Luego de que se conociese que ciudadanos extranjeros están viajando a Miami o aprovechando sus estadías por vacaciones para vacunarse contra el Covid-19, residentes de la ciudad ubicada en el estado de La Florida mostraron su preocupación ante la falta de turnos.
Ayer, la mediática argentina Yanina Latorre contó que “tras mucho insistir” consiguió turno para vacunas a su madre de más de 80 años. Lo mismo contó la abogada, Ana Rosenfeld, que recibió la vacuna, junto a su esposo, mientras visitaba a su hija en el balneario estadounidense.
Según consigna el portal latino El Nuevo Herald, ciudadanos de La Florida con familiares en otros países latinoamericanos también están planeando “viajes de vacunación”. Es el caso de una brasileña propietaria de una agencia de seguros en Miami, que planea llevar a sus padres desde Brasil, porque teme que tarden meses en vacunarse.
Myra González, una residente del sur de la Florida, contó que sus amigos canadienses viajaron a Fort Lauderdale el 27 de diciembre y en cuestión de días pudieron sacar un turno. “Mi suegro tiene 81 años, tiene Parkinson y no pude conseguir una cita. No es justo”, se quejó.
En tanto, Carlos Espinal, director del Consorcio de Salud Global de la Facultad de Salud Pública Robert Stempel, de la Universidad Internacional de Florida, explicó que no se debería permitir que los extranjeros reciban la vacuna en Estados Unidos, al menos no por el momento.
“Esa es una cuestión peligrosa porque en vista del retardo de los programas de América Latina y en otras partes la gente puede empezar a desplazarse aquí”, dijo. “Eso estimula el llamado turismo de salud y eso puede tener un impacto en la disponibilidad de dosis sobre todo en esta fase”, agregó.
En el estado de Florida, en la costa sureste de Estado Unidos, tras la primera etapa de vacunación contra el coronavirus, que comenzó -a mediados de diciembre, destinada a
personal esencial y ciudadanos mayores de 75 años-, el gobernador, Ron De Santis, autorizó en enero la vacunación para mayores de 65 años sin necesidad de ser residente o ciudadano estadounidense.
La decisión sobre cómo y a quiénes se inyectan las vacunas de Pfizer y Moderna, que está en manos de las autoridades locales, generó polémicas.
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