El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur volvió a analizarse en un webinar regional que reunió a especialistas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay , en un contexto marcado por la incertidumbre jurídica, los desafíos regulatorios y un escenario geopolítico global cada vez más fragmentado.
El acuerdo Mercosur-UE avanza, pero crecen las dudas en el plano jurídico y regulatorio
Especialistas de la región analizaron los beneficios potenciales del tratado, los riesgos jurídicos de su ratificación y los desafíos regulatorios.
-
El Mercosur se acerca a Japón, ¿cómo beneficia a Uruguay?
-
El Mercosur da un paso más en el Tratado de Libre Comercio con Japón
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea fue analizado por expertos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
El encuentro, también abordó las perspectivas de implementación del tratado y sus efectos concretos sobre las economías del bloque, con especial foco en el impacto para Uruguay y las dificultades que podrían enfrentar las pymes exportadoras.
Desde una mirada uruguaya, Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales y director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), planteó que el proceso de entrada en vigor del acuerdo atraviesa una "etapa incómoda" desde el punto de vista institucional y jurídico. Señaló que la decisión de avanzar sin completar el procedimiento regular en la UE, que incluye el envío formal del acuerdo al Consejo y su posterior aprobación parlamentaria, genera dudas sobre la seguridad jurídica del instrumento.
Bartesaghi advirtió que, si bien existen antecedentes favorables en eventuales fallos del Tribunal de Justicia de la UE, el ajustado respaldo político que obtuvo el acuerdo en instancias previas introduce incertidumbre sobre su ratificación definitiva. "Es una discusión compleja desde el punto de vista jurídico y de la seguridad del acuerdo", subrayó.
Beneficios económicos y límites para la diversificación
En términos económicos, el especialista remarcó que Uruguay se encuentra entre los países más beneficiados del Mercosur. Recordó estimaciones oficiales que proyectan un impacto positivo de hasta 1,5% del PIB en el largo plazo, con ganancias concentradas en sectores como la carne y la pasta de celulosa. No obstante, alertó sobre el alto grado de concentración de las exportaciones uruguayas hacia Europa, ya que productos explican más del 70% de las ventas al bloque comunitario.
"El gran desafío es usar el acuerdo para diversificar", sostuvo, y advirtió que los principales obstáculos no están en el capítulo de desarrollo sostenible del tratado, sino en la propia regulación europea, que impone estándares técnicos y ambientales exigentes. En ese sentido, señaló que muchas pymes uruguayas hoy no están en condiciones de cumplir con esas normas, aun cuando los aranceles se reduzcan a cero.
Regulación, pymes y un contexto geopolítico desafiante
Una visión similar aportó Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales e investigador asociado de Insight LAC, quien puso el foco en la llamada "tasa de utilización preferencial" del acuerdo. Según explicó, la reducción arancelaria inicial, que alcanza al 55% de las líneas del Mercosur, no garantiza automáticamente mayores exportaciones si persisten las asimetrías regulatorias.
Actis citó estudios del BID que muestran que el 75% de las medidas técnicas entre ambos bloques son diferentes, lo que podría excluir a numerosos productos, especialmente de pequeñas y medianas empresas. "La agenda central es regulatoria: obstáculos técnicos, medidas sanitarias y fitosanitarias. Sin una agenda de calidad, el acuerdo puede quedar subutilizado", advirtió.
El panel también incorporó una lectura geopolítica. Andrés Malamud, doctor en Ciencia Política e investigador de la Universidad de Lisboa, enmarcó el acuerdo en un mundo caracterizado por la convivencia de tres órdenes: uno basado en reglas, otro en acuerdos bilaterales y otro en el uso de la fuerza. Según planteó, la UE intenta sostener un sistema normativo que incluso tiene dificultades para aplicar internamente, mientras que Estados Unidos y China combinan poder y negociación.
En ese contexto, Malamud señaló que América Latina enfrenta un dilema estratégico entre alineamiento, balanceo o búsqueda de autonomía, una opción que, a su juicio, hoy solo Brasil estaría en condiciones de sostener de manera efectiva.
- Temas
- Uruguay
- Acuerdo Mercosur-UE
- Pymes


Dejá tu comentario