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30 de abril 2026 - 21:35

Abril en mercados: ganadores y perdedores de un mes que dejó récords en Wall Street y caídas de hasta 16% en ADRs

El cuarto mes del año dejó un saldo positivo para los mercados globales, impulsados por la tecnología y una sólida temporada de balances. En Argentina, la dinámica fue más selectiva, con un S&P Merval en baja y una renta fija, al alza, que aún refleja cierta cautela sobre el riesgo.

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Abril cerró con niveles récord en los mercados globales, mientras que los activos locales marcaron fuertes bajas, en un escenario de alta dispersión entre activos y creciente selectividad de los inversores.

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El cierre de abril dejó un balance mayormente positivo para los mercados, aunque con una marcada dispersión entre activos y regiones, en un contexto donde conviven señales de estabilización macroeconómica con focos persistentes de incertidumbre, tanto a nivel local como internacional.

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Mientras que el S&P Merval cayó 5,5% en pesos y 7% en dólares, la renta fija local mostró subas moderadas en torno al 2%-3% con alta volatilidad, mientras que en el plano internacional los principales índices avanzaron con fuerza. El S&P 500 acumuló una suba de más de 10% y el Nasdaq saltó 15%, impulsados por el sector tecnológico.

A nivel macroeconómico en el plano doméstico, el dato de inflación de marzo, que se ubicó en 3,4% mensual, por encima del 2,9% de febrero y con un acumulado anual de 9,4% según el INDEC, marcó una interrupción en la tendencia de desaceleración, impulsado principalmente por subas en tarifas, educación y combustibles. Al mismo tiempo, la actividad económica continuó mostrando debilidad, ya que el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) de febrero registró una caída del 2,1% interanual y del 2,6% mensual desestacionalizado, reforzando la idea de un escenario contractivo.

Sin embargo, este cuadro se vio parcialmente compensado por una baja del riesgo país y una relativa estabilidad cambiaria, sostenida tanto por el ingreso de financiamiento en dólares como por la liquidación de una cosecha gruesa récord, que viene aportando un flujo significativo de divisas y fortaleciendo la posición del BCRA.

En el frente internacional, en tanto, la guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz se consolidaron como factores determinantes del mes, impulsando el precio del crudo hacia niveles cercanos a los u$s110 por barril y reavivando temores sobre su impacto en la inflación global y la actividad.

En paralelo, la Reserva Federal mantuvo sin cambios su tasa de referencia en el rango de 3,5%-3,75%, reforzando un sesgo de política monetaria restrictiva pero previsible, mientras el mercado comienza a incorporar la confirmación de Kevin Warsh como presidente de la entidad.

A pesar de este contexto, la temporada de balances en Estados Unidos continuó sorprendiendo positivamente, especialmente en el sector tecnológico, donde la monetización de la inteligencia artificial empieza a reflejarse en los resultados corporativos. No obstante, los inversores aún mantienen cautela sobre el creciente volumen de inversión en infraestructura y la necesidad de validar su rentabilidad en el mediano plazo.

ABB data center inteligencia artificial

La inteligencia artificial empieza a traducirse en resultados: las tecnológicas muestran avances en monetización, aunque persisten dudas sobre la rentabilidad de las fuertes inversiones en infraestructura.

Mercado local: S&P Merval sufrió una caída del 7% en dólares

En este marco, el desempeño del mercado argentino de acciones en abril cerró con fuertes bajas y con alta dispersión en los rendimientos.

El S&P Merval registró una caída del 5,5% en pesos y del 7% en dólares durante abril, en un contexto marcado por una mayor aversión al riesgo emergente y la volatilidad en el precio del petróleo, lo que conforma una marcada tendencia de deterioro en el valor de los activos. En este sentido, Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, explicó que “claramente el Merval fue a contramano del mercado estadounidense en un mes que, a pesar de la volatilidad, el S&P 500 registró una suba de 10,4%, la mejor desde abril de 2020”.

Asimismo, agregó que “desde el área de estrategias consideramos que esto se explica en buena medida por la falta de balances sólidos de las compañías locales, siendo que el S&P 500 fue impulsado por la dinámica de la temporada de resultados que viene sorprendiendo a las expectativas del consenso”.

