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Charlas de quincho
Una acalorada función de ballet fue la excusa para tratar de dilucidar la pregunta de la hora: ¿se va o se queda? La respuesta es que la partida de un ministro sería más que inminente. Igual de mundana, pero más familiar fue la fiesta sorpresa (para hombres solos) con que se agasajó a un empresario. Se habló de fútbol, de transmisiones deportivas (el rubro principal del cumpleañero), del escándalo provocado por una exhibición y del (para muchos, inaceptable) homenaje a dudoso poeta. En cambio, una parrilla de Puerto Madero fue el lugar elegido por un político bonaerense para intentar reunir voluntades justicialistas a su alrededor, y combatir así a quienes buscan alguno de sus numerosos cargos. Veamos.
Julio Werthein y Karina Rabolini flanquean a Juan López Mena, dueño de Buquebús. El empresario comenzó a fabricar veleros y los exporta a Europa a u$s 2 millones la pieza.
Si hasta parece que hubo conversación telefónica Lavagna-Eduardo Duhalde, quien aparentemente estaba más ofendido que el ministro con el Presidente: fue por el faltazo a la reunión que él mismo armó con otros mandatarios del Mercosur en Cuzco bajo la excusa de que se lo prohibía el médico. Duhalde, se sabe, a eso ya respondió: «Yo estoy peor (es cierto, debe hacerse chequeos reiterados, sigue con mareos) y, sin embargo, voy igual a ese lugar a más de dos mil metros de altura». Por otra parte, Duhalde está prevenido por otra razón: sabe que la usina del gobierno va a hacerlo responsable por las violentas rebeliones salariales que se avecinan, ya que muchos entienden que el aumento a los telefónicos ha sido el punto de partida de una campaña semejante a la de los tiempos de María Estela Martínez de Perón.
«Lavagna no se va, por ahora», es la esencia de ese núcleo. Semejante a las palabras que el propio Kirchner le dijo, antes de subir al avión rumbo a Santa Cruz, a uno de sus colaboradores. «Por ahora», sostuvo el mandatario en la escalerilla, como si la relación con su ministro ya estuviera trunca e imposible de salvar (y que se conserva sólo por los niños, ya que en esa categoría habría que ubicar la negociación por el canje de la deuda externa). Y el indiscreto que prefería la discreción del nombre añadió: Kirchner está agradecido de que Lavagna no haya revelado que la idea de capturar las reservas del Banco Central provenían del Presidente y, al mismo tiempo, debe estar satisfecho de que el santacruceño lo mantuviera en el cargo a Guillermo Nielsen a pesar de que deseaba echarlo por su ineptitud de no firmar un contrato con el banco que se retiró de la operación (en rigor, Lavagna defiende a Nielsen asegurando que el banco -of New York- no firmaba porque pretendía y pretende que la Argentina asuma las eventuales consecuencias judiciales que le podrían corresponder por la gestión).
Admitió, ante la posibilidad de que se retire el ministro en las próximas horas, que «hoy Lavagna está con el casco puesto y, en esas condiciones, capitulás, peleás o te vas».
América» sólo aparecieron en un video especial, junto con «Los Roldán» de Tinelli saludando en broma las desventuras sexuales a propósito del cambio de característica del cumpleañero), abogados de especialidades varias (Héctor Grynberg, Eugenio Burzaco, Eduardo Chedman, Alfredo Iribarren), familiares y hasta socios del festejante (José Luis Manzano). Hubo, aparte de una sucesión de bandejeadas con exquisiteces propias del restorán, un buen humorista (dedicó su rutina a Munro, sutil símbolo de la segunda mano como retrato de la Argentina actual) para alegrar el encuentro (todo en un pequeño salón, de pie y algo apretados los hombres); también una cantante profesional y una sensible curiosidad: es que el hijo de Nofal, Esteban, como premio final, le anunció al padre que había venido uno de sus doce nietos para acompañarlo en la fiesta, prefacio que casi hace lagrimear al homenajeado hasta que advirtió que el visitante era un falso nieto, el mini personaje que acompaña a Petinato en «América».
