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Programa monetario sólo administrará la salida de capitales
• Programa sin contexto
El financiamiento al Tesoro, junto con los redescuentos necesarios para que los bancos puedan atender el «goteo» de los depósitos indisponibles, los amparos y el cronograma de los depósitos reprogramados, hace difícil limitar la expansión monetaria del Banco Central.
El gobierno se debate en el intento de acordar un programa monetario. Pero, en las condiciones actuales, el programa monetario no representa otra cosa que un intento de administrar la salida de capitales. Y, en rigor, la flotación existente no es otra cosa que la administración desordenada de una irreversible salida de capitales.
¿Cuál es el futuro de la economía en este contexto? ¿Cuál es el programa monetario luego de 2002? ¿Y cuál es el programa fiscal? ¿Más inflación? ¿Es la reprogramación de depósitos un mero intento de cuotificar la salida de capitales? ¿Con vistas a qué horizonte?
El gobierno no alcanza a entender que la continuidad y profundización de la caída de la actividad económica, la presión sobre las reservas internacionales y el tipo de cambio, la amenaza hiperinflacionaria y el aumento del desempleo y la pobreza son el resultado de la masiva salida de capitales que generan sus propias políticas. Y no logra acceder al diagnóstico esencial de que no habrá normalización de la actividad económica -menos, recuperación y crecimiento-, si no se detiene y luego revierte la salida de capitales.
Pero ello no se logrará solamente a través de un programa monetario sin contexto ni horizonte. Ello sólo se alcanzará si se define un marco adecuado para el desarrollo de la actividad económica, cuyas condiciones mínimas incluyen:
A. Eliminar todo tipo de incertidumbre, hoy existente, respecto de que la Argentina es una economía capitalista, de libre mercado, con vocación de estar plenamente integrada a la economía internacional.
B. Asegurar la libre determinación de los precios.
C. Refirmar la plena vigencia de los derechos de propiedad.
D. Reparar los daños infligidos a los derechos de propiedad.
E. Fortalecer la seguridad jurídica.
F. Maximizar la reversión de la pesificación unilateral, comenzando con la de la deuda pública.
G. Recrear la cultura de crédito.
H. Atender honorablemente los derechos de quienes prestaron a la Argentina, revirtiendo la declaración formal de default y reanudando inmediatamente las negociaciones de la deuda y los pagos parciales de intereses.
I. Revertir la percepción de discriminación hacia la inversión extranjera.
J. Cesar el ataque infundado e ideológico a las reformas estructurales ya efectuadas.
K. Dar claras señales de que se emprenderán las reformas estructurales pendientes.
L. Implementar una reforma del Estado que transforme su «governance» -profesionalizándolo, independizándolo de la política y sujetando al sector público a auditorías privadas-y asegure la solvencia fiscal perdurable por vías no inflacionarias.
M. Realzar al nivel constitucional las limitaciones al gasto público, la prohibición de déficit y la limitación del endeudamiento público.
A menos que el gobierno se encuentre con este diagnóstico y lo adopte con convicción, continuará la salida masiva de capitales y, con ella, el círculo vicioso de la pobreza en que hoy se encuentra sumida la Argentina, donde crecientemente el empleo privado será sustituido por el gasto social y la actividad real y financiera del sector privado será sustituida por la ineficiente actividad real y financiera del sector público. En otros términos, estaremos en las vísperas de una década perdida.
(*) Economista y ex gerente general del BCRA


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