En este escenario, predominó la baja generalizada dentro del panel líder, donde solo un grupo reducido de compañías logró sostenerse en terreno positivo. En particular, Telecom (TECO2), Aluar (ALUA) y Ternium Argentina (TXAR) fueron las únicas acciones que cerraron el mes con subas, con avances de aproximadamente 7%, 5% y 3% en pesos, respectivamente, reflejando una preferencia por activos con exposición a ingresos dolarizados o vinculados a exportaciones frente al resto del mercado.

En paralelo, durante el mes las mayores bajas se registraron en las empresas reguladas de energía. En este sentido, desde IOL precisaron que “en cuanto a los sectores, regulados y servicios públicos fueron algunos de los castigados”, destacándose Edenor (EDN), Metrogas (METR), Central Puerto (CEPU) y Transportadora de Gas del Norte (TGNO4) entre los papeles más afectados, con bajas en pesos de -16,5%, -15,5%, -14,8% y -13,6%, respectivamente.

Bonos en dólares: rebotaron tras dos caídas mensuales consecutivas

En cuanto a la deuda soberana en dólares, los bonos registraron una suba promedio del 2% en dólares durante el mes. Entre ellos, el AL30 se destacó con un avance del 3,3% en moneda extranjera, mientras que las nuevas emisiones, como el AO27 y AO28, mostraron caídas del 0,8%.

En línea con esto, Vlassich señaló que “la deuda soberana argentina exhibió un rendimiento promedio ponderado por outstanding del 3,4% en pesos, siendo el GD35 el instrumento de mayor desempeño con un retorno mensual de 3,8%”. No obstante, advirtió que “la volatilidad intermensual resultó superior a la observada en sus pares emergentes”, lo que da cuenta de un comportamiento aún frágil del crédito argentino.

A pesar de esta mejora parcial, los títulos continúan operando con tasas promedio cercanas al 10%, lo que evidencia un nivel de riesgo percibido aún elevado. Asimismo, el spread entre bonos bajo ley local y extranjera se mantiene acotado, entre 0,5% y 1% en los tramos más largos, lo que sugiere que el mercado disminuyó de manera significativa la distinción entre jurisdicciones.

En este contexto, el riesgo país mostró una dinámica volátil. “Arrancó el mes en 613 puntos básicos, comprimió hasta 517 —tocando niveles mínimos de la gestión Milei— y luego cerró en 567 puntos básicos”, detalló Vlassich, reflejando “cierta presión selectiva sobre la deuda local en las ruedas finales del mes”. Este comportamiento sugiere que la mejora en la deuda soberana aún no resulta suficiente para modificar de forma sustancial la percepción de riesgo crediticio.

En esta línea, desde IEB señalaron que “el Gobierno ha reiterado en múltiples ocasiones su compromiso con el cumplimiento de la deuda”, aunque advirtieron que “el riesgo país ya no refleja principalmente dudas sobre la voluntad de pago de cupones de Globales y Bonares, sino más bien interrogantes acerca de los mecanismos a través de los cuales se obtendrán los dólares necesarios para afrontar dichos compromisos, ya sea mediante nuevas emisiones o a través de financiamiento internacional”.

Bonos en pesos: volvieron a destacarse los que ajustan por CER

Para la renta fija en pesos, la dinámica también reflejó un mercado selectivo y guiado por expectativas macro. Las Lecaps registraron subas de entre 2% y 3,6% a lo largo de la curva, con tasas reales promedio en torno al 27% anual, mientras que los instrumentos duales avanzaron cerca de un 2%, acompañando esta tendencia. Asimismo, destacaron desde IOL que “los retornos a lo largo de las curvas fueron positivos: la tasa fija promedió un rendimiento del 2,5%, mientras que el tramo largo mostró mayor compresión con un retorno promedio del 4,1%, evidenciando cierta búsqueda de duration”.

Por su parte, los bonos ajustados por CER mostraron comportamientos mixtos en los tramos largos, aunque en promedio superaron en 0,2% a los instrumentos a tasa fija, lo que indica que la cobertura inflacionaria sigue siendo demandada.

En este sentido, desde IEB explicaron que “esta dinámica responde a dos factores principales. Por un lado, la fuerte baja en las tasas en pesos, con las cortas en terreno real negativo ex-ante. Por otro, una demanda sostenida de cobertura inflacionaria, reforzada por las sorpresas recientes en los datos de inflación, que validaron la demanda por cobertura nominal en el corto plazo”.

