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18 de mayo 2026 - 00:00

Agricultura regenerativa: por qué el futuro de los alimentos empieza en el suelo

El concepto nos invita justamente a dejar de pensar la sustentabilidad como un objetivo aislado y empezar a entenderla como una forma distinta de producir, de vincularnos con el ambiente y de proyectar el futuro de la alimentación.

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Durante mucho tiempo, la sustentabilidad estuvo asociada principalmente a la reducción de impactos. Consumir menos recursos, generar menos residuos o disminuir emisiones eran, y siguen siendo, objetivos fundamentales. Pero hoy el desafío es todavía mayor: además de reducir, necesitamos regenerar.

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En la industria alimentaria, esa conversación empieza mucho antes de que un producto llegue a una cocina o a un restaurante. Empieza en el suelo.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), hasta un 33% de los suelos del mundo presenta algún grado de degradación. Y en un contexto atravesado por fenómenos climáticos cada vez más extremos, hablar del futuro de los alimentos implica necesariamente hablar de cómo producimos, qué prácticas promovemos y qué capacidad tienen nuestros sistemas productivos para sostenerse en el tiempo.

La agricultura regenerativa aparece entonces como una evolución necesaria. Propone un modelo que no busca simplemente “hacer menos daño”, sino recuperar la salud del suelo, fortalecer la biodiversidad, optimizar recursos y construir sistemas agrícolas más resilientes.

Y lo más importante: demuestra que sustentabilidad y productividad no son conceptos opuestos.

En Argentina, donde el agro ocupa un rol central en la economía y en la producción de alimentos, el potencial de transformación es enorme. Pero para que ese cambio suceda de manera real, hace falta algo más que intención. Hace falta articulación.

La transición hacia modelos regenerativos requiere compromiso compartido entre productores, compañías, especialistas técnicos y toda la cadena de valor. Requiere acompañamiento, medición, capacitación y, sobre todo, una mirada de largo plazo.

Desde Arcos Dorados entendemos que las compañías tenemos la responsabilidad de impulsar ese tipo de transformaciones junto a nuestros proveedores estratégicos. En ese camino, el trabajo conjunto con McCain nos permitió avanzar en iniciativas orientadas a promover prácticas agrícolas cada vez más regenerativas, incorporando herramientas concretas, generación de datos, monitoreo y trabajo colaborativo con productores. No solo porque existe una demanda creciente de consumidores más conscientes, sino porque la sustentabilidad de toda la cadena depende de eso.

La transición hacia modelos regenerativos necesita que toda la cadena se involucre activamente: productores, industria, compañías y todos los actores que forman parte del recorrido de los alimentos.

Cuando hablamos de sustentabilidad en alimentos, muchas veces pensamos únicamente en el producto final, pero el verdadero cambio ocurre mucho antes: en la manera en que se cultiva, se produce y se construye toda la cadena detrás de cada ingrediente.

La agricultura regenerativa nos invita justamente a eso: a dejar de pensar la sustentabilidad como un objetivo aislado y empezar a entenderla como una forma distinta de producir, de vincularnos con el ambiente y de proyectar el futuro de la alimentación.

Y ese futuro, necesariamente, empieza desde el suelo.

Gerente Corporativo Cambio Climático y Energías Renovables en Arcos Dorados.

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