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17 de noviembre 2022 - 00:00

Matías Lestani: "Una reedición del dólar soja no tendría el mismo impacto que la primera"

Mientras sobrevuelan rumores acerca de una nueva versión del dólar soja, también preocupa al sector productivo el futuro de la ganadería. En diálogo con Ámbito, el exsecretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, dejó en claro que 2023 será un año difícil para el campo y la agroindustria.

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Matías Lestani.

La situación de sequía ya genera tensión en la economía. Por su impacto en la cosecha agrícola de trigo, maíz y soja, se descuenta que pondrá entre las cuerdas la disponibilidad de divisas durante los próximos cinco meses. Mientras sobrevuelan rumores acerca de una nueva versión del dólar soja, también preocupa al sector productivo el futuro de la ganadería. En diálogo con Ámbito, Matías Lestani, exsecretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, dejó en claro que 2023 será un año difícil para el campo y la agroindustria.

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Periodista: ¿Cómo califica el impacto de la sequía?

Matías Lestani: Estamos en una seca que, si bien no es peor que la de 2018, es comparable a la de 2009. Si se evalúa a nivel nacional, parecería que esto se normalizaría y lo que quedó de trigo, quedaría bien. De todas maneras, es claro que estamos en una cosecha muy por debajo de las expectativas.

P.: ¿Cómo afectará esto a la economía?

M.L.: Indudablemente vamos a tener una liquidación mucho menor de trigo a fin de año. En 2021 rondó los u$s3.200 millones y este año estaremos en torno a u$s2.100 millones, pero dependerá de lo que sea la cosecha. En cuanto a la siembra temprana de maíz tampoco va a estar porque la ventana de siembra se corrió, por lo tanto, vamos a pasar un primer cuatrimestre apretado en cuanto a la liquidación de divisas del sector agropecuario. También debemos tener en cuenta que con el dólar soja se adelantaron liquidaciones, entonces con la actual sequía es difícil que los productores anoten futuros, por lo menos hasta no ver la soja implantada y hasta no ver cómo evoluciona el cultivo. Esto va a ralentizar la entrada de divisas y recién se va a poder calzar después del primer cuatrimestre.

P.: ¿Qué opina de los rumores acerca de un nuevo dólar soja?

M.L.: Aunque haya un nuevo esquema y suponiendo que sea más tentador, el productor va a liquidar el stock que tiene pero no va a anotar nuevas operaciones, porque en un escenario de sequía no sabe qué es lo que puede comprometer de su producción. No están acostumbrados a arbitrarse, por lo tanto, hasta no tener la soja sembrada y ver cómo evoluciona, no va a anotar. Es una respuesta psicológica normal en un escenario de sequía donde la prudencia manda. Creo que el dólar soja inicial estuvo muy bien implementado para lograr la liquidación de 8 millones de toneladas que estaban anotadas sin precio a fijar, que son las que se liquidaron, pero estaba apuntado para eso. Si se establece un tipo de cambio para soja durante un tiempo más largo, los vasos comunicantes harán que esa suba de valor del grano empuje a la proteína cárnica. Cuando se hizo no tuvo impacto porque fueron 25 días de operaciones y la capilaridad no llegaba a complicar. Eso mismo es lo que no te permite hacer algo similar con trigo o maíz, porque iría directo a incrementar los precios de la carne vacuna, aviar, porcinos y huevos. El dólar soja no tiene un impacto directo siempre y cuando no lo estires en el tiempo.

P.: ¿Cuándo se sentirá la falta de dólares?

M.L.: Veo una situación complicada en el primer cuatrimestre del año. Una reedición del dólar soja no tendría el mismo éxito que la primera; no digo que no se liquide, porque si la zanahoria es grande habrá liquidaciones, pero las decisiones implican múltiples factores, como por ejemplo cuánto le queda al productor, cuánto gana y qué puede hacer con el dinero, y ahora se suma otro componente porque el productor hasta que no tenga su soja sembrada, si anota será menos.

No es lo mismo implementar un dólar soja cuando ya se inició la liquidación después de agosto que hacerlo ahora, cuando aún no comenzó la campaña gruesa. Habría que analizarlo bien y definir qué estímulos se aplican.

P.: ¿Qué futuro ve para la ganadería?

M.L.: En la ganadería también hay que medir el impacto de la sequía, porque lo vamos a sentir el año que viene. El mercado interno no empuja, la exportación tampoco y los precios internacionales que caen en picada hacen que no sea atractivo vender al exterior. Tenemos un volumen de equilibrio que el mes pasado no se está cumpliendo en su totalidad y eso es porque no hay precios atractivos para exportar. Tener un mercado interno fuerte es fundamental cuando caen los precios internacionales porque, si no, se hubiera desplomado el precio. La carne no aumenta siguiendo la inflación, si lo mirás contra la inflación está en la mitad, pero no tiene ese mismo mecanismo, lo que hace son saltos por escalones. Son los que nos jugaban en contra en 2020 cuando la inflación era de 48% y la carne subía el 90%. Ahora esta retrasada contra la inflación, con un mercado interno que no ayuda, con buena oferta y más kilos para repartir en el mercado. Eso te plancha el precio. La carne no va a bajar porque hay un componente inflacionario tan fuerte que hace que no baje. Pero si estuviéramos en un escenario estable, el precio habría bajado. La carne se comporta por saltos y de repente hace un cimbronazo para equipararse con la inflación.

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