Todos los Avila (Nofal hizo un speech anunciando que esa noche y por única vez él invertía su rol con Carlos Avila, ya que en esa ocasión él hablaba y el otro trabajaba) y, por supuesto, se hablaba de la contratación de Basile en Boca, de la separación de Marcelo Araujo en las transmisiones de fútbol, de la continuidad de Mariano Grondona en «Canal 9», de pautas publicitarias y, afortunadamente, nada de política y economía. Dominaron en cambio otras cuestiones: la escandalosa exhibición del plástico León Ferrari y la dedicación editorial -como no podía ser de otra manera-del monopolio «Clarín» al aedo chileno Pablo Neruda. Motivos ambos de discusión amable e informada.
• Más entretenido, en cambio, fue el debate sobre la consagración de «Clarín» a Neruda. Nada más justa esta disquisición estética: es el poeta preferido de la esposa de George
W. Bush, quien -sin recordar que le dieron el Premio Stalin- casi provoca una hecatombe en Santiago de Chile cuando quiso conocer La Chascona (una de las tantas casas del vate) en la última visita. Es decir, autor de estrofas para estampar en los calendarios o en los azulejos de cocina, azucarados y bobalicones («
Puedo escribir los versos más tristes esta noche»), típicos de la sensibilidad de la esposa del presidente norteamericano o de los responsables intelectuales de «Clarín» (quienes, con seguridad, jamás le dedicarán un número especial a Vicente Huidobro).
Derivó luego esta conversación sobre poesía menor y el plagio (recordar que Volodia Teitelbaum descubrió cómo Neruda copiaba a Rabindranath Tagore), claro, a la militancia política contradictoria y acomodaticia del propio Neruda, hoy de nuevo en boga por los aniversarios, quien quizá por pertenecer a la nomenklatura del PC también podía recibir a Juan Perón en la Universidad de Chile o ser embajador de Alessandri y de Ibáñez.
• Buena mesa (en «Estilo Campo» de Puerto Madero) para albergar a legisladores del peronismo ecléctico. O sea, duhaldistas (Mabel Müller, Rafael y Oscar González, Marina Cassese, Cristian Ritondo), reutemistas (Jorge Giorgetti) y kirchneristas como Eduardo Varizat. Todos convocados por José María Díaz Bancalari, quien es un coleccionista de cargos (ahora preside el PJ bonaerense) y, a la hora del peligro, se dispuso a repartir responsabilidades. Sencillamente, llamó a compartir vino y carne para que lo salven de la presión disolvente de otros colegas partidarios (Oscar Lamberto, Humberto Roggero, Carlos Ruckauf), quienes amenazan con partir el bloque si no le conceden mayor participación. Léase protagonismo y fondos.
¿Cómo van a subsistir hogares de ancianos, universidades del interior si dejamos sin chequeras a varios diputados? Hay que abrirles el juego, admitió, no vaya a ser que por mezquindad se forme otro partido político. Finalmente, los quejosos de la disolución sólo reclaman la persistencia de los aportes clásicos (claro que hubo otros aportes del pasado que tampoco se han renovado, al menos para unos cuantos). Concluían los asistentes que era justo el reclamo y, por lo tanto, habrá que ajustar las cuentas. Varizat era algo más que un testigo: es el hombre del Presidente en la Cámara, silencioso, atento, poco hablador y, ahora, receptor de mensajes.
• Esa pasión gremial de Díaz Bancalari, plagada de anécdotas como en toda mesa del peronismo bonaerense, con menos alusiones a Duhalde de lo imaginado, tuvo su castigo: sus contertulios le pidieron que defina lo de su candidatura a la gobernación de Buenos Aires. Es que su postulación complica las intenciones del ministro Aníbal Fernández, hoy activo en la captura de todo tipo de adherentes. «Bueno, lo entiendo -concedió Díaz Bancalari-, pero yo quiero ser candidato y no me voy a bajar por más operaciones que me monte Fernández.»