En tanto, los títulos dollar linked subieron en promedio un 0,5%, reflejando expectativas de estabilidad cambiaria. En conjunto, estos movimientos consolidan un escenario de preferencia por instrumentos indexados a inflación por sobre cobertura cambiaria y tasa fija.

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El Merval cerró abril con fuertes caídas reflejando una mayor aversión al riesgo emergente y una marcada debilidad frente al rally global. En contraste, la renta fija mostró rendimientos positivos pero con alta volatilidad, lo que evidencia una mejora parcial que aún no logra disipar las dudas sobre el riesgo crediticio.

Mercado internacional: tecnológicas en alza y riesgo geopolítico

En el plano internacional, abril resultó un mes ampliamente favorable para los activos de riesgo, en un contexto donde la política monetaria de la Reserva Federal mantuvo un sesgo restrictivo pero previsible, lo que contribuyó a reducir la incertidumbre.

En este sentido, desde Research de IOL remarcaron que “el cuarto mes del año se consolidó como el período en el que la tecnología de semiconductores logró lo impensable: desacoplarse del riesgo geopolítico. Mientras el petróleo coqueteaba con los u$s110 por la escalada en el Golfo y la Fed enfrentaba una fractura interna histórica, Wall Street encontró en los balances de la ‘vieja guardia’ tecnológica el combustible para tocar nuevos récords”.

En este escenario, los principales índices accionarios registraron fuertes avances, en tanto que el S&P 500 subió un 10,4%, el Nasdaq lideró con un incremento del 15,3%, mientras que el Dow Jones avanzó un 7,1%. En línea con esto, desde Research de Balanz señalaron que “abril fue, en general, un buen mes para los activos de riesgo”, destacando que la recuperación desde marzo estuvo impulsada principalmente por acciones de crecimiento, con subas del 18,8% en el S&P 500 y del 18,3% en el Nasdaq.

Asimismo, remarcaron que “las acciones de Asia, mercados emergentes y empresas de baja capitalización en EEUU estuvieron entre los activos con mayores retornos”, lo que se reflejó en el avance del 12,6% del índice MSCI Emerging Markets. Dentro de este universo, Asia volvió a destacarse como la región más dinámica, con Corea del Sur habiendo registrado una suba del 25%, mientras que Japón avanzó un 12,8%. En América Latina, en tanto, el desempeño fue más moderado, con Brasil liderando con un alza del 6,7% y Chile con un 6,3%.

No obstante, hacia el cierre del mes comenzaron a emerger señales de mayor fragilidad. Según advirtieron desde Balanz, “la recuperación del apetito por riesgo se está poniendo a prueba con el cierre del Estrecho de Ormuz que se extiende y sin una solución en el horizonte”, lo que introduce un nuevo foco de volatilidad global.

Estrecho de Ormuz

El cierre del Estrecho de Ormuz reaviva la tensión global y pone en jaque el apetito por riesgo, sumando volatilidad a los mercados hacia el final de abril.

En este sentido, destacaron que “unas negociaciones estancadas y un cierre prolongado están empezando a erosionar el sentimiento positivo que se vio en la primera mitad de abril”, en un contexto donde el precio del petróleo, que ya se ubica en niveles elevados, podría seguir presionando al alza la inflación y las tasas de interés.

A nivel sectorial, la dispersión también fue significativa. El sector tecnológico se consolidó como el gran ganador del mes, con una suba del 17%, en un contexto donde “volvió a revivir el factor momentum, aquel donde las acciones ganadoras de ayer son las de mañana”, luego de un comienzo de año en el que los líderes de inteligencia artificial habían quedado rezagados.

Este cambio de dinámica estuvo acompañado por una mejora en valuaciones y, fundamentalmente, por una temporada de balances que devolvió optimismo al mercado, ya que de las 247 empresas que reportaron del S&P 500, el 79,8% mostró resultados mejores a los esperados, lo que refuerza la solidez de los fundamentos.

En contraposición, el sector energético fue el único en terreno negativo, con una caída del 1%, afectado por la volatilidad en el precio del crudo en el marco de tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Esta situación introduce un factor de riesgo relevante, ya que mientras dure el tira y afloje de las negociaciones en Medio Oriente es de esperar cierta volatilidad y presión en la renta variable, particularmente si el flujo naviero por el Estrecho de Ormuz sigue parado y el petróleo presionado.

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