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Donde se puede ver la mirada de los cóndores

Son los habitantes de esa Quebrada, en la que hasta un reconocido investigador de fenómenos argentino asegura haber encontrado huellas de vida extraterrestre, los que suelen llamar «buitre fabuloso» al cóndor, porque les recuerda a un ser mitológico mitad águila y mitad león que defendía las minas de oro y yacimientos de piedras preciosas. Aunque su enorme tamaño, la envergadura de sus alas y su altísimo vuelo contribuyeron a crear el mito de «gran depredador», la majestuosidad de su tamaño como de su vuelo terminaron por convertirlo en el emblema de las altas cumbres, una especie de símbolo de la Cordillera de los Andes.
Vuelo majestuoso
En La Rioja se concentra la mayor densidad y variedad de cerros, cañones, desfiladeros y llanos de tierra roja, donde el majestuoso cóndor argentino se erige como el gran rey. En ese marco, la Quebrada del Cóndor -ubicada al sur de La Rioja, en la localidad de Santa Cruz de la Sierra-, fue declarada reserva natural para preservar la población del cóndor andino (estimada en 150 ejemplares).
Para llegar hasta este lugar, uno de los menos conocidos de la provincia, se debe seguir la Ruta Nacional 38, pasar Patquía hasta Punta de los Llanos, para luego tomar la Ruta Provincial 25 hasta Tama. Desde allí, mediante un camino consolidado, se debe ir hasta la localidad de Patacala para detenerse en Santa Cruz de la Sierra.
Para ir hasta el mirador, donde los turistas pueden ver sobrevolar a escasos metros de distancia decenas de inmensos cóndores -algunos sostienen que hasta se puede llegar a ver el brillo de sus ojos-, es preciso realizar un tramo de unos cinco kilómetros a caballo y otro kilómetro a pie, ya que en la última parte la gran cantidad de rocas impide el ascenso de los equinos.
Al subir, las reacciones de los visitantes no se hacen esperar. En distintos idiomas se escuchan los halagos al impresionante vuelo del cóndor, que embellece aun más el escenario de imponentes rocas de granito e incontables caídas de agua.
Luego de la recorrida, los turistas pueden descansar en la única residencia que hay en Santa Cruz de la Sierra: Posta Turística Quebrada del Cóndor, un lugar que atesora una centenaria historia. Allí vivieron los tatarabuelos, los bisabuelos y abuelos de José de la Vega, su actual propietario.
Si alguien quiere extender su estadía, se pueden disfrutar circuitos alternativos como el de las pinturas rupestres y la pesca de trucha con devolución en piletas de agua cristalina, donde en verano también se puede nadar.


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