Un inicio de año con suspenso para la producción de cáñamo

Secciones Especiales

Las economías regionales centran expectativas en el trabajo de los poderes Legislativo y Ejecutivo.

Luego de la puesta en marcha de la Ley 27.350, que aprueba el uso y la investigación del cannabis con fines terapéuticos, mucho ha ocurrido durante 2018. Una muestra rápida es la de observar los proyectos que se trabajan desde la Honorable Cámara de Senadores de la Nación dentro de la comisión de Salud, así como también dentro de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.

Dentro del senado, la comisión de salud posee cuatro proyectos que han sido presentados, la Senadora Odarda con el proyecto S-3826/18 que tiene por objeto crear el registro de personas autorizadas para el consumo de cannabis y elaboración de sus derivados para consumo personal o familiar, siempre que sea con fines medicinales. El argumento se basa en el caso de la familia Navarro, de San Antonio Oeste, quienes se han visto en la necesidad de acudir a la Justicia Federal para obtener el acceso al producto. Por su parte, el Senador Luenzo con el proyecto S-4846/18 presentó la posibilidad de “autorizar el uso, autocultivo y posesión de semillas y flores de cannabis o de sus derivados cuando su uso tenga un fin exclusivamente medicinal o terapéutico y/o de investigación”, además agrega la creación de un registro de personas autorizadas a cultivo con fines medicinales o de investigación y otro registro para pacientes beneficiarios de autocultivo. Este es uno de los pocos proyectos que hace referencia explícita a la ampliación de diagnóstico, cuando describe algunos diagnósticos como, por ejemplo, dolor crónico. El proyecto, además, deja claro que se trata de lograr acceso y control únicamente con fines terapéuticos, medicinales y/o de investigación ya que, también explicita la prohibición a todo uso recreativo.

La senadora García Larraburu con el proyecto S-511/19 también presentó la propuesta de creación de un registro de autocultivadores de cannabis con fines medicinales y, por último, la senadora Fernández Sagasti y otros, quienes realizaron el proyecto S-2093/19 que tiene por meta autorizar el autocultivo, uso, posesión de la planta de cannabis y sus derivados con fines medicinales y científicos.

De los cuatro proyectos del senado, los presentados por la senadora Odarda y el senador Luenzo, perderán vigencia en marzo próximo, en caso de que no vuelvan a ponerse en tratamiento para incluirlos en agenda. La mayoría de estros proyectos dejan ver en sus argumentos, que lo se busca es la accesibilidad del producto para disminuir los costos de la importación y facilitar la disponibilidad de este tipo de productos dentro de la comunidad argentina, amparándose en el derecho a la salud, y por consiguiente, ampliando los diagnósticos, actualmente restricto a epilepsia refractaria, pero en ninguno de ellos se habla de la posibilidad de trabajar cáñamo para la generación de productos terapéuticos (ricos en CBD).

Por otro lado, la Honorable Cámara de Diputados de la Nación ha recibido proyectos también relacionados a lo medicinal y a inicios de 2020 sorprendió la noticia que el Ministerio de Seguridad de la Nación trabaja en una modificación a la norma que permitiría quitar el problema de las detenciones a consumidores recreativos.

En conversación con la secretaria técnica de la comisión de salud del Senado de la Nación se consultó si los proyectos tienen giros a otras comisiones como por ejemplo la de agricultura, ganadería y pesca y la comisión de ambiente y desarrollo sustentable, y aún no han sido solicitados, en el caso de alguno de los proyectos sí se han solicitado giros a comisiones en temas de seguridad por ejemplo, pero hasta el momento las comisiones que podrían trabajar en un impacto socio-económico y ambiental positivo para nuestras economías regionales no se les ha solicitado ningún tipo de intervención.

Aun sin tener una novedad oficial respecto de la despenalización del cáñamo, licencias y marco regulatorio para la producción de pequeños y medianos agro productores de todo el país, algunos gobiernos provinciales siguen persiguiendo la iniciativa adquiriendo servicios de relevamientos de sus economías rurales, uso de suelo, con la esperanza de generar algunas reconversiones y soportes con cáñamo industrial que, entre otros usos, se encuentra el de fines terapéuticos, pero además el de generar productos alimenticios, energías limpias y otros.

Hasta el momento el Gobierno nacional no se ha pronunciado respecto del desarrollo de una nueva agroindustria con espacio para los pequeños y medianos productores de economías regionales, pero de cualquier manera la expectativa es que 2020 traerá noticias al respecto.

Los inversores nacionales han comenzado a moverse dentro de eventos y capacitaciones internacionales, y muchos productores agropecuarios de diversos cultivos y zonas iniciaron su camino dentro de la capacitación del cáñamo recopilando información de la historia reciente de las cañameras argentinas y generando reuniones en diversos puntos del país para capacitarse respecto de las características agronómicas de este cultivo.

Durante marzo, el Senado de la Nación vuelve a sus funciones habituales, y en conjunto con los avances y el compromiso que ha tomado en la temática el Ministerio de Seguridad de la Nación, se esperan noticias para el primer semestre del año en relación con la posibilidad de producción primaria de cáñamo en nuestro país.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario