17 de enero 2003 - 00:00

Hacen falta penas duras

La Constitución Nacional y su anexado Pacto de San José de Costa Rica establecen en sus primeros artículos una serie de derechos para proteger la vida y permitir la realización de la persona, ya sea con libertad religiosa, una familia, trabajar, estudiar, etc. Sin embargo, como está visto, nadie sabe por cierto si luego de ir a instruirse llega íntegro a su hogar. Lo curioso es que recién en los arts. 17 y 18, esas normas enumeran los derechos de los justiciables, pero aquí son los únicos que prevalecen.

De allí que ayer se robaron 900 kilogramos de bronce frente a la Avda. 9 de Julio, y todos estos metales son concentrados por fuertes revendedores que inclusive los exportan. Aumentan los secuestros, etcétera.

Decía el rabino Kushner en su libro «Cuando la gente buena sufre» que «peor aún es decir que no tiene culpa, no tuvo libertad para elegir, porque es reducir a una persona a un animal que no distingue el bien del mal». El problema no pasa por la pobreza, sino porque cualquiera se anima ante la impunidad y ello no se soluciona con medidas preventivas, rejas, miles de policías y cientos de patrulleros, sino con duras sanciones a quien permanentemente está fuera de la ley.

Y la sociedad debería estar más atenta para la protección a la gente común que día a día quiere progresar estudiando o trabajando que como la estamos viendo enajenarse por delitos entre ricos y famosos.

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