7 de noviembre 2003 - 00:00

Zaffaroni pasó a la etapa humor

Es una constante en la vida argentina: cuando la sociedad está impactada o irritada con algo recurre al humor. En el caso del accidente de Daniel Scioli, hace años, o del esporádico pero tan popular cantante Rodrigo y su trágico fallecimiento espontáneamente surgió el humor, hasta negro diríamos. Dentro de la forma de ser del argentino promedio es una descarga emocional. Sucede también, por eso, cuando la sociedad es irritada y aparece el humor sarcástico, casi sangriento. Ocurrió con la insoportable forma de gobernar de Fernando de la Rúa y ahora con el flamante juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, un golpe de furca del gobierno imponiéndose sobre el rechazo mayoritario de la sociedad al personaje. Cuanto más rechazo provoque más se recostará Zaffaroni bajo el ala oficial, es obvio, y debutó en el alto organismo haciéndolo.

Pero obsérvese el siguiente chiste anónimo que circuló ayer extensamente como reacción de la gente a lo que se le impuso:

En la última reunión de la Corte Suprema, con la presencia del recién designado juez Dr. Zaffaroni, se trató el siguiente y apasionante tema: ¿fue el Lobo Feroz el culpable o lo fue Caperucita? He aquí el voto del Dr. Zaffaroni:

Efectivamente, la narración de Perrault se presta a muy diversas interpretaciones. No obstante, hay puntos de acuerdo que son indiscutibles y que pasamos a enumerar: 1) Caperucita sabía perfectamente que podía encontrarse con el Lobo Feroz y, sin embargo, no hizo nada por evitarlo. 2) Caperucita no era ajena al hambre del Lobo. 3) Si Caperucita hubiera ofrecido al Lobo la cesta de la merienda de su abuelita, muy probablemente no habría ocurrido lo que ocurrió. 4) El Lobo no ataca inmediatamente a Caperucita sino que, al contrario, conversa con ella. 5) Es Caperucita quien da pistas al Lobo y le señala el camino de la casa de la Abuelita. 6) La Abuelita es idiota al confundir a su nieta con el Lobo. 7) Cuando Caperucita llega y el Lobo está en la cama con la ropa de la Abuelita, Caperucita no se alarma ni sale corriendo. 8) El hecho de que Caperucita confunda al Lobo con la Abuelita demuestra que iba poquísimo a visitarla. 9) El Lobo, con esas preguntas tan tontas y directas, quiere alertar a Caperucita. 10) Cuando el Lobo, que ya no sabe qué hacer, se come a Caperucita es porque ya no le quedaba otra solución. 11) Es posible que antes de ello, en el bosque o en la cama, Caperucita hiciera el amor con el Lobo. 12) La versión del cuento por la que Caperucita, cuando oye la pregunta del Lobo: «¿A dónde vas, Caperucita?» responde: «A bañarme desnuda en el río» cobra cada día más fuerza. 13) Es por tanto Caperucita (y no el Lobo Feroz) la que provoca los instintos naturales de la pobre fiera. Primero los sexuales y posteriormente los de depredación. 14) También la madre de Caperucita tuvo gran parte de culpa al no acompañar a su hija. 15) Por otra parte, se hace notar la injustificada discriminación de Perrault al llamar al lobo «Feroz», porque bien podría haber sido «Lobo Manso», pero no, Perrault lo llamó «Feroz», con lo que, a la vez que lo discriminó, también lo determinó en sus futuras acciones, de lo cual el pobre Lobo no pudo escapar.

Estos 15 puntos son, en principio, claros y concisos.

Los que se empeñan en desprestigiar al Lobo Feroz no se han detenido a pensar en la posible manipulación que se ha hecho de su figura, su actividad y su reacción ante una provocadora profesional como era Caperucita. Se revoca, por lo tanto, la sentencia de Cámara y se ordena absolver al Lobo Feroz.

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