Irán desafía este martes el ultimátum del presidente de Donald Trump y mantiene el bloqueo del estrecho de Ormuz, mientras corre la cuenta regresiva para que se concrete su amenaza de “desatar el infierno” con ataques masivos contra su infraestructura civil y aumenta la incertidumbre global ante una posible escalada sin precedentes del conflicto.
Irán desafía el ultimátum de Donald Trump que amenaza con "desatar el infierno" en Medio Oriente
Teherán rechaza abrir el estrecho de Ormuz y eleva la tensión con EEUU en medio de amenazas de ataques masivos y mercados paralizados.
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El estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán, se convierte en el eje de la tensión global.
El plazo impuesto por Trump (hasta las 14:00 hora Argentina) colocó al conflicto en una fase crítica. El mandatario advirtió que, si Irán no levantaba el bloqueo en el estrecho de Ormuz, ordenaría destruir puentes y centrales eléctricas en cuestión de horas, en lo que podría convertirse en la mayor escalada de la guerra hasta el momento.
Lejos de ceder, Teherán rechazó las exigencias y respondió con amenazas de represalias contra infraestructura clave de aliados de Estados Unidos en el Golfo. La advertencia no es menor: muchas de esas ciudades dependen completamente de la electricidad y el agua para ser habitables.
Mientras tanto, los mercados globales quedaron prácticamente paralizados, atrapados entre la posibilidad de un ataque inminente o un nuevo giro en la postura de Trump, quien en ocasiones anteriores retrocedió tras lanzar amenazas similares.
Ataques recientes y tensión en aumento
En paralelo, el conflicto sumó un nuevo episodio durante la noche. En Teherán, una sinagoga fue destruida en un ataque que Irán atribuyó a Israel. Imágenes difundidas por medios locales mostraron restos del edificio y textos en hebreo entre los escombros.
"El régimen sionista no tuvo piedad con la comunidad durante las festividades judías y atacó una de nuestras sinagogas antiguas y sagradas", declaró Homayoun Sameh. "El edificio de la sinagoga quedó completamente destruido y nuestros rollos de la Torá quedaron bajo los escombros".
El ejército israelí no realizó comentarios inmediatos. La comunidad judía iraní, con miles de miembros, es una de las más numerosas de la región fuera de Israel.
En simultáneo, Israel lanzó advertencias directas a la población iraní a través de redes sociales en persa: "Su presencia en trenes y cerca de las vías férreas pone en peligro su vida".
Negociaciones estancadas y mediación en curso
En el plano diplomático, Pakistán actúa como principal intermediario, aunque sin resultados concretos. Según trascendió, una propuesta incluiría un alto el fuego temporal y la reapertura del estrecho, dejando un acuerdo definitivo para más adelante.
Irán, en cambio, presentó un plan más amplio que exige el fin total de la guerra, el levantamiento de sanciones y garantías de reconstrucción. También plantea un nuevo esquema para regular el tránsito en el estrecho, por donde solía circular cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Acusaciones cruzadas y clima de máxima tensión
Desde Naciones Unidas, el enviado iraní calificó las amenazas de Trump como una "incitación directa al terrorismo" y una posible violación del derecho internacional. En paralelo, el alto mando militar iraní aseguró que el presidente estadounidense está "delirando".
En ese contexto, el viceministro de Deportes, Alireza Rahimi, convocó a formar cadenas humanas para proteger infraestructuras clave: "Nos uniremos para decir: Atacar la infraestructura pública es un crimen de guerra".
Con el reloj avanzando y sin señales de acuerdo, el conflicto se acerca a un punto crítico donde cualquier decisión podría redefinir el equilibrio geopolítico y económico global.
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