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‘‘No hay nada más lindo que Bora Bora o Tahití’’
«Tengo que ir cuanto antes a Europa», afirma «Macu» Mazzuca, que siente que tiene pendiente conocer -«tal vez hasta en ese orden»- Espana, Italia, Francia e Inglaterra.
Guillermo Mazzuca: Sí, mi viejo, que hace poco cumplió 80 años, nos llevaba todos los enero a Mar del Plata, que es una ciudad que amo. Los recuerdos de esas vacaciones en familia son excelentes. Ibamos a comer pastas en el restorán Montecatini. Recuerdo el olor del puerto, el circo que solía instalarse por esa zona, y una cantina que se llamaba 12 de Octubre. Tengo miles de anécdotas que sucedieron en la Bristol. Eran vacaciones muy gasoleras, que pasábamos en un departamento alquilado, pero mis tres hermanos y yo éramos totalmente felices. Tuvimos una infancia alucinante.
G.M.: Estuve muchísimas veces en Estados Unidos, que es un país sorprendente, no sólo tiene destinos increíbles sino que saben cómo mostrarlos. Me gusta mucho Chicago, donde hay una pizzería a la que van todos los argentinos; Seattle, ubicada al norte del país; y una ciudad que se llama Harlem, en Massachusetts... Estuve cinco veces en Aspen, Colorado, con sus grandes hoteles. Muy cerca hay una pequeña ciudad maravillosa, que se parece a San Martín de los Andes, pero es más chiquita y no tiene posibilidades de crecer porque está rodeada de montañas. Y, por supuesto, me encantan Nueva York y Boston. También estuve muchas veces en Miami. En 2005 viajé con mi familia, y el año pasado Lan de Argentina me invitó junto a un grupo de conductores de radio y televisión, como Lalo Mir, Matías Martin y Ari Paluch. Fui con mi mujer, la pasamos bárbaro y, además, se generan excelentes relaciones con los compañeros de viaje.
G.M.: Estuve en una de las siete finales de la NBA cuando jugaba Michael Jordan. Esa noche, después del partido, fuimos a comer al restorán de Jordan y ahí conocimos al cantante Prince. Un día, en un viaje a Miami, me senté justo al lado del cantante de soul James Brown. En Chicago conocí a Lionel Richie. Y en el Hotel Ritz, de Aspen, estaba en el cuarto de al lado de Cindy Crawford.
G.M.: Muchas veces me invitan. ¿No es maravilloso? Y a veces tuve que desistir de viajar por falta de tiempo. Ahora, con un programa diario, es difícil organizarse. Extraño mucho los viajes. Recuerdo una vez que estuve a punto de rechazar una invitación a la Polinesia. Regresaba de Estados Unidos y, ni bien llegaba, tenía que volver a partir. Dije que no, y el organizador me llamó para preguntarme si me sentía bien. Finalmente acepté. Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Si hoy pudiera, me iría con mi mujer. No hay nada más lindo que Bora Bora o Tahití... Otra invitación inolvidable fue a Finlandia. Hacía un frío polar y el idioma es irreproducible, pero la ciudad es extraordinaria al igual que su gente. Estábamos allá cuando nos ofrecieron visitar otra ciudad. Las opciones eran Estocolmo (Suecia) o San Petersburgo (Rusia). Elegí tomar el crucero a Suecia, y me encontré con una ciudad tan maravillosa como Helsinki. Los mejores recuerdos de mi carrera los tengo viajando.
G.M.: Conozco bastante, pero no todas las provincias. La primera vez que hice cámara y salí al aire por televisión, fue desde el puente que une a Corrientes y Chaco. Era para un programa de «Canal 13» que se llamaba «Telemóvil» y mi función era viajar por todo el país. Hoy, creo que nuevamente hay una gran posibilidad para programas de televisión sobre turismo. Tengo un proyecto armado sobre el tema y me han ofrecido algunas otras alternativas. Espero realizarlo en un futuro próximo.
P.: ¿Cuál es su viaje pendiente?
G.M.: No conozco España, Italia, Francia ni Inglaterra. Creo que tengo que ir cuanto antes a Europa. Otra de las asignaturas pendientes es viajar sólo para descansar. Se lo debo a mis hijos. Quiero decirles: Chicos, ¡soy de ustedes!
Entrevista de Silvia Montenegro

