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Casamiento en el más alto nivel de gobierno en Córdoba. Juan Schiaretti dio el sí por segunda vez en su vida el viernes, un día después de ser proclamado gobernador. La flamante próxima primera dama es Alejandra Vigo, una de las referentes de la rama femenina del PJ de la Capital. Ambos se encuentran ahora en Jamaica, en luna de miel. Ofrecieron una fiesta en el Club de Vuelo, una casona ubicada en la periferia oeste de la ciudad. Fueron poco más de 100 invitados, mayoritariamente familiares. También, por supuesto, hubo mucha política, sobre todo por las especulaciones que por presencias y ausencias se hacen sobre los espacios en el futuro gobierno. Estuvieron y ocuparon la mesa principal José Manuel de la Sota y Adriana Nazario, su pareja y ministra de Producción. También, otros ministros, funcionarios y legisladores. Jorge Montoya, Angel Elletore, Oscar González, Hugo Testa, Walter Grahovac, Carlos Alesandri, Herman Olivero, Domingo Carbonetti, Francisco Fortuna, Carlos Massei, Carlos Caserio, Roberto Avalle, Liliana Juncos, Luis «Teti» Arias, María Irene Fernández. La intención de la pareja fue hacer algo muy íntimo, casi corriente, y entre la inevitable fauna peronista hubo tantos amigos del novio como de la novia. El menú estuvo en la línea de bajo perfil, aunque con la abundancia, casi exagerada, hicieron honor al origen italiano del novio. De entrada una mesa con chacinados de Oncativo (elaborados según la tradición piamontesa y -dicen- superiores a los muy promocionados friulanos de Colonia Caroya), recomendación expresa de quien será el presidente alterno de la Legislatura, y segundo en la línea de sucesión, el médico y legislador Fortuna. El resto fue más criollo. Empanadas y asado. Los costillares de vaca y cerdo, un verdadero manjar. Mesa de tortas de postre, todo bien regado con Luigi Bosca y champagne Catena Zapata. Contrariamente a su imagen de serio, casi aburrido, Schiaretti bailó hasta casi la madrugada, exhibiendo una ductilidad sorprendente. Desde chacareras a cuartetos, de rock and roll a cha cha cha, todos los ritmos estuvieron en el repertorio del gobernador electo, que parecía definitivamente liberado de la carga de tensión poselectoral. «Gringo, el año que viene te llevamos a lo de Tinelli», fue el chiste fácil de la noche.
El PJ santafesino tardará mucho tiempo en dejar de lamentarse por la derrota electoral que este año lo expulsó del poder y dejó a la administración provincial en manos del socialista Hermes Binner. El recorrido emocional de los peronistas fue el siguiente: exaltación en junio, por el gran caudal de votos obtenido en la interna abierta; desazón en setiembre, por la confirmación de la sólida victoria de Binner; y, finalmente, optimismo en octubre, por la buena elección para legisladores nacionales. Pero lo que más se observa al dialogar con fuentes del PJ de esta provincia es el esfuerzo que hacen por sacar conclusiones que les permitan entender -y recuperar- al electorado santafesino. Como primer punto, queda claro a quién han decidido anotar a la cabeza de la lista de «culpables»: Rafael Bielsa. «La campaña no se puede hacer a la distancia. El quería estar en Buenos Aires y que le armaran todo allá mágicamente», apuntaron dirigentes provinciales que ahora lamentan que Bielsa venciera en la interna a Agustín Rossi. Con el resultado puesto, confirman que Bielsa fue siempre un «outsider» para la política santafesina. En rigor, el ex canciller compitió desde su cargo de diputado nacional porteño, banca que acaba de delegar en el actor Claudio Morgado. El ataque también apunta a la supuesta «desidia» o «pereza» del candidato. «Si hubiera caminado la provincia al menos dos veces por semana... Pero le gustaba quedarse en el Congreso, en Buenos Aires», golpearon sobre el dirigente rosarino.
Carita de angel
También en el norte buscan explicaciones para el resultado electoral. Entre las «razones» que se intentaron encontrar para la derrota del oficialismo en Salta se anotó la aparición de caras nuevas y jóvenes, sobre todo atractivas, en el bando opositor. En el actual gobierno siguen bajo el efecto de knock out de los comicios del 28 de octubre. La búsqueda de explicaciones los lleva incluso a contemplar que una «clave electoral» que favoreció al gobernador electo Juan Manuel Urtubey fue precisamente ser objeto de deseo para las mujeres salteñas. Al igual que en el plano estrictamente político, los funcionarios de Juan Carlos Romero tampoco quieren admitir la derrota en esta batalla de las apariencias y postulan al ministro de Hacienda Javier David, el compañero de fórmula de Walter Wayar. «Sabemos que una gran cantidad de votos fue a parar a Urtubey por su carita de ángel, por su belleza física. Pero también es una política de Romero eso de poner gente joven, dar posibilidades, nosotros sabemos que la gente toma en cuenta eso, un ejemplo es David», fue el comentario que, valga la aclaración, no surgió de boca de una dama, sino de la de un dirigente salteño de ruda apariencia.
Nubarrones para Scioli
Con resignación, en la ciudad de La Plata una de las figuras estelares seleccionadas por el gobernador electo Daniel Scioli para integrar el futuro gabinete bonaerense aceptó que la discusión salarial con los gremios locales será parte central de la agenda en 2008, en directa competencia con los ejes específicos de su cartera. «Este año no le dieron respiro a (Felipe) Solá», lamentó, y recordó la presión que la catarata de aumentos de sueldos ya otorgada genera sobre los gastos de cada uno de los ministerios y secretarías. «Se concedieron subas de hasta 40 por ciento, y ahora van por más», advirtió la figura, no sin cierto agobio y para preocupación de otro de los funcionarios entrantes que la escuchaba.
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