Septiembre suele traer más movimiento a los gimnasios, con personas que retoman el entrenamiento después de meses o deciden empezar una rutina desde cero. Aunque la cercanía del verano influye, la psicología también encuentra una explicación en la manera en que ciertas fechas modifican la percepción sobre los cambios personales.
El comienzo de un mes, una nueva estación o una fecha marcada pueden generar el impulso necesario para retomar objetivos que habían quedado relegados. Ese fenómeno ayuda a entender por qué determinadas decisiones aparecen con más fuerza en algunos momentos del año.
Algunos momentos del año generan más impulso para retomar objetivos que habían quedado pendientes.
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Por qué la gente empieza el gimnasio en septiembre
Septiembre coincide con varios cambios que suelen alterar la rutina. Se acerca la primavera, los días empiezan a ser más largos y muchas personas vuelven a pensar en actividades que habían dejado durante los meses anteriores.
El gimnasio aparece entonces como uno de los objetivos más frecuentes. No necesariamente porque haya surgido una necesidad nueva, sino porque una meta postergada vuelve a ocupar un lugar más importante.
También influye la sensación de estar entrando en una etapa distinta del año. Ese cambio de contexto hace que decisiones como entrenar, modificar la alimentación o recuperar determinados hábitos resulten más fáciles de volver a poner sobre la mesa.
El "efecto del nuevo comienzo" y su impacto en la motivación
La psicología del comportamiento define este fenómeno como “efecto del nuevo comienzo”. Ocurre cuando una fecha concreta marca una separación entre una etapa anterior y otra que recién empieza.
El mecanismo puede aparecer con un cumpleaños, el primer día de un mes, el comienzo del año o una nueva estación. Esos puntos del calendario funcionan como referencias que permiten dejar atrás experiencias recientes y mirar una meta con una perspectiva diferente.
Una persona que abandonó el gimnasio semanas antes, por ejemplo, puede dejar de considerar ese intento fallido como una continuación obligatoria. El nuevo período crea una distancia mental con lo ocurrido y facilita la idea de volver a empezar.
Elegir cuándo empezar también influye, sobre todo si la meta se convierte en una excusa para seguir postergando.
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¿Anticipar los objetivos ayuda a cumplir las metas?
Poner una fecha para cambiar un hábito no siempre produce el mismo resultado. Una investigación publicada en 2020 observó que anticipar demasiado un objetivo puede favorecer justamente la conducta que se busca modificar.
Si alguien decide que comenzará una dieta o retomará el gimnasio varias semanas más adelante, ese plazo puede transformarse en una especie de permiso para mantener los mismos hábitos hasta que llegue el día elegido.
Otro trabajo publicado en 2021 encontró un efecto diferente al estudiar decisiones relacionadas con el ahorro para la jubilación. La predisposición aumentaba cuando la propuesta coincidía con una fecha especial, como un cumpleaños o el inicio de la primavera.
La diferencia está en cómo se utiliza ese momento. Una fecha cercana puede funcionar como disparador, mientras que ubicar el cambio demasiado lejos corre el riesgo de prolongar la postergación.
Claves para superar los errores pasados y mantener una rutina saludable
Empezar de nuevo también implica no convertir un intento fallido en una referencia permanente. Haber abandonado una rutina durante un período no significa que el siguiente intento vaya a terminar de la misma manera.
Para sostener el cambio, el objetivo necesita pasar rápidamente de la intención a una conducta concreta. La motivación inicial puede servir para arrancar, pero después la continuidad depende de incorporar la actividad a la rutina habitual.
También conviene evitar metas demasiado amplias desde el comienzo. Retomar el gimnasio después de meses, por ejemplo, no exige modificar todos los hábitos al mismo tiempo. Un cambio más acotado resulta más sencillo de integrar al día a día.
La misma lógica vale para los tropiezos posteriores. Faltar a un entrenamiento o interrumpir la rutina durante algunos días no obliga a esperar otro lunes, otro mes o una nueva estación para retomarla.