En la reunión casi nadie daba un peso por el futuro electoral de Díaz Bancalari, pero consintieron en ordenar (o hacer ordenar) los instrumentos para que no haya deserciones del peronismo y, sobre todo, no se congelen los proyectos de leyes afines con el gobierno: en la última sesión hubo dos que se « talonearon» (nueva versión de « cajoneo»), uno de Felipe Solá (drogadicción) y otro de Ginés González García (donación de órganos). Nadie ignora que esa postergación ha sido obra de los peronistas díscolos del Congreso que van por el protagonismo de antaño hoy acaparado por muchos de los oficialistas concentrados en Estilo Campo.
• Seminario en San Luis, organizado por la nueva ciudad y la nueva Universidad de La Punta, emprendimiento infrecuente en la Argentina del retraso. Culminó ese ciclo con invitados de Brasil (el ex viceministro de Justicia de Fernando Henrique Cardoso, Celso Fernandes Campilongo), un juez de Bariloche (ex ministro de la provincia Douglas Price) y un profesor de Flacso, Santos Colabella, entre otros participantes, en un asado en la residencia del gobernador, Alberto Rodríguez Saá. Quien, claro, estaba en la provincia: no se había alejado por 5 meses -como dijeron algunos diarios-, sino unos 5 días (por un viaje a Bilbao para diseñar con un grupo empresario de esa ciudad la producción de un complejo alimentario para exportar al mundo). «Pero, cómo, ¿usted no estaba en el exterior?», le preguntó un periodista al gobernador cuando éste, la semana pasada, se presentó al torneo nacional de bridge (donde, en pareja con su hermano Adolfo, obtuvieron el cuarto lugar). «Como verá, estoy aquí», replicó Alberto, traspapelando la confusión informativa del cronista, obviamente alimentado en exclusividad por su diario porteño. No reprochó nada: los hermanos Rodríguez Saá están tan orgullosos de su participación lúdica que ni siquiera responden a las cuestiones políticas.
• Aunque hay paros en la provincia (judiciales, telefónicos, personal provincial), San Luis todavía ofrece un espejo en el que pocos pueden mirarse: no tiene déficit ni debe y, en cambio, la Nación no le paga más de mil millones de pesos que ya determinó la Corte Suprema y, por si fuera poco, ante la eventualidad de una crisis, ha constituido un fondo de contingencia que hasta complacería al FMI. Mínimo desempleo, casi cero de déficit habitacional (las casas para los nacidos y criados, también para los que avalen 2 años de residencia, se pagan a 90 pesos por mes las de tres ambientes), un plan de asistencia personal de 300 pesos por mes (unas 40 mil personas), se hacen cargo de las rutas nacionales (la 7) y empresas propias construyen rutas en otras provincias (La Rioja).
Aun así, el cambio de administración de un hermano a otro parece sentirse: no todos se adaptan a la personalidad del Alberto (intelectual, pintor y escultor, fanático por la plantación de árboles para hacer entrar en la provincia en el Protocolo de Kyoto que le proporcionaría a la provincia 300 euros por hectárea por la defensa ambiental, introductor también del negocio del cine y de Leonor Benedetto a San Luis), hombre de ironía y liberalidad que lo hace tropezar en cada esquina con el obispo provincial, quien lo ha elevado o sumergido -según quiera verse- a la categoría de « diablo». Así hace escribir el prelado en las paredes, fundamenta un partido político propio (de exangüe repercusión electoral), genera una polémica con la Santa Iglesia y, para cortarla, el propio gobernador ofreció: «Bueno, me visto de Diablo, voy a misa, pido perdón por haber sido Lucifer y empezamos de nuevo». Ante ese ofrecimiento, una jerarquía superior le dijo: «Usted no puede hacer eso». Ecológico, controvertido, con atribuciones de monarca provincial, la otra realidad de «el Alberto» es que está aislado de Néstor Kirchner y (en gran parte) del resto de los gobernadores, lo que supone otra cultura por la no contaminación y una panoplia de desventajas por apartarse del sistema.
• En el Yacht Club de Puerto Madero -lugar que tiene reservas hasta 2006 por lo agradable del lugar junto al río-, Juan López Mena, el hombre de Buquebús, mostró su otra faceta: construcción de veleros de alta competencia. Además, contaba que en el Delta tiene fábrica de mástiles y que uno de los suyos lleva el nuevo barco del rey de España. Karina Rabolini fue la madrina.
