27 de octubre 2006 - 00:00

Culto al vino al pie de los Andes

Culto al vino al  pie de los Andes
Merndoza es historia de pioneros de la vid, una historia que arranca en el siglo XVII con los primeros misioneros ibéricos que trajeron las cepas, dando lugar a una artesanía colonial vitivinícola. Desde el siglo XIX a nuestros días se fueron sumando los inmigrantes italianos, españoles y franceses con sus técnicas de cultivo y de vinificación, creando una gran casta de bodegueros. Suelos pedregosos, altura, días soleados, noches frescas y riego dirigido son los componentes ideales para que Mendoza se transforme en la zona de las mejores variedades de uvas finas del país, dando lugar a la gran industria y creando una cultura del vino. Las variedades predominantes proceden de Europa y se destacan las uvas blancas Chardonnay, Sauvignon, Chenin y Riesling. Las negras, Malbec, Bonarda, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot y Syrah. Cuatro oasis vitivinícolas concentran más de 150.000 hectáreas y acaparan 70 por ciento de los viñedos finos del país, conducidos en sistemas de espaldera y parral, dando lugar a vinos exquisitos, premiados todos los años en los mejores concursos mundiales y ganando cada día mejores mercados internacionales.
Este rico patrimonio puede ser conocido por el turista siguiendo Los Caminos del Vino, con mil opciones para enlazar las mejores zonas, bodegas y atractivos. Recorriendo la ruta vitivinícola, el turista puede deleitarse en cualquier época del año con el paisaje de cuidados viñedos al pie de la Cordillera y sorprenderse con los contrastes entre la industria vitivinícola, que cuenta con tecnología de punta, y el productor artesanal (pequeñas cavas atendidas por los propios productores).

Guiados por expertos

Los Caminos del Vino es un producto turístico que desde hace varios años se viene gestando en toda la provincia de Mendoza y desde el punto de vista económico abrió un amplio espectro de posibilidades para la provincia. El visitante puede recorrer y conocer en forma gratuita las más de 80 bodegas habilitadas para el turismo a lo largo de toda la provincia. Expertos enólogos ofrecen degustaciones dirigidas y toda la información necesaria para el visitante ansioso de formar parte de este «culto del vino». El recorrido se puede conformar según cada necesidad y también puede ser contratado con agencias. Además, se está incorporando paulatinamente infraestructura de alojamiento y oferta gastronómica cerca de los viñedos. Existen bellas fincas, casonas antiguas y estancias en plena montaña especialmente equipadas para un turista que busca una atención más exclusiva en contacto con la naturaleza.
Además, prestigiosas bodegas organizan periódicamente cursos o seminarios de catas para el público más especializado de todo el país y del extranjero. La noche mendocina tiene además al buen vino como protagonista en todos los restoranes, pubs, bares. Hay varios locales de wine bar donde el turista puede elegir una copa del vino predilecto o experimentar nuevos varietales o vinos de corte. Es por esta razón también que Los Caminos del Vino ya se han constituido en uno de los productos turísticos más representativos de Mendoza, por lo que se decidió asociarlos a la oferta de turismo cultural de Semana Santa: la música clásica. Esta excelente fórmula de conciertos de música clásica en las mismas bodegas dio excepcionales resultados como atractivo turístico en las dos primeras ediciones del evento.

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