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Charlas de quincho
Aunque parezca raro, las charlas de esta semana no reflejan ninguna reunión navideña (seguramente porque se trata de una fiesta eminentemente familiar). Sí, en cambio, hay numerosas y jugosas referencias a cócteles diplomáticos, agasajos a la prensa de un funcionario al que su propio gobierno parece haberle declarado la guerra y hasta un nostálgico cumpleaños. En una de las embajadas había inquietud por las elecciones en dos países limítrofes entre sí: en uno, quien parecía segura ganadora ya no lo es tanto; en otro, todos los candidatos aparecen dispuestos a pelear (en más de un sentido) contra el vecino por atávicas cuestiones territoriales. Veamos.
Daniel Scioli junto a Daniel Giampinelli, dueño del local donde
el vicepresidente agasajó a la prensa justo la noche en
que fue objeto de un durísimo ataque por parte de Cristina
de Kirchner (después seguirían otros ministros).
Ninguno expresa euforia para lo que se suponía iba a ser un triunfo cómodo, tampoco se sabe si no desean cantar victoria o es cierto lo que afirman las encuestas: la juventud chilena parece totalmente volcada a favor de Piñera. Atrae el hecho de que el empresario, en 30 años, se convirtió en el hombre más rico del país con su trabajo (fortuna de mil millones de dólares), mientras la dama -un tanto preocupada- se ha separado del gobierno de Ricardo Lagos para captar votos independientes, no está en la misma frecuencia que el presidente y, por otra parte, es candidata en un país donde todavía se percibe resistencia para que una mujer gobierne.
Igual, de ese tema casi nadie quería hablar; la mayoría de los presentes eran argentinos: Ramón Puerta, Jorge Argüello, Eduardo Amadeo y, por supuesto, Cafiero. Se quiera o no, en las charlas se tocó el tema del convenio entre Chile y los Estados Unidos, casi al revés de la posición argentina. Reconocían los anfitriones que a ellos no les va mal: «Como somos los primeros productores de salmón en el mundo, pero los hacemos en criaderos, había problemas para exportarlos a los EE.UU. porque objetaban subsidios estatales para el desarrollo de esa industria». Con el acuerdo, admiten, esa traba se superó. Ahora empiezan a colocar ese producto. Para tener en cuenta, en otros países obvio.
Por razones de veteranía asistencial, los comensales hablaron de historia, de ex presidentes y de cuando Brasil era más pobre que la Argentina. No fue hace tantos años.
Quienes relataban anécdotas más jugosas fueron Losada y Puerta, ya que ellos repasaban el anecdotario de Getulio Vargas y Joao Goulart, hombres de San Borja, ciudad a pocos minutos de Apóstoles (la tierra de Puerta y donde Losada fue cónsul). Contaban, por ejemplo, que Vargas -casi como una condición de los líderes masivos- era sumamente desconfiado, tanto que su custodia personal estaba reclutada en Corrientes (más exactamente en Virasoro).
Aseguraban que salvo el jefe del grupo, el negro Fortunato, todo el resto era personal correntino (lo acompañaban hasta cuando se suicidó), ya que Vargas consideraba a éstos más bravos y menos traidores que sus propios compatriotas.
Los chilenos querían conocer detalles de la política local -hubo coincidencia en que el cuadro es bastante confuso con vistas a 2007-, pero también se notó cierta reticencia: el embajador chileno es amigo de Carlos Chacho Alvarez, organiza actos con él, también con Cristina de Kirchner; por lo tanto, el auditorio se volvió reservado. Hubo sí alguna confidencia sobre el ex ministro Roberto Lavagna, quien postergó un viaje a Europa y en su casa recibe a mucha gente, no sólo a empresarios. También a Eduardo Camaño, a Juan José Alvarez, a Francisco de Narváez, etc. La señal: quiere seguir en la actividad por más que viajará por el mundo realizando conferencias y sin que le hagan preguntas, tema que lo tiene a maltraer.
Como el tema del gas es hoy lo más importante de Bolivia, se tomó bien en cuenta la afirmación de Morales anticipando que las ventas ya no serán de una compañía a otra, sino de Estado a otros Estados. Eso indica que el Estado les comprará a los contratistas y, como en el pasado, los políticos controlarán el negocio pero los contratistas el precio (algo así como en los tiempos de YPF). O sea, puede haber en el futuro otro «Club del Petróleo» más próspero gracias al advenimiento de la revolución boliviana. Habrá entonces empresarios que se van a ir de Bolivia (como los Cisneros de Venezuela) y habrá otros que se adaptarán con ganancias al nuevo proceso, como lo hace Mendoza del grupo Polar con Hugo Chávez. La historia se repite circularmente.
