Stern; y el jefe de Gabinete, Raúl Fernández.




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