También estuvieron Julio Werthein, titular de la Bolsa, y varios empresarios. A los beneficios actuales de exportar -se explicaba en el lugar-los astilleros vuelven a ser negocio en el país. Este velero con estilo inglés en su interior será vendido en Europa a un precio promedio de 2 millones de dólares y es el segundo, aunque mayor, que sale con ese destino.
• En «La Bourgogne», en el Alvear Palace, se generó una interesante discusión a raíz de una nota que publicó el viernes este diario. En ella se decía que lo que separa a las figuras políticas del centroderecha es concurrir a elecciones «con una pata peronista» y arriesgarse a terminar como Fernando de la Rúa al ganar unido a un Frepaso sin ninguna coincidencia, o la otra jugada: para modernizar el país asumirse abiertamente como ortodoxo en economía, sostenedor del capitalismo porque no hay ya otras alternativas, defender la libre empresa e impulsar la racionalidad económica. En la primera variante se ubicaría Mauricio Macri y en la segunda -«liberalismo sin disfraces»-, Carlos Menem, Ricardo López Murphy y el gobernador Jorge Sobisch, aunque éste agrega tener apoyo del ex presidente hoy exiliado en Chile.
• «Aunque uno ascienda con una base de ideologías mezcladas si llega a administrar bien la supera y triunfa. De la Rúa fue ineficaz y por eso se le hizo imposible gobernar con la Alianza. Macri sabe que si llega algún día, con el apoyo que sea, su calidad de ejecutivo se impondrá. Los que no aceptan esto dudan de sus propias aptitudes», decía un empresario evidentemente macrista.
Le respondían: «Macri quiere el apoyo de Eduardo Duhalde y éste no repetirá el error de falta de controles que tuvo con Kirchner. De ganar así, Macri será funcional a Duhalde y luego a Kirchner cuando éste se saque de encima a Duhalde. Lo que quedará no será centroderecha», argumentaba alguien que simpatizaba con López Murphy. Apasionante discusión sobre un tema clave para el centroderecha.
• Gente de los relojes Breguet brindó una cena para mostrar su producto, que fue el preferido de Winston Churchill, Sergei Rachmaninov y Arthur Rubinstein, pero ya estaba vinculada la marca a la mismísima María Antonieta.
Cenaron Cristiano Rattazzi, Germán Neuss, Jorge Guinzburg, Gino Bogani y otros conocidos. Se enteraron con gente de Bruguet que el reloj pulsera se popularizó a partir de Charles Lindbergh, el famoso aviador que cruzó solo por primera vez en un vuelo el Atlántico, quien pidió un reloj atado a su pierna para mirarlo constantemente durante su peligroso viaje. Tenía una cuerda muy grande para sus manos enguantadas por el intenso frío en aquellos años (1927). De allí pasó a la muñeca. De todos modos, el reloj pulsera masculino ya era usado desde fines del siglo XIX.
• Vamos a terminar con un chiste que ejemplifica las diferencias entre hombres y mujeres cuando se trata de infidelidad. La esposa falta una noche; a la mañana siguiente, el marido le pregunta de mal modo dónde estuvo. «Salí a comer con las chicas, terminé tarde y me quedé a dormir en lo de mi mejor amiga», informa. El hombre deja pasar una hora y llama a la «mejor amiga», quien le dice que «tu esposa no pasó la noche acá; de hecho, hace cuatro meses que no la veo.» Para vengarse, a la semana el hombre no aparece a dormir; la mujer pregunta:
-¿Dónde pasaste la noche? -En lo de mi mejor amigo...
La mujer no dice nada, pero al rato comienza a averiguar: ¿quién es el mejor amigo de mi marido? Como no logra dar con el dato, llama a diez que ella conoce para preguntarles si su esposo había pasado la noche en su casa.
Y obtuvo las siguientes respuestas:
• Siete dicen que efectivamente durmió allí.
• Otros tres dicen que efectivamente durmió allí, y que todavía está durmiendo pero que no se preocupe: «Cuando se despierte le digo que te llame».


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