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Así, un automovilista que suponemos «no pobre» por el uso de la costosa autopista «Illia» a una hora innecesaria, atropella a dos trabajadores «pobres» y huye. Muere entonces una mujer que regresaba a la Villa 31 con el producido de su labor y el cabo Retamoso que intentó salvarla. Ambos «pobres», mueren por su trabajo. Pero otros «pobres» de la misma Villa 31, apenas caído el policía, le robaron sus pertenencias. Obsérvese que estos últimos «pobres» están en igual situación social que los trabajadores muertos, pero poseen distinta condición espiritual ante el delito, donde resultan ser igual a la del automovilista de distinta situación social.
Al respecto, el rabino Harold Kushner, en su profundo libro «Cuando la gente buena sufre», explica: «Pero insistiré en que cada adulto, aun cuando su niñez haya sido desafortunada o sea adicto a algún hábito, tiene libertad para elegir cómo será su vida. Decir de Hitler, decir de cualquier criminal que no eligió ser malo sino que es víctima de su educación, imposibilita toda moralidad, toda discusión acerca del bien y del mal. Decir «no tiene la culpa, no tuvo libertad para elegir», es robarle a una persona su humanidad y reducirla a nivel de un animal sólo dominado por sus instintos...».
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