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Para tentar a los vendedores a arriesgarse, muchos ofrecieron «
El titular de una inmobiliaria del barrio porteño de San Telmo, comentó a este diario que «
Llama la atención que la mayoría de los vendedores particulares que aceptan plazos fijos son deudores y, en general, bancarios. Lo que ocurre es que siguen trabadas las operaciones entre particulares que no deben saldar créditos por las múltiples exigencias de los bancos y, ahora también, debido a la incertidumbre del dólar. Otro problema es que restan dos semanas para iniciar una compra con plazos fijos y en este lapso se torna prácticamente nula la realización de operaciones inmobiliarias encadenadas.
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