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15 de septiembre 2006 - 00:00

Una propuesta para andar por el cautivante noroeste argentino

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Durante las festividades religiosas, los lugareños bajan de los cerros en las procesiones. En las ceremonias interpretan música en instrumentos típicos.
Una de las grandes atracciones de nuestro país para los turistas extranjeros es, junto con Buenos Aires, la Patagonia y Cataratas, el Noroeste.
Las bellezas naturales y el clima muchas veces tropical. Las ciudades de protegidos rasgos coloniales y magníficas artesanías junto a capitales que ofrecen todos los servicios y beneficios de la modernidad. Cuenta con una extraordinaria tradición histórico-cultural que proviene de haber sido frontera del imperio inca y, luego, una región de especial interés tanto para los conquistadores y colonizadores españoles como para las misiones evangelizadoras. Y, más tarde, la zona donde se produjeron grandes batallas por la independencia.
El creciente interés de los viajeros extranjeros de ir al NOA (Noroeste argentino) y conocer Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y Santiago del Estero, ha impulsado a que muchos argentinos recorran esos mismos senderos.
Quienes visitan esas cinco capitales norteñas descubren, entre muchas otras cosas, un mundo de festividades nutrido en gran medida por coloridas celebraciones populares. Algunas de ellas, como el culto de la Pachamama, realizan hoy un sincretismo de tradiciones paganas y cristianas.
La Pachamama, en quechua la Madre Tierra, con la llegada de los españoles, la misiones evangelizadoras y la influencia del mestizaje, comenzó a representarse con la imagen de la Virgen María.
Son numerosos los atractivos que ofrece el NOA; van de sus fantásticos festejos del carnaval, con características únicas dentro del país gracias a la fusión de la herencia incaica con tradiciones locales, pasando por la sabrosa gastronomía regional para llegar a las peñas que, dispersas por todas partes, permiten disfrutar de nuestro folklore a través de bailarines y cantantes populares.

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SANTIAGO DEL ESTERO
Se trata de la ciudad más antigua de la Argentina. Primero fue Juan Núñez del Prado quien la fundó en 1550 cerca del río Lules, pero ésta fue trasladada y refundada en 1551 y 1552 hasta que Francisco de Aguirre se apoderó de ella, la trasladó por tercera vez y fundó la ciudad de Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo en 1553. Llamada «Madre de ciudades» por ser origen de corrientes colonizadoras que fundaron otras ciudades, algunas de las cuales son hoy capitales de provincia. Un paseo por Santiago puede iniciarse por la Costanera, junto al río Dulce, que brinda un refrescante recorrido cercado por palmeras centenarias. En el Parque Francisco de Aguirre se encuentran las instalaciones del Balneario Municipal, donde se efectúan deportes náuticos y se encuentra el monumento erguido en honor al fundador de la ciudad. Otros sitios de interés son la Catedral Basílica de 1570, el convento Santo Domingo y los museos Regional, Antropológico y de historia argentina. En las afueras de la ciudad se pueden practicar pesca deportiva, excursiones en 4x4 y realizar circuitos de arqueología.

CATAMARCA
San Fernando del Valle de Catamarca está enclavada en un valle delimitado por las sierras de Ambato y Ancasti. Fue fundada por primera vez a mediados de 1558 por Juan Pérez de Zurita, con el nombre de Londres de la Nueva Inglaterra, en homenaje a Felipe II, cuya esposa María Tudor era inglesa. Lo hizo en el valle de Quinmivil, y se sucedieron dos fundaciones posteriores: una con Ramírez de Velazco en 1591, en el mismo lugar; y el 5 de julio de 1683, en el sitio en que hoy se encuentra la capital, por don Fernando Mendoza de Mate de Luna.
En la actual Catamarca aún sobreviven viviendas con techos rojos de construcción colonial, con amplios portales y patios de sol que rememoran la etapa fundacional. Un paseo por la ciudad debe incluir visitas a la neoclásica catedral, la plaza central 25 de Mayo; los museos Arqueológico, Artesanal, de Bellas Artes, y del Deporte, y la Gruta de la Virgen del Valle. A pocos kilómetros del centro, se pueden conocer la Cuesta del Portezuelo, La Puerta, El Rodeo, así como los diques El Juncal y Las Pirquitas, donde se desarrollan actividades náuticas.

JUJUY
Conocida como «La tacita de plata», la ciudad de San Salvador de Jujuy está rodeada de montañas en el triángulo que forman los altos herbosos de Nieva y los ríos Xibi-Xibi y Grande. Allí comienza a perfilarse la quebrada de Humahuaca, camino natural de ascenso a la Puna y sus tierras de cambiantes tonalidades.
Los habitantes originarios de lo que hoy es Jujuy tuvieron una marcada influencia de la cultura Tiwanaku, anterior a la incaica y una de las más longevas de la América del Sur, con 15 siglos y medio de duración, desde el 400 aC al 1172 dC. San Salvador de Jujuy fue fundada por tercera y última vez el 19 de abril de 1593, en su actual lugar, por Francisco de Argañaraz y Murguía.
La ciudad, que alterna modernos edificios con casas de estilo colonial, cuenta con confortables hoteles, restoranes y confiterías. Su centro comercial es muy activo y permite prendas de hilados de llama y merino o artículos regionales, especialmente en los comercios de las calles Belgrano, Alvear, Lavalle o Necochea.
En los barrios se observan viejas casonas con ventanas enrejadas y floridos patios.
Las reminiscencias hispánicas se encuentran en casi toda la ciudad, con un principal exponente en la Catedral Basílica, ubicada en pleno centro.
En ocasión de las festividades religiosas, los lugareños bajan de los cerros, conformando las procesiones, en cuyo transcurso interpretan música en instrumentos típicos.
El pueblo jujeño festeja uno de los carnavales más bellos y extensos del país.

SALTA
Salta, que fue fundada el 16 de abril de 1582 por Hernando de Lerma, gobernador de Tucumán, por orden del Perú, en el fértil valle que ahora lleva su nombre, rica en casas coloniales de paredes blancas, techos de tejados rojos y patios con aljibes, es una de las ciudades argentinas que más ha conservado el acervo arquitectónico colonial. Para tener una vista panorámica de la ciudad nada mejor que ir al Parque San Martín, que tiene un teleférico enlazado con el cerro San Bernardo.
Un recorrido tradicional pasa por el Cabildo, el edificio más antiguo de la ciudad y mejor conservado de la Argentina; la Catedral, que es Monumento Histórico Nacional; la neoclásica iglesia de San Francisco, y el convento de San Bernardo. Frente a la céntrica plaza 9 de Julio se encuentra el Museo de Alta Montaña, donde se exponen elementos del Santuario de Altura de la cultura incaica, donde fueron halladas las famosas momias de los Niños de Lullaillaco.
Junto a su aspecto colonial y su culto por el caudillo Martín Miguel de Güemes, Salta es la ciudad más moderna de la región. Esto se evidencia en su hotelería, gastronomía y menú de excursiones (donde se destacan el Tren a las Nubes, los paseos por Vaqueros, Campo Quijano, La Caldera y San Lorenzo), así como en la intensa vida nocturna de la calle Balcarce. Imperdible resulta la visita a las peñas, que ofrecen almuerzos criollos y cenas show con comidas típicas y vinos regionales, generalmente de los Valles Calchaquíes. Se destacan Boliche Valderrama y la peña de los Gauchos de Güemes, una réplica de la posta de Yatasto, lugar donde se reunieron los generales Belgrano, Güemes y San Martín en 1813.

TUCUMAN
En el siglo XIX los españoles denominaban a toda la actual zona noroeste como El Tucumán. Hoy ese nombre lo lleva la provincia más pequeña del país y su capital es San Miguel de Tucumán. Diaguitas y quilmes vivieron en estas tierras donde en 1565 fue fundada por Diego de Villarroel, bajo la advocación de San Miguel Arcángel, instaló el poblado sobre un afluente del río Salí, en un paraje llamado Ibatín.
Hoy cosmopolita y mundana, Tucumán guarda símbolos históricos, religiosos y culturales que marcan sus etapas. Declarada Ciudad Histórica cobija el sitio donde fue declarada la Independencia (Museo Casa Histórica de la Independencia) que es un paso obligado para los visitantes y donde, además, se pueden apreciar esculturas de Lola Mora. Un buen paseo pasa por la art nouveau Casa de Gobierno; la antigua catedral y la iglesia de San Francisco; el convento de Santo Domingo; la antigua iglesia de Nuestra Señora de la Merced; el Museo Histórico provincial; el Museo de Bellas Artes y el Teatro San Martín. Esta ciudad posee un activo movimiento comercial e industrial, así como una intensa vida nocturna en discotecas, restoranes, confiterías y casino.
Arboladas calles conducen a diferentes paseos y parques, entre los que se destaca el 9 de Julio, diseñado por el arquitecto y paisajista Carlos Thays (que tuvo a cargo el porteño Rosedal de Palermo), densamente forestado y adornado con esculturas traídas desde Europa durante la Belle Epoque.

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