15 de junio 2009 - 00:00

CHARLAS DE QUINCHO

Fluido diálogo entre Ginebra y Olivos, producto de la soledad de la Presidente en su suite del Four Seasons, pero también de la preocupación matrimonial por las encuestas. Sin embargo, en el Gobierno dicen confiar en los estudios que hacen tanto la SIDE como los intendentes, más parecidos a censos que a trabajos de campo. También en zona norte, pero en un restorán, un candidato santafesino recaudó para su campaña gracias a la generosidad de empresarios porteños. Y escuchó consejos de un viejo zorro del peronismo, que partió raudo a homenajear a un amigo fallecido. En un ágape de otro signo (pero multipar- tidario), un funcionario admitió que la Ciudad tiene problemas con el pago a proveedores. «Y así y todo, vamos ganando», se asombró. Veamos.

Carlos Reutemann
Carlos Reutemann
Puede ser que viajando se fortalezca el corazón, pero cuando están pendientes, los problemas acompañan en el avión. Cristina de Kirchner, anoche encerrada a cenar sola en la suite del Four Seasons de Ginebra, donde espera hoy hablar ante la OIT, castigó los teléfonos como nunca para mantener la vigilia de Olivos. Ahí, Néstor Kirchner hacía lo mismo, crispado como pocas veces antes, para frenar la marea negativa que produjo sobre el Gobierno la prensa del fin de semana con encuestas ingratas y fantasías de adelantamiento de las elecciones de 2011 (un imposible; si Kirchner perdiese, ¿de dónde sacarían los votos para cambiar una fecha electoral, algo para lo que se necesita una ley?) . Esa especulación, propia de cualquier sobremesa, golpeó al oficialismo poniendo a prueba una serenidad que necesita fingir a riesgo de admitir que está en problemas. Para colmo, sobre la noche, empezaron a llegar mensajes a Olivos no tanto saludando por el triunfo de Racing sobre Boca, sino para

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