Bastante templanza en Scioli, quien recorrió con los periodistas el lugar de tango dedicado a los grandes ídolos argentinos (Maradona, Monzón, Gardel, Charly García, Locche, el propio Scioli), propiedad de Daniel Giampinelli -socio de un hermano de Daniel Lalín en una empresa petrolera-, ex amante de la política, tanto que fue secretario de Italo Luder en 1983. Después, el vicepresidente se fue a cenar al «Dorá», en el bajo, y esperó paciente los diarios para leer los comentarios y el tratamiento sobre la caldeada jornada en el Senado. Por supuesto, en su ánimo pesaba la duda: ¿fue sólo una rabieta de la senadora o, acaso, hay otra motivación en esa crítica? Cuando 48 horas más tarde llovieron más objeciones a su figura, encabezadas por los Fernández (Alberto y Aníbal), seguramente se habrá sentido más inquieto.
No faltaban empresarios, como Angel Perversi, José Elicave (combustibles), también el ex gobernador y jefe del radicalismo Angel Rozas, el ex jefe de Policía Baltazar García, el legendario Tate y hasta cuatro sacerdotes -fuente de muchos de los cuentos que narra Landriscina-, uno de ellos llamado Mamerto Melapase, divertido, quien ante las preguntas sobre su estado de salud replicaba como si vendiera un automóvil: «Estoy flojito de papeles».
• La esposa de Landriscina le preparó un video como si fuera una biografía autorizada y hubo mesa de fiambres y quesos para empezar; luego (ya sentados) los 250 invitados atacaron una entrada de crepes y un combinado de lomo y verduras. Por supuesto, hubo competencia a la hora de contar chistes (entre Tate y otros amateurs, a guardar «¿Cómo se dice Chávez en alemán? Simple: Kirchner») y la fiesta se cerró con la actuación de varios de los profesionales de la música, un obsequio para pocos: no hay nada como los grandes cantores cuando lo hacen en su casa.
Era lo que ocurría, mientras Froilán González relataba episodios de Ferrari -aseguró que este año la marca será otra vez vanguardia en la Fórmula 1-, de cuando estaba en la pista de pruebas de Maranello y un magnate norteamericano accedió allí, previo pago de 500 mil dólares, para probar un auto de carrera que había sido campeón dos años antes. «Le advertí -contaba este hombre casi más reconocido como corredor en el mundo que en la Argentina- que tuviera cuidado con el piso cercano a los boxes, que era liso y, por lo tanto, si aceleraba allí se podía despistar. Por supuesto, no me hizo caso y lo puso a fondo, con lo cual el auto se fue de costado y terminó estrellándose en un pajonal. Perdió los 500 mil dólares.»
• De la otra vida, de la artística, memoraban el Templo del Vino que hace unos años instaló el simpático Guarany, un local dedicado obviamente a su principal afición. Tan generoso con el jugo tinto el cantante que, el día que inauguró, hizo llenar el tanque del edificio con mil litros de vino, de modo que el líquido salía por las canillas. Era un auténtico canilla libre. Claro que, lo más curioso, es que a la hora de apretar el botón del inodoro, por ese artefacto también se escurría el vino para sorpresa de quien allí había realizado sus ejercicios fisiológicos.
• También, farándula y deporte se entretenían en comentar los acontecimientos de la vida política transformada en espectáculo. Por ejemplo, el caso de la entrevista de Kirchner, en la Casa Rosada, a un enviado de Marcelo Tinelli, donde ambos se burlaron de Fernando de la Rúa. La gente, que conocía la respuesta del ex presidente a las ofensas, reclamaba una acción más dura por parte del radical: tenía derecho, más bien era una obligación. Pero, otra vez, De la Rúa no se permitió salir del molde habitual. Algunos bromistas ensayaban y proponían réplicas que seguramente el ex mandatario ni siquiera evaluó, pero que al menos divirtieron a muchos contertulios.
También, claro, se habló del rol de Tinelli en este episodio y en lo exageradamente pegado que quedó con el gobierno. Se recordaron casos anteriores, en la Argentina, como el de Libertad Lamarque o Fanny Navarro, también el del relator de Malvinas, José Gómez Fuentes. Tanta adhesión a un jefe o a una administración luego se purga, sobre todo quien -como el productor Adrián Suar- en algún momento se benefició con dispensas presidenciales para no pagar los impuestos que le correspondían. Como final de fiesta, un memorioso recordó aquel notable film sobre un artista que alegró al nazismo, «Mefisto» (del húngaro Istvan Szabó, con el austríaco Klaus Maria Brandauer en el rol protagónico), pero la semejanza pareció exagerada.
