1 de marzo 2004 - 00:00

Clima conciliador en la apertura de las sesiones

Aunque en el inicio de las sesiones de las Legislaturas provinciales, proceso que se extiende hasta el 1 de mayo, se prevén discursos conciliadores (a excepción del neuquino Jorge Sobisch), los mandatarios saben de sobra, por la experiencia del verano, que la contracara de la fama de «buen negociador» que se le atribuye a Néstor Kirchner en el frente externo es su voracidad de poder y astucia política tierra adentro. Un rasgo nada desdeñable si hay que defender intereses en temas delicados como la discusión de la nueva ley de coparticipación federal.Frente a este segundo rostro de Jano, los gobernadores y caciques del interior adoptaron diversas estrategias que tendrán expresión concreta a través de las leyes que impulsen en las Legislaturas de todo el país. A saber:
c Más oficialistas que Kirchner: no sólo los patagónicos Sergio Acevedo y Mario Das Neves aspiran a este título que desempeñan con alegría Eduardo Fellner y Felipe Solá. El sanjuanino José Luis Gioja intentó impulsar un documento de apoyo conjunto de los gobernadores a la negociación de la deuda externa por parte de Nación que el mismo Presidente debió frenar para no comprometer el diálogo con los acreedores. De todas formas, el cariño que le tienen los ultraoficialistas al señor K, a veces, es irrefrenable: los intendentes nucleados en la Federación Argentina de Municipios -dominada por el PJ bonaerense- emitieron un documento de ese tipo días atrás.
c En este pelotón, sin embargo, hay algunos mandatarios provinciales que preocupan a Presidencia, sobre todo por la mala imagen que inspiran. Admiten allegados a Kirchner, por caso, que el formoseño Gildo Insfrán «no es muy buena prensa por su pésima administración y traspiés antidemocráticos».
c De todas formas, a la vocación hegemónica nacional más le inquietan dos opositores bien definidos que podrían convertirse en su antítesis en el nivel nacional. Se trata del gobernador Sobisch, con poder territorial y pujanza económica dada la situación de Neuquén, y el senador Carlos Reutemann, a quien la Casa Rosada logró quitarle ejecutividad al conseguir la gobernación santafesina para Jorge Obeid. El «Lole» encabezó, sin embargo, la primera movida anti-Kirchner en el Senado, a la que se sumaron nombres de peso como Eduardo Menem y Rubén Marín. Apenas un precalentamiento para el período parlamentario que se inicia hoy.
c A este bloque de caciques díscolos podría sumársele también el gobernador pampeano Carlos Verna cuyos primeros amagos se hicieron ver en la discusión por la nueva ley de coparticipación en la que se enfrentó a Buenos Aires.
c Kirchner manejará con los caciques provinciales una estrategia que aprendió durante el solsticio que termina y que le valió sumisión por parte de los involucrados en la discusión por la promoción industrial. En la pelea La Rioja-Catamarca-San Juan-San Luis vs. Mendoza manejó los tironeos para acercarse a ambos bandos con favores relativos.
c A pesar de esto, el gobierno nacional aún no se siente lo suficientemente fuerte como para tomar acciones directas en territorios provinciales. Muestra de lo cual es la abstención en el tema Santiago del Estero.

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