28 de octubre 2003 - 00:00

Un foro que carga con serios dilemas

Unos más puntuales, como la guerra en Irak, y otros doctrinarios y de más larga data, como la postura de la frente a la globalización, el mercado libre y la crisis del Estado social, son los dilemas que siguen cruzando a la Internacional Socialista. Dilemas que están lejos de resolverse, como demuestra en estos días la generalizada crisis de los sistemas jubilatorios en los principales países de Europa.

Fundada en 1951, la IS cuenta hoy con 141 partidos miembros. Nacida en el marco de la Guerra Fría, pudo hacer pie diferenciándose del comunismo totalitario y, vía el desarrollo de los Estados benefactores, convivir sin traumas con el capitalismo.

• Primer sacudón

La decadencia del Estado de bienestar en todo el mundo, coronada por la crisis petrolera de 1970-1973, provocó el primer sacudón fuerte al pensamiento socialdemócrata. Esto se expresó en la refundación de la economía mundial en los años '80 (de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher), que liberó las fuerzas del mercado con políticas de desregulación y privatización. El socialismo democrático de pronto se quedó sin programa.

La caída del Muro de Berlín (1989) y el colapso del bloque soviético profundizaron la crisis doctrinaria de la IS, del mismo modo que la revolución tecnológica, la globalización financiera y los flujos migratorios descontrolados hacia el Primer Mundo.

• Semillas

Algunos analistas sostienen que, mientras esa crisis se hallaba en proceso, los gobiernos socialistas de Felipe González y François Mitterrand, quienes dieron un fuerte vuelco doctrinario aceptando políticas más proclives al libre mercado, fueron las semillas de lo que hoy se da en llamar Tercería Vía. Este movimiento heterodoxo, representado hoy por Tony Blair y el alemán Gerhard Schröder (también ausente en el actual Congreso de la IS), proclama un programa equidistante tanto del «neoliberalismo» como de la vieja socialdemocracia europea, estatista e intervencionista. Pero la reciente crisis en torno a Irak dividió con fuerza a ambos exponentes (Blair quedó del lado de los «derechistas George W. Bush, José María Aznar y Silvio Berlusconi), así como a la propia IS.

Hoy, el tema de Irak es ya un hecho consumado, sobre el que pocos pretenden insistir. Mientras, la IS intenta potenciarse sumando al Partido Demócrata de EE.UU. e invitando al Partido de los Trabajadores, que con la gestión de
Lula Da Silva en Brasil se ha convertido en un nuevo paradigma de la izquierda moderna y racional en el mundo. En definitiva busca hacerse más fuerte en América y explorar nuevos modelos para terminar de zanjar una crisis de identidad que aún no se ha resuelto del todo.

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