• Otros 70, con orgullo y esta vez femeninos: Elba Thomas, primera esposa de Julio Ramos, con quien tuvo tres hijos (Claudio y los fallecidos Gabriel y Darío). Reunión familiar que, sin embargo, nucleó a viejos militantes de Ambito Financiero y algunos amigos entrañables, como el médico Luis Ripetta, el economista Santiago Galicchio, la abogada Pilar Arriaga o el empresario Julio Werthein, nostálgico de algunos episodios pero a los cuales jamás quisiera regresar (por ejemplo, a la propiedad de un teatro, como él tuvo al Liceo). Fue la cena en uno de los pequeños y coquetos salones del Alvear, que balconea sobre Ayacucho, donde recibió a la homenajeada (vestida por Roberto Piazza) entrando con su nieta Faustina. Hubo coro (el Kennedy) luego de la bandejeada, primer plato (una degustación con pescados y mariscos, recomendados los gravedlacks), siguió un mago desopilante, Pablo Madini (un campeón de la especialidad que debiera ser premiado, sin embargo, por su personal y espontáneo humor), continuó el plato fuerte (un cordero a dos cocciones), postre de chocolate y se cumplieron todas las formalidades y los detalles gastronómicos: hasta el sorbete de limón separando un plato de otro.
Una fiesta organizada por María Fernanda Gardella, cargada de recuerdos, claro, a la que el grupo Ballet Show de bailarines y cantantes animó casi impidiendo que ganara la emoción de otros momentos pasados, bellos y tronchados en la juventud. Casi no hubo forma de resistirse a la propuesta danzante, sea rock, salsa o new age, que los profesionales incitaban y compartían con los invitados, alternando vestuarios, cotillón y enseñanzas. Casi sin querer, no era la única que frisaba los 70 (ya que había tías, tíos y abuelas reincidentes), se llegó hasta la madrugada con el pertinente desayuno con medialunas, sin olvidar que antes hubo torta colosal y una mesa de dulces.
Algunos comieron hasta la extenuación. Mal día para iniciar una dieta o llegar descansado del estómago para la jornada siguiente, la Nochebuena.
• Por la vuelta. Ese era el título de la recepción, en la embajada británica, para el agasajo a sir Robin Christopher, quien fue el embajador previo al actual, John Hughes. Cualquier propuesta cercana a los británicos hoy interesa: es que la relación con la Argentina se ha puesto dura, más quizás que con los Estados Unidos, inclusive hasta podría decirse que superó el pésimo nivel que el propio Christopher señaló al despedirse hace apenas un año: nunca estuvieron peor los vínculos desde la Guerra de Malvinas. Por supuesto, el representante actual sostiene a quien quiera oírlo que la llegada del canciller Jorge Taiana, un profesional, seguramente hará más agradable la relación. No es de creer ese pronóstico.
Para la cena, típicamente inglesa -el plato principal fue una carne picante con salsa al curry-, llegaron amigos del diplomático visitante, como Adalberto Rodríguez Giavarini, Enrique Olivera, Marita Carballo, Ramón Puerta y Rosendo Fraga. Interesó que Christopher y el ex canciller coincidieran en que tantos esfuerzos comunes, en sus tiempos, hoy no hayan crecido. Lo más que se permitieron en la comida, mientras el recién llegado bromeaba con su sucesor: «Agradezco al embajador de Gales por esta recepción», ya que Hughes es galés y, por lo tanto, mitad en broma y mitad en serio, todavía Christopher debe pensar que fue el último embajador de Inglaterra.
• Hubo tiempo para discurrir sobre la región -temor por incidentes entre Chile y Perú, ya que la campaña política en este país presentacandidatos encendidos para recuperar tierras en el país vecino- y sobre la actitud de los Estados Unidos, cada vez más desatentos de los fenómenos políticos que se suceden en esta parte de América. Nadie arriesgaba opiniones y se desviaban por fruslerías de viajes, compras o deportes. Valió la pena un dato, relativo a un finalista en Wimbledon: David Nalbandian. Uno de los asistentes comentaba que el tenista, tras ganar un torneo en Buenos Aires la semana pasada, recibió una llamada del titular de River, Antonio Aguilar, para felicitarlo y ofrecerle satisfacer cualquier inquietud de un hincha famoso del club.
Entonces, todavía transpirando, Nalbandian le tomó la palabra y le dijo: «Usted puede hacer algo por mí, pues siempre soñé con jugar en el Monumental al fútbol. Del otro lado, Aguilar no mosqueó y le dijo que estaba a su disposición. El jugador pidió: «Bueno, yo junto ahora dos equipos y voy para la cancha». Aguilar cumplió y casi a la medianoche se iluminó el estadio y Nalbandian jugó 90 minutos con un grupo de amigos.
