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A los 38 minutos del partido entre Brasil y Costa Rica se produjo un hecho histórico: el árbitro holandés Bjorn Kuipers sancionó un tiro penal para Brasil por una infracción sobre Neymar, pero tras consultar con el Video de Asistencia Arbitral (VAR, la sigla en inglés) decidió no concederlo al interpretar que el crack brasileño fingió una infracción de Giancarlo González.
Es la primera vez en un Mundial que se da marcha atrás con una falta apoyándose en el VAR. Neymar quedó muy nervioso tras esa situación, pero pudo sacarse la bronca en tiempo adicionado cuando marcó el segundo gol de Brasil para el 2-0 definitivo.