18 de julio 2026 - 00:00

Elecciones municipales en Marcos Juárez: sin PRO, LLA, ni PJ, todos miran al "kilómetro cero de JxC"

La ciudad cordobesa supo ser el inicio de las alianzas que sentaron a Mauricio Macri en la Casa Rosada. Ninguno de los sellos partidarios importantes participará de los comicios de septiembre. No habrá "kilómetro cero violeta", se aseveró.

Martín Llaryora y la Casa Rosada habrían acordado un pacto de no agresión en las elecciones municipales de Marcos Juárez.

Martín Llaryora y la Casa Rosada habrían acordado un pacto de no agresión en las elecciones municipales de Marcos Juárez.

La ciudad de Marcos Juárez, reconocida como el "kilómetro cero" de Juntos por el Cambio tras aquella fundacional victoria de 2014, concentra la atención política de Córdoba al protagonizar la única elección municipal de este año en esa provincia. Tras el cierre de los plazos para la inscripción de alianzas para los comicios del próximo 6 de septiembre, el escenario electoral quedó configurado de una manera particular: ni La Libertad Avanza (LLA), ni el PRO, ni el Partido Justicialista (PJ), ni el Frente Cívico inscribieron sus sellos de manera directa.

Para la Casa Rosada y el armado libertario cordobés, la decisión de no presentar una marca propia clausura la posibilidad de festejar un "kilómetro cero violeta" en el estratégico suelo agropecuario, resumió un dirigente amarillo cordobés en diálogo con Ámbito. Desde el entorno de LLA se argumentó que los principales candidatos competitivos se mostraron "alineados" con el programa económico del presidente Javier Milei, a modo de justificación sobre la ausencia partidaria como una estrategia para "no canibalizar" apoyos. Sin embargo, la verdadera batalla de presiones, condicionamientos y pases de facturas se estirará hasta el próximo 7 de agosto, fecha clave en la que vence el plazo definitivo para la presentación de listas y candidaturas.

Las alianzas y las tres ventanas abiertas

La Justicia Electoral formalizó esta semana la inscripción de tres coaliciones para suceder a la actual intendenta Sara Majorel. Marcos Juárez Puede: es el sello que cobijaría la postulación del exintendente y exministro de la Producción provincial del gobernador Martín Llaryora, Pedro Dellarossa. Cuenta con el respaldo político explícito de Mauricio Macri y reúne a partidos como Unite y la Unión Vecinal Federal. Generación Marcos Juárez: Una alianza conformada por el Vecinalismo Independiente y el Frente Federal de Acción Solidaria. Impulsa la candidatura de Germán Font, actual funcionario del Ministerio de Bioagroindustria y es la opción más cercana al oficialismo provincial. Marcos Juárez Despierta: frente constituido entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Demócrata, que postula al empresario de perfil libertario Germán Pasquali. A este esquema se suma la expectativa por la postulación de la vecinalista Verónica Crescente por la Unión Vecinal.

La figura de Pedro Dellarossa sintetiza las complejidades del tablero local. Impulsor del histórico triunfo de Cambiemos en la región, Dellarossa formó parte del gabinete del gobernador Llaryora hasta hace pocas semanas. Pese a los intentos de negociación encabezados por el diputado nacional libertario Gabriel Bornoroni, el exintendente rechazó las exigencias de LLA de competir de manera exclusiva con esa marca, lo que abrió un complejo frente de negociación interna en el espacio no peronista.

El ajedrez cruzado

En las semanas que restan hasta el 7 de agosto, el foco estará puesto en la pulseada entre el liderazgo nacional del PRO y su conducción provincial. Para Mauricio Macri, las elecciones en Marcos Juárez son una oportunidad personal y simbólica. A través de intermediarios, se indicó a este medio, el expresidente le transmitió su respaldo total a Dellarossa, salteando la autoridad partidaria local. Al bajarse los libertarios de la contienda, Macri busca que un triunfo de su viejo aliado sea interpretado como una victoria del macrismo puro para demostrarle a la Casa Rosada que el PRO retiene su peso territorial original.

Por su parte, Oscar Agost Carreño, consolidado en la conducción del PRO Córdoba, juega con una lógica de estricta autonomía provincial. Una fuente vinculada al macrismo deslizó a Ámbito que el titular del PRO provincial buscó imponerle a Dellarossa un pliego de condiciones que no llegó a buen puerto, al menos, hasta el momento. Por ejemplo, que el exintendente señale en público que rompió con el llaryorismo y que otorgue cupos relevantes en el armado de la lista, buscando así desplazar la influencia directa que Macri. "El PRO provincial teme que una victoria de Dellarossa se convierta al día siguiente en una foto de festejo en el Centro Cívico con el peronismo cordobés", se sostuvo.

El malestar

La contracara de la ausencia de LLA y el PRO es la visible incomodidad y el malestar expresado por el Frente Cívico del senador nacional Luis Juez. El espacio, que venía ensayando un esquema de trabajo en tándem con LLA, con la mirada puesta en la gobernación para 2027, quedó al margen de la ingeniería electoral en Marcos Juárez tras naufragar los esfuerzos de su dirigencia local por acercar posiciones. Públicamente, el entorno de Juez reaccionó y dejó trascender que sostendrá su perfil opositor, al interpretar que la jugada de LLA es un paso en falso funcional al peronismo.

Desde el juecismo se cuestiona el argumento libertario de la "no canibalización" y se indicó que dejar la ciudad sin una propuesta unificada de cambio es "regalarle el escenario a Llaryora". La decisión de los armadores nacionales libertarios -que encabezaron Karina Milei y Eduardo "Lule" Menem- de no estructurar una propuesta competitiva común dejó al juecismo sin margen de acción provincial, lo que puso en evidencia los límites de la convergencia opositora cuando entran en juego los equilibrios de gobernabilidad y financiamiento entre la Casa Rosada y El Panal, como se conoce a la Casa de Gobierno codobesa.

Un pacto de no agresión

En los pasillos de la política provincial se lee el resultado de este cierre de listas como un escenario de "tablas" o un pacto de neutralidad tácito entre el gobernador cordobés y la conducción nacional de LLA. Es decir, el Partido Cordobés -de Llaryora-, al día siguiente de los comicios marcosjuarenses, evitaría la exposición de sufrir una derrota bajo su marca tradicional en un distrito siempre adverso. Al mismo tiempo, la Casa Rosada desactivó el riesgo de una confrontación directa que tensionaría los recientes puentes tendidos con El Panal, consolidados esta misma semana con el envío por parte de la Nación de un millonario adelanto de coparticipación por $400.000 millones a Córdoba.

Con este panorama, Llaryora se asegura un escenario de ganancia porque podrá capitalizar o convivir de manera pacífica con un eventual triunfo tanto de Font (su propia carta en la contienda), de Crescente, o Dellarossa, dado su reciente pasado como funcionario de la administración provincial.

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