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24 de febrero 2006 - 00:00

Un cálido refugio en donde sólo rige el sol

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SOBRESALE MONTE HERMOSO POR SUs AGUAs
Un cálido refugio en donde sólo rige el sol

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"Hermosa costa galana», exclamó Juan de Garay, según cuentan las leyendas marinas, al divisar uno de los puntos de lo que luego se convertiría en la costa atlántica bonaerense. El conquistador español, sin saberlo, estaba elogiando a Monte Hermoso, uno de los balnearios más tranquilos, de aguas cálidas y playas extensas en las que el sol sale y se oculta en el mar, elegido por alrededor de 60 mil turistas al año que buscan escapar de las grandes urbes.

Una alternativa

Monte Hermoso surgió a principios del siglo XX como una alternativa turística en la costa. Fue Esteban Dufaur quien soñó este lugar sobre las tierras que su padre había comprado en 1879, tras quedar prendado por su belleza. Pero su primer paso turístico lo dio tras un hecho singular. En 1917 un velero arrojó al mar su carga de madera para evitar el naufragio.
Las tablas quedaron a la deriva en las playas y Don Dufaur decidió comprarlas para construir el primer hotel frente al mar, que se destacó por su buen gusto y suntuosidad. De ahí en más los visitantes no cesaron de llegar y con ellos el crecimiento. Hoy Monte Hermoso ofrece hoteles de todas las categorías, complejos de cabañas, bungalows equipados, camping familiares, complejos turísticos y una importante oferta en alquileres. Además acaba de presentar el proyecto «Playa del Este», que contempla la construcción de un spa 4 estrellas que llegará para sumarse a las diversas opciones en materia de servicios con los que ya cuenta la ciudad.

Cálido y agreste

Las aguas que bañan a Monte Hermoso llegan a 23° porque provienen, a diferencia de las otras playas bonaerenses, de la corriente de Brasil. En sus 32 kilómetros de arena sin cortes se realiza todo tipo de actividades: pesca, windsurf, esquí acuático, sandboard travesías con vehículos todo terreno y windcar.
Dicen quienes eligen pasar siempre sus vacaciones en este balneario que hay tres sitios que deben visitarse en forma casi obligatoria: el Faro La Recalada y el Museo Naval, instalados en el mismo predio, y la laguna Sauce Grande.
La historia del Faro nos remonta a la bella París, ya que aseguran que fue planeado por el mismo diseñador de la Torre Eiffel. Por su altura ocupa el primer lugar en Sudamérica entre los faros de estructura abierta y desde su mirador se pueden tomar imágenes únicas del balneario. Junto al faro se encuentra el Museo Naval, en el que se exhiben piezas históricas de un inapreciable valor para la cultura de la comunidad, como ser textos, fotos y cartas navales.
Por su parte, la laguna Sauce Grande, ubicada a sólo 7 kilómetros del centro de la ciudad, es un lugar ideal para el descanso, la pesca, la práctica de deportes náuticos y la observación de aves. Un auténtico paraíso a pasos del mar.

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