Incansable, luego se fue a cenar a «Marcelo» y hasta las 7 de la mañana estuvo escuchando cuentos y chistes de otro cordobés de su cercanía, tan gracioso que ya piensan en convertirlo en profesional de esa actividad.
• Cena de despedida -otra más- en el Hyatt de Mendoza, cuya propiedad es de Samuel Libermann y de la familia Pritzker, dueña de la cadena hotelera a nivel mundial. Había unas 500 personas y, entre todos, casi le anticipan el cumpleaños al embajador (¿hasta cuándo?) en los Estados Unidos, José Octavio Bordón: dos días más tarde se convertía en sexagenario (festejó con asado familiar, con mayoría política de los parientes de su mujer, los González Gaviola). Alguna broma sobre el nuevo embajador en Francia, Eric Calcagno -nunca, aseguran los senadores, vieron a alguien tan nervioso como él en las horas antes del acuerdo-, quien viene a ser por segunda generación uno de los que reclaman no pagar la deuda (el padre, claro, se hizo famoso por esa postura).
Cierta tensión política en la provincia, por un lado debido al conflicto entre el gobernador Julio Cobos y quien lo eligió para el cargo, su antecesor Roberto Iglesias. Ni los mendocinos entienden el conflicto. La mayor ansiedad, sin embargo, es el problema con el gobierno nacional: parece que Néstor Kirchner se agravió porque Cobos no le firmó un acuerdo sobre jubilaciones al tiempo que la escalada prosigue ya que los legisladores mendocinos se negaron a avalar el pago precipitado al FMI.
• Lamentables las dos disputas en ese desierto israelí que es Mendoza que ha duplicado la producción de uva en los últimos dos años (casi 20 millones de quintales), con buenos ingresos petroleros y un boom turístico envidiable (el gerente del Hyatt, un australiano que conoce la provincia al dedillo, Carl Emberton, reconocía que el hotel está repleto desde hace 4 meses).
Mientras, Juan Lascano pintaba en vivo unas flores que varios tentados quisieron comprar como si fuera una subasta y el artista se negó a vender: adujo que no estaba completo el cuadro y que había trabajado con luz artificial, lo que resentía obviamente la fidelidad. Una explicación imposible, al menos para ciertos nuevos ricos del lugar (Lascano se ha mudado al Sur: compró la casa que fue del padre de Francis Mallman, frente al lago Moreno).
Tambien había gente de la familia Flamarique, cierto disgusto por la causa de los sobornos que no acaba, aunque tal vez admiten cierta reparación por el último fallo: si bien el ex ministro está procesado, ahora van a ir todos los senadores a declarar (ya no habrá entenados, como todo el mundo sabe), también los asesores de ese cuerpo (algunos hoy son miembros del gobierno) y hasta Carlos Chacho Alvarez, hasta ese momento de crisis, el mejor amigo de Flamarique. Será interesante si el magistrado expande el nivel de preguntas a quien fue vicepresidente y ahora representa al país en el Mercosur: nadie puede creer que él no supiera lo que ocurría entre la Cámara alta y el gobierno, más de una sospecha puede derivarse de ese interrogatorio: ¿la renuncia de Alvarez fue natural, consecuencia del episodio, o premeditada? Hay quienes juran poseer información en este último sentido. A propósito de Alvarez, también se recordaba que Cristina de Kirchner acaba de fulminar a la Alianza en una declaración, casi olvidándose de que el segundo de ese grupo era el propio Chacho, hoy funcionario del gobierno, asesor del matrimonio presidencial y, en el pasado, cercano a ella misma en la Cámara.
• Vamos a terminar con un chiste fuerte. Un sádico, un asesino, un necrófilo, un zoófilo, un piromaníaco y un masoquista están sentados en el jardín del hospital neuropsiquiátrico. Aburrido, el zoófilo dice:
- ¿Y si nos violamos un gato?
El sádico dice: - ¡Eso! ¡Vamos a violar a un gato y después lo torturamos!
El asesino propone: - Vamos a violar un gato, a torturarlo y después lo matamos!
El necrófilo agrega: - ¡Vamos a violar un gato, a torturarlo, a matarlo y después lo violamos otra vez!
El piromaníaco dice: - ¡Vamos a violar un gato, a torturarlo, a violarlo de nuevo y a prenderle fuego!
Se hace un profundo silencio; todos miran al masoquista y le preguntan: «¿Y: no decís nada?» Y el masoquista responde:
- ¡Miauuu..!


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