Mientras los precios de las carnes registran aumentos por encima del Índice de Precios al Consumo (IPC), el consumo interno se mantiene firme y sin señales de retracción, en un escenario donde los carniceros aseguran haber absorbido parte de las subas para evitar trasladarlas plenamente al mostrador y sostener así el ritmo de ventas.
La carne sube más que la inflación, pero aún no impacta en el consumo
Desde el sector aseguran que absorbieron parte de los aumentos, especialmente en la carne con hueso, y que hay más presencia de cortes importados desde Brasil.
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Aumentan los precios de la carne, pero no cae la demanda.
El presidente de la Unión de Vendedores de Carne, José Luis Fernández, sostuvo que en el último mes la carne con hueso aumentó cerca de 3%, lo que equivale a unos ocho pesos por kilo, aunque ese ajuste no se reflejó en igual magnitud en el precio final al público. “La carne con hueso aumentó unos ocho pesos, pero los carniceros no lo trasladamos al público”, afirmó, al tiempo que remarcó que las ventas se mantienen “parejas” justamente porque el consumidor no sintió el impacto completo de la suba.
Según explicó, la clave para amortiguar el traslado fue el mayor peso de la carne importada, principalmente desde Brasil. Actualmente, entre el 75% y el 80% de lo que comercializan muchas carnicerías corresponde a producto brasileño. “Lo que nosotros estamos moviendo más es carne brasilera. Ha tenido una suba muy poca y hemos equilibrado con eso”, indicó.
Los cortes importados son mayoritariamente pulpas sin hueso, como nalga, bola de lomo, cuadrada, peceto, aguja, paleta, colita de cuadril y pulpón. En cambio, la carne con hueso —como el asado y la media res— es de origen uruguayo y fue la que más ajustó precios en el último período. En términos generales, Fernández reconoció que “las carnes suben todas por encima de la inflación”, aunque insistió en que el esfuerzo del sector comercial permitió sostener el nivel de demanda.
Las variaciones del pollo y el cerdo
En cuanto a otras proteínas, el pollo mostró una dinámica distinta. Tras un fuerte incremento hacia fin de año, los precios mayoristas bajaron alrededor de 17%, y las carnicerías trasladaron una reducción cercana al 15% al público. “La carne de pollo subió mucho hacia fin de año y después bajó”, explicó Fernández, subrayando que hoy se ubica en valores más competitivos.
La carne porcina, en tanto, se mantiene como una alternativa atractiva. Si bien en términos históricos sus precios no son bajos, comparativamente es la proteína que menos ha aumentado en el último tiempo. “La carne de cerdo está barata”, aseguró, y destacó que el consumidor viene diversificando su elección. “Cada vez se vende más pollo y más cerdo”, apuntó.


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