Chaco (especial) - Con mucha seguridad por un lado y con anuncios de diálogo por el otro, el gobierno del Chaco logró blindar la visita de Cristina de Kirchner ante las molestias que le pudieran causar los piqueteros chaqueños y los policías correntinos rebeldes, que siguen con sus reclamos arriba del Puente General Belgrano. La Presidente, en su visita ayer a Puerto Tirol, entregó además ATN por $ 2.000.000 para asistir a pobladores inundados del noroeste provincial. Todo esto en el marco de la inauguración de la segunda etapa de la fábrica de denim que textil Santana abrió el 7 de diciembre del año pasado cuando se habilitó la parte de hilandería. La llegada de la ex senadora nacional era muy esperada, porque era la primera que hacía al Chaco en su carácter de titular del Poder Ejecutivo y eso provocó algunos alardes de parte de dirigentes piqueteros que -un día antes- se juntaron frente a la Casa de Gobierno para reclamar soluciones a problemas sociales. Prometieron llevar sus exigencias hasta la Presidente. Rápido de reflejos, el gobernador Jorge Capitanich logró desactivar esas movilizaciones al anunciar que se sentaría a dialogar con los referentes de diversas agrupaciones, entre las que se destaca el Movimiento 17 de Octubre, de Tito López, que fue arrestado por protagonizar diversos incidentes intentando cortar los accesos al puente interprovincial semanas atrás. El otro dato saliente de la visita de Cristina de Kirchner fue el compromiso asumido para que todos los hogares chaqueños puedan acceder al gas natural. Fue luego de recibir de manos del propio Capitanich un documento -consensuado en la previa por los ministros de Obras Públicas del NEA-, en el que se reclama al gobierno que incluya en la construcción del Gasoducto del NEA el financiamiento de las redes secundarias para que el fluido llegue a las ciudades. En ese sentido, la Presidente reconoció que «hay una deuda histórica del país con Chaco» y que «se debe poner un gran compromiso en materia de infraestructura social y económica». «La desigualdad no sólo es social, tiene una profunda raíz geográfica ya que no cuentan con las mismas posibilidades los que viven en la gran ciudad que un jujeño, un chaqueño, un misionero. La obligación del Estado y de la sociedad desarrollada, progresista y civilizada es darles a todos el mismo nivel de oportunidades», dijo. La llegada de la jefa de Estado estuvo signada por un fuerte operativo de seguridad, de tal magnitud que ni los periodistas locales pudieron acercarse demasiado. Tuvieron que conformarse con ver la llegada presidencial desde lejos y esperar que las oficinas de prensa oficiales envíen imágenes del corte de cintas que ponía en marcha la planta que, desde ayer, tiene capacidad de producir 40% del denim que necesita la industria textil nacional. Incluso los simpatizantes kirchneristas que no fueron previstos por los organizadores del acto, concretado tras la puesta en funcionamiento de los telares, sufrieron los rigores de la seguridad. Fueron retenidos a más de 100 metros del palco por un impresionante cordón policial.
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El acto tuvo tres oradores. El intendente Hugo Sager, que defendió su gestión y dijo que gracias al funcionamiento de diversas industrias en Puerto Tirol «no hay desempleo, los jóvenes terminan la primaria y la secundaria y tiene los índices de inseguridad más bajos del país». Después habló el gobernador, quien agradeció la visita presidencial y los $ 2 millones para asistencia a inundados, para luego destacar que «la inauguración de la planta más moderna del mundo para fabricar denim» no hubiera sido posible si no existiera el «modelo» impulsado por Néstor Kirchner primero y la Presidente después. A su turno, Cristina agradeció la bienvenida y dijo que el caluroso viento que amenazaba con levantar el coqueto vestido beige con tablas que vestía, le hacía recordar los vientos de la Patagonia. Allí aprovechó el discurso del intendente para decir que «hay otro relato diferente del que nos quieren convencer» y luego equivocó el nombre de la ciudad al decir «acá en Pueblo Tirol estamos poniendo en marcha una fábrica que es el resultado de inversiones que se radican en el país», citando el origen brasileño de Santana. Tras una encendida defensa de su gestión y del «modelo» que impulsa, se bajó del palco e imitando a su esposo cuando era presidente saludó a los obreros de la UOCRA chaqueña, que estaban en primera fila cantando consignas contra los radicales locales. Después subió a la combi que la trajo desde el Aeropuerto de Resistencia hasta la planta y se retiró en medio de las siempre fortísimas medidas de seguridad.