''La cerveza compite en varietales con el vino''

Secciones Especiales

Escribe Andrea Fernández

"La cerveza es como el vino, hay distintos varietales, diversas formas de elaborarla y múltiples clases de lúpulo. Así como cuando éramos chicos sólo existía el vino tinto, rosado y blanco y ahora tenemos bivarietales y trivarietales, con la cerveza sucedió lo mismo», asegura Armando Villar Ponte, artífice de Cruzat -la primera beer house emplazada en el centro porteño que ofrece todas las cervezas artesanales del país-, y quien hasta hace ocho años estaba asociado a numerosos clubes de vino hasta que decidió cambiarse a esta bebida, mezcla de cebada, malta y agua.
En 1997 Villar Ponte instaló un bar temático en Flores. En esa época se importaban muchas cervezas y, junto con su socio, se planteó tener cada cerveza que había en el mercado. La fama del bar se fue corriendo de boca en boca y comenzaron a llegar los fabricantes artesanales de cerveza. Fue allí que Armando, emulando al rey Arturo con sus Caballeros de la Mesa Redonda, los convocó a unirse para conocer sus propuestas y así comenzaron las reuniones de camaradería.
«Durante la crisis de 2001 les dije por qué no producían más para poder vender en varios lugares. Logré que se unieran y luego decidí vender mi parte del bar a mi socio y dedicarme con mi familia a un bar para que los cerveceros artesanales tuvieran una vidriera donde mostrar sus productos, y qué mejor vidriera que el Paseo La Plaza, en plena avenida Corrientes», relata Villar Ponte, y agrega «son pequeños productores que fabrican entre 5 mil y 6 mil litros, que no se compara con el consumo masivo que hay en la Argentina».
La Edad
Media y Excalibur
La cerveza familiar (o artesanal) es tan antigua como la misma industria y está relacionada con múltiples hechos de la historia, como cuando el rey Enrique II le colocó un impuesto para poder solventar las campañas en Tierra Santa, es decir, Las Cruzadas. Quizás Armando no conocía este dato cuando decidió hace menos de un mes abrir su beer house imponiéndole un nombre que remeda inmediatamente a las leyendas de caballeros como es Cruzat. Tal vez por el origen celta de Villar Ponte, siempre estuvo interesado en la Edad Media, Excalibur y todos los íconos de esa época. «En la Edad Media los celtas estaban sometidos al catolicismo y fue entonces cuando comenzaron a fusionarse en las cruzadas. El primer apellido cruzado fue Cruzat, que es una zona del norte de España, y casualmente el apellido de mi esposa es Cruzado».
Ahora el lugar ofrece más de 400 variedades de 70 cervecerías locales (cuenta con la cerveza de Tucumán pero su gran decepción es no poder tener la más austral del mundo porque la tiene que importar), sin contar las importadas. «Las más exclusivas son Koala y Murray's que colocaron su choppera. Murray's es fabricada por tres jóvenes de entre 28 y 30 años que hacen una cerveza bien británica, que a mí me encanta pero que el público argentino no está acostumbrado a tomar porque son cervezas más bien amargas, secas y con alto grado de alcohol. Ahora utilizan lúpulo británico, pero en una época usaron de la Patagonia, que hace a las cervezas más suaves», demostrando que conoce bien esos detalles ya que pasa todos los veranos en la Patagonia y suele visitar, cuando puede, las cervecerías del país, y, a veces, del exterior, como los pubs de Inglaterra y Bélgica.
Ese conocimiento también le permite hablar con propiedad sobre cómo combinar la cerveza con las comidas, un tema que se ha puesto en boga en los últimos tiempos en una suerte de competencia con el vino. «Las papas fritas van bien con una cerveza bien scotish (roja) o una cerveza irlandesa fuerte. Hasta les cambia el gusto a las papas fritas. Las aceitunas, por más que todos están acostumbrados a comerlas con cerveza, en realidad no combinan con nada, yo siempre recomiendo comerlas primero y después tomar el líquido, para quedarse con ese sabor».
Contra todos los pronósticos, las mujeres piden cerveza strong, que tiene 11 grados de alcohol, «con la que se puede acompañar la carne, el pollo, mientras que la scotish (roja) es amable con todas las comidas, por eso está entrando muy bien en el mercado argentino, porque gusta más que sea liviana». Y quienes quieran adentrarse aun más en los secretos de esta bebida pueden acercarse a Cruzat y aprender las historias que sólo son divulgadas a quienes quieran ser parte de esta mesa redonda.

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