Tras una semana imposible para la Ciudad de Buenos Aires, por la cantidad de protestas que se sucedieron casi todos los días, e hicieron imposible la circulación, más la cantidad de acontecimientos políticos y económicos que bombardearon a los ciudadanos, la gente quedó agotada y se multiplicaron almuerzos y reuniones técnicas, políticas, y hasta de catarsis imprescindible a esta altura. Así, mientras se volvía a recalentar el frente judicial con varios casos, se produjo un nuevo aniversario del atentado a la AMIA, un tema sensible que a pesar de los 27 años transcurridos (18 de julio del 94), aún espera resolución. Los reclamos ocuparon nuevamente un espectro amplio, desde los familiares de las víctimas, hasta las autoridades pidiendo por el esclarecimiento del atentado a la mutual judía.
Pero en materia de protestas, las palmas se las siguen llevando los movimientos sociales, de una variedad infinita que parece multiplicarse a medida que se acercan las fechas clave para las elecciones, y que convierten a la ciudad en un caos. También la embajada de Cuba, en pleno barrio de Belgrano (y en varias capitales del mundo) fue el epicentro de movilizaciones que generaron tensión entre los movimientos a favor del régimen político de la isla y los exiliados y quienes manifestaban en contra del Gobierno castrista, ahora en manos de Miguel Díaz Canel.
Varado
“¿Así que Macri se quedó varado en Europa??. ¡Mirá qué casualidad!”, señalaba sarcástico un marplatense que vino, exclusivamente desde la Costa, para degustar el inigualable cordero patagónico de Las Delicias, en Quintana y Callao, plato muy adecuado para las actuales temperaturas. Aunque también el Senador Esteban Bullrich, entre otros varios, quedó en EE.UU., la alusión solo al ex mandatario no era casual, debido a la sumatoria de conflictos empresarios, y algunos derivados de su gestión, que fueron surgiendo.
Esto no impidió que desde España, adonde fue a presentar su libro, o desde París, Bruselas o Berlín, en su recorrida que se extiende desde principio de mes, fuera haciendo declaraciones, cada vez más políticas, lo que provocó el malestar, incluso en sus propias filas, que preferirían que se llamara un poco a silencio. El tema se apaciguó un tanto sobre el fin de semana, y tras el corrimiento de su delfín, Patricia Bullrich, de la lucha interna por la ciudad en la que terminó imponiéndose el Jefe porteño, que impuso su criterio no solo en el PRO CABA, sino también en el bonaerense, por lo que también el intendente de Vicente López, “más Jorge, que Macri”, se bajó de la pulsada en esta etapa, dejando el camino allanado para que el vicejefe de la Ciudad, Diego Santilli arme su estrategia.
De todos modos, este tendrá que medirse aún con el candidato radical, Facundo Manes (que todavía no termina de confirmarse si será sorpresa o una de esas decepciones típicas a las que los partidos nos tienen acostumbrados cuando aparecen figuritas por afuera de la política por lo que hay tantas apuestas hoy en los quinchos a éxito como a fracaso electoral en esta nueva idea de los radicales), de la misma forma que en la ciudad, María Eugenia Vidal no se sabe aún si tendrá que enfrentar en las primarias a alguna lista UCR (a pesar de que incorporó al periodista Martín Tetaz de esa agrupación como precandidato), pero si tendrá que medirse con Ricardo López Murphy, de RU (Republicanos Unidos), que “picó en punta”, y ya presentó, incluso, sus listas completas, a diputados nacionales, de la ciudad, y hasta los suplentes.
Los heridos, como siempre, no son pocos, pero se van perfilando los grupos, acercamientos y alianzas, al menos en la oposición de algunos de los principales distritos. Para el oficialismo las cosas son bastante más complejas, entre otras cosas, por el debilitamiento que conlleva la propia gestión (“siempre es más fácil hacer campaña desde la oposición”, destacaba un conocedor), y se espera que en esta semana comiencen a surgir novedades, de nombres, que van a provocar más de una sorpresa.
Historia imprescindible
“¿Sabés porqué se tomó la Bastilla en la Revolución francesa? ¡¡Porque ahí estaban los presos políticos!!”, explicaba un politólogo, mientras se repasaban la cantidad de movimientos emancipadores que coinciden durante julio, como el de EE.UU., la Argentina, Francia o Uruguay.
El encuentro, que se llevaba a cabo en una muy paquete vinoteca con una discreta sala de degustación en el fondo (que hace las delicias de los entendidos, que siempre terminan llevándose alguna botellita), obviamente incluyó los sucesos en Cuba, los presos de Ecuador, la salud del presidente de Brasil Jair Bolsonaro (que finalmente fue dado de alta ayer), y esto derivó en el cambio de presidencia del Mercosur, que pasó desde la Argentina, nuevamente a Brasil, y no con pocas tensiones dada la postura más aperturista y modernizadora que pretenden justamente Brasil y Uruguay, teniendo en cuenta que el plan estratégico del acuerdo se hizo en 1992, y la puesta en marcha comenzó en el 95, en condiciones muy distintas políticas y económicas, de los países miembros. Y en tren de recordar conmemoraciones, y evaluar un chardonnay frappé casi inigualable, la charla se estiró al “NO, positivo”, del ex vicepresidente Julio Cleto Cobos, el 17 de julio de 2008, en la votación del Congreso que dio fin al larguísimo conflicto del Gobierno con el campo, que había arrancado en marzo con la Resolución 125 de retenciones móviles, justo cuando Martín Lousteau era Ministro de Economía, hace 13 años.
Aduanas
Con coreografías de Mauricio Wainrot y Ana Itelman el homenaje al gran compositor argentino, Astor Piazzola en el centenario de su nacimiento, reunió toda la gente permitida en el emblemático Teatro San Martín. La puesta, espléndida al decir de los asistentes y cantidad de invitados, permitió los diálogos más variados, tanto en las esperas dentro del propio teatro, con en varios restaurants de los alrededores de la avenida Corrientes que recibieron a los asistentes luego de la función.
Y, dado que había artistas y políticos; profesionales y empresarios; locales y extranjeros, los corrillos fueron bien mezclados. Por ejemplo, decían en un grupo que, aunque se le cargó al gobernador peronista Gildo Isfrán de Formosa, el cuestionamiento por la “aduana interior” que impuso al cobrar para ingresar a la provincia vía hisopados; el instrumento también es utilizado desde hace tiempo en otros distritos como en Corrientes, donde el gobernador de Cambiemos, Gustavo Valdés, impone esa carga a todos los que ingresan a la provincia, aunque muchos que van por turismo, o a pescar, no lo abonan, lo que genera gran malestar (además del muy alto costo del análisis). “Parece que el gusto por las aduanas interiores, no es exclusivo de un partido”, ironizaba uno de ellos, mientras otro se preocupaba por la situación en Tucumán, donde sigue escalando el enfrentamiento entre el gobernador Juan Manzur, y su segundo, Osvaldo Jaldo lo que, además, habría sido una de las causas de las protestas del 9 de Julio, a las que asistió Alberto Fernández.
Castrense
El casino de oficiales del Colegio Militar de la Nación, en El Palomar, en estricto protocolo con distancia social entre comensales reunió al presidente Alberto Fernández con las máximas autoridades de las Fuerzas Armadas que festejaron el “Encuentro de Camaradería”. Acostumbrados a hablar a viva voz, los militares no tuvieron problema en sortear el inconveniente de la separación entre humanidades para disfrutar con empanadas, asado (cortes clásicos más el nac y pop chori) y un postre de rigor, vigilante (fresco y batata también membrillo para ciertos golosos y puristas).
El dueño de casa, general de división Agustín Cejas, titular del Ejército Argentino, se ocupó de los detalles organizativos, impecable presentación y secuencia de los platos. Fernández estuvo acompañado por Agustín Rossi, y los jefes del Estado Mayor Conjunto, general de División Juan Paleo; de la Armada, vicealmirante Julio Guardia; y de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Xavier Isaac, además de autoridades del Colegio Militar y distintos oficiales de los estados mayores de las tres fuerzas, claro un número muy reducido; en modo pandemia; en comparación con las tenidas de antaño.
Este festejo, una cena de camaradería que rota año a año en instalaciones de cada fuerza, tiene lugar en coincidencia con la efeméride patria del 9 de Julio. Reúne al comandante en jefe de las FF.AA., el Presidente, con miembros de las tres fuerzas. Por segundo año consecutivo la pandemia modificó el esquema y lo redujo sólo a los jefes y un mínimo grupo de cuadros militares. La novedad más comentada fue la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) que firmó el Presidente y resta publicarse en el Boletín Oficial.
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