«Este momento que vive Santiago no puede estar significado solamente por el cambio de autoridades, legítimamente elegidas por el pueblo. También exige de la sociedad serios cambios para superar el caudillismo y la contrapartida de la dádiva como relación política», dijo el prelado. Pidió además Maccarone que las leyes no den lugar «a la avivada de unos pocos astutos, que sólo buscan provechos personales, con olvido